Rezar mientras se fuma
Dos sacerdotes sostenían una disputa que escondía una fina cuestión de casuística moral
Dos sacerdotes sostenían una disputa que escondía una fina cuestión de casuística moral. ¿Es lícito fumar mientras se reza? Como no lograban ponerse de acuerdo, decidieron consultar a su superior. El primero preguntó:
-Monseñor, ¿es correcto fumar mientras se reza?
La respuesta fue tajante:
-De ningún modo.
El segundo formuló la cuestión de otra manera:
-Monseñor, ¿y es correcto rezar mientras se fuma?
El obispo sonrió y respondió:
-Desde luego. Rezar siempre es oportuno.
La diferencia parecía puramente gramatical, pero encerraba una enseñanza: no es lo mismo convertir la oración en un accesorio del placer, que convertir cualquier circunstancia de la vida en ocasión para elevar el pensamiento a Dios.
Algo semejante recuerda una antigua leyenda atribuida a Santa Teresa de Jesús. Se cuenta que, hallándose ocupada en un asunto de la más estricta intimidad, se le apareció el Demonio y, con sorna, le reprochó:
-¿Rezáis mientras obráis?
Y la santa, sin perder la serenidad, respondió:
-A Dios le doy lo que rezo; a vos, lo que dejo.