Futuro de Enap
Deben valorarse sus positivos resultados, pero la pregunta es cómo se proyecta en un mundo donde la demanda por su producto principal decrecerá.
Una serie de buenos años ha tenido Enap, luego de períodos de resultados muy negativos. Esto le ha permitido reconstruir su patrimonio y reducir las deudas, un balance que contrasta con el de Codelco, el referente como empresa estatal. En una entrevista reciente, el presidente de la firma se refirió a los planes de desarrollo hacia adelante. Una posibilidad es aprovechar sus instalaciones de transporte y almacenamiento de manera más activa en el negocio de la logística de combustibles, tal vez operando directamente con los grandes consumidores, sin usar como intermediarios a las empresas distribuidoras.
En cualquier caso, los resultados de Enap han sorprendido positivamente en los últimos años. En 2018 había tenido pérdidas de US$ 230 millones, y sus pasivos eran seis veces su patrimonio. Desde entonces comenzó un proceso de reducción de pérdidas, y luego de ganancias, las que han crecido hasta alcanzar el récord de US$ 847 millones en 2025. Su patrimonio también aumentó, de manera que a fines del año pasado la relación deuda patrimonio llegó a solo 1,4, muestra de la solvencia de la empresa. Esto se ha conseguido pese a que las ventas no han cambiado demasiado e incluso son menores que las del bienio 2022-23. Es pues un indicativo de que la plana ejecutiva ha mejorado la eficiencia con la que se opera, lo cual es una buena noticia. Y otra igualmente buena es que dicha plana ejecutiva, que registra positivos resultados, no haya sido reemplazada con el cambio de gobierno por razones políticas. Esa permanencia de altos directivos con buen desempeño debería ser más común en las empresas públicas.
Pese a ese alentador panorama, sin embargo, el futuro de Enap en el más largo plazo se observa limitado, pues muchos de sus negocios actuales serán menos importantes. Al respecto, y si bien la penetración de los vehículos eléctricos aún es incipiente en Chile, el ejemplo de China muestra que en un período relativamente corto la situación puede cambiar rápidamente. En ese país, un 40% de los automóviles vendidos son eléctricos puros, y casi la mitad de los camiones que se venden son eléctricos: hay más de medio millón de gran capacidad.
Cuando esto ocurra en Chile, habrá una reducción en el consumo de combustibles, tal como ya se advierte en China. Pronto comenzarán a llegar vehículos eléctricos de menor precio, y en ese momento estaremos cerca de la transformación. Solo faltará mejorar la infraestructura de carga y ejecutar inversiones en las redes de distribución para enfrentar la mayor demanda residencial. Pero disponemos de electricidad limpia abundante, aunque es aún cara debido a errores del pasado. Tal vez lo más atrasado sea la electrificación de la industria, y para eso se necesita información y tal vez reforzar, nuevamente, la red. La minería, en cambio, ya ha avanzado significativamente.
La pregunta es si Enap está pensando en qué hacer en un mundo de demanda decreciente por su producto principal. Las empresas de distribución de combustibles ven que su futuro va en esa dirección y se preparan para ello instalando cargadores y comprando cadenas de expendio de alimentos para quienes esperan mientras sus vehículos eléctricos se cargan. No se advierte que Enap haya reflexionado sobre este tema. Aunque el cambio no ocurrirá en el futuro cercano, la empresa debería pensar en su futuro en un horizonte de más de 5 años, que es cuando comenzarán a observarse estos cambios en la demanda por combustibles.