Mauricio Pastorini, fundador y CEO de Somnio Software, emprende desde los seis años; en 2019 cofundó la startup -junto a Gianfranco Papa y Martín Michelini- que hoy tiene más de 30 clientes en varios países
Mauricio Pastorini es CEO de Somnio Software, empresa que cofundó junto a Gianfranco Papa y Martín Michelini. Tiene 31 años, nació en Montevideo y emprende desde los seis. Vendió flores, limonada, tuvo una banda de música, programó páginas web, trabajó como desarrollador freelance para varios países, y antes de su actual startup cofundó tres más. Es ingeniero en sistemas (Universidad ORT) donde conoció a sus socios. Desde el inicio, el foco de Somnio estuvo en producir software con eficiencia, por eso -y porque querían venderle a Google- eligieron la tecnología Flutter. Lo lograron y fueron certificados por el gigante tecnológico. En 2023 pivotearon hacia la IA, con la que apuntan a dar servicio las 24 horas. En su tiempo libre disfruta de hacer deporte, tocar la guitarra, cantar, leer y ver documentales de empresarios. Es cofundador y CEO de Somnio Software, pero su espíritu emprendedor viene de antes. ¿Cómo comenzó? De chico me encantaba construir y vender cosas. Cuando tenía seis años armaba muñecos de arcilla que regalaba a familiares y amigos.Luego vendía jazmines de la casa de mi abuela en la puerta de mi casa y también limonada en verano. Me gustaba hablar con la gente, hacer negocios. Mi primer emprendimiento fue con la música. Toco la guitarra desde los 10 años y a los 12 empecé una banda con mi hermano. Tocamos en el teatro Victoria. A esa edad tenía que hacer lo mismo que hoy: buscar músicos, contratarlos, crear el producto, pedir feedback, preparar un show con un manager, vender las entradas y hasta despedir integrantes de la banda si no mejoraban. Eso lo hice hasta los 19 años. Pero también me gustaba la tecnología. A los 13 arreglaba computadoras, aprendí de forma autodidacta y a los 17 vendí una página web. Y antes de Somnio Software tuve varios emprendimientos en este rubro. El primero fue una aplicación para reunir personas que querían jugar al fútbol 5. La hicimos con Gianfranco (Papa), cofundador de Somnio, y otros compañeros de facultad. No funcionó y aprendimos que nos equivocamos porque fuimos directamente a la tecnología sin hacer un análisis de mercado previo. Después hice una alarma para autos, proyecto con el que estuve en el CIE (Centro de Innovación y Emprendimientos) de Universidad ORT, levantamos financiación en la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación) y participé en Rabbit, pero por un error de cálculo de duración de la batería decidimos dejarlo. Ahí ya estaba formando Somnio y vendí mis acciones a los otros socios. Al mismo tiempo formé Hoy se sale, una app con información sobre todo lo que había para hacer cerca de un punto determinado y utilizaba inteligencia artificial (IA) y machine learning para detectar los gustos del usuario y hacer recomendaciones más certeras. Pero llegó la pandemia y no prosperó. También trabajé en GeneXus Consulting y KPMG, además fui freelancer para empresas de 15 países.
Contamos con 30 clientes activos; los cinco principales son grandes corporaciones, luego tenemos de tamaño medio y varias startups, a las que también apoyamos. Ningún cliente es más del 30% de la facturación, para no depender de un solo.
Somnio Software surgió en 2019. ¿Por qué la crearon? Surge de mi experiencia con consultoras y de desarrollar software a medida para terceros. Cuando trabajaba como freelancer crecía y tenía más clientes, y ahí vi que en el mundo de software había una oportunidad para hacer todo más eficiente y rápido. Detecté que había procesos internos de las empresas que, por distintas metodologías, no terminaban de satisfacer a los clientes o hacían que los emprendedores y empresas gastaran más de lo que pensaban por no hacer algo más planeado. Faltaba una metodología que permitiera hacer software de manera eficiente. Conocía a Gianfranco y a Martín (Michelini, el tercer cofundador de la startup) de la facultad. Decidimos crear la empresa y enfocarnos en ofrecer soluciones con Flutter, que en su momento era la tecnología cross-platform con mayor potencial, porque con un código fuente permitía crear aplicaciones para Android, iOS, web y desktop. Vimos la oportunidad de ser expertos en esta tecnología creada por Google porque buscamos eficiencia. Pero cuando surgió la IA generativa decidimos pivotear hacia ahí. En 2023 empezamos a estudiarla y en 2024 Gianfranco nos comentó sobre V0 (NdR: un agente de IA creado por la empresa Vercel que programa) y la muy buena calidad del código que genera. Hoy, en la empresa, sin importar el lugar, lo primero que hacen es hablar con la IA antes de comenzar su trabajo. No ofrecemos staff augmentation, sino delivery teams, o sea, ofrecemos el equipo y cómo resolver el problema del cliente.
¿Cómo impactó este cambio en la empresa? El principal desafío fue entender que la IA no es una amenaza, sino una oportunidad para diferenciarnos. Este año ya comenzamos a notar los mayores cambios. Por ejemplo, lo que hacíamos en seis meses ahora lo hacemos en una semana. Si antes con un equipo de tres personas subíamos a un repositorio dos paquetes de código por semana, ahora llegamos a 20. Y cuanta más eficiencia y capacidad de ejecución logramos, más proyectos surgen. Estamos registrando la mayor cantidad de ventas mensuales. Con la IA está pasando que antes nos contrataban para desarrollar software y ahora también nos piden ser consultores sobre cómo usar IA para ser más eficientes.
¿Cómo influyó el nuevo enfoque en los ingresos de la firma? Veníamos creciendo a un 30% anual. En 2025 crecimos 40%, pese al impacto de la IA en las startups de EE.UU. Y este año, con números cerrados al primer semestre, proyectamos crecer 75% con los mismos clientes.
Hacer más producto con IA, ¿implicó reducir el equipo? No realizamos recortes. Lo que hicimos fue entrenar a todo el equipo para que usara las tecnologías y pudiera pensar más en el producto al hablar con un cliente, que pudiera proponer mejoras de seguridad, de producto, de marketing. Hoy somos cerca de 100 personas en Somnio Software y el plan es llegar a 110 a fin de año. Tenemos 30 colaboradores en Uruguay, otros 40 en Argentina y contamos con equipo en Perú, Colombia, Nicaragua, Brasil, México y España. ¿Qué tipo de clientes tienen actualmente? Antes trabajábamos con varias startups de aplicaciones de entretenimiento, pero ahora son marcas grandes como Nubank, la colombiana Siigo -que adquirió a la uruguaya Memory- y CAA National de Canadá, que es como el Automóvil Club en Uruguay. Para ellos desarrollamos una aplicación que monitorea la asignación de un chofer que va al lugar (donde está el socio). Trabajamos con «unicornios» en Londres y con Google, entre otros. De hecho, Google nos eligió para hacer el control de calidad de cada versión del framework que salía de Flutter. Éramos los encargados de detectar problemas en todo el mundo. Hoy contamos con 30 clientes activos; los cinco principales son grandes corporaciones, luego tenemos de tamaño medio y varias startups, a las que también apoyamos. Ningún cliente es más del 30% de la facturación, para no depender de un solo. Estados Unidos representa el 35% de la facturación, Canadá el 30%, Londres 10% y el resto se reparte entre Brasil, Colombia y Argentina. Los principales países en cuanto a la cantidad de clientes son EE.UU., Canadá e Inglaterra.
¿Qué estrategia aplican para llegar a este tipo de empresas? Con Google fue (un objetivo) desde el inicio, cuando dijimos de especializarnos en Flutter porque queríamos tenerla como cliente. Lo logramos en una conferencia de Flutter en Nairobi, Kenia, en 2022. Le mandé mensajes a todo el equipo de Google para pedir que nos invitaran. Nos dieron dos tickets e invertimos para ir. Teníamos tres años de existencia y en la conferencia los perseguí por todos lados y me hice amigo de ellos. Al final, le dije a Tim Sneath, quien era director de Flutter, que nos diera una oportunidad para demostrar que podíamos hacer un mejor trabajo que cualquier otro proveedor. Al día siguiente nos llegó el mensaje de una directora de producto y nos dio un proyecto. Fue algo chico, nos fue excelente y así empezamos. Ese fue el cliente que nos cambió. También trabajamos mucho en liderazgo de opinión. Gianfranco, nuestro CTO, es muy reconocido en el sector de Flutter: fue el primer Google Developer Expert en Uruguay, certificado por Google en Flutter y Art y estuvo en el top diez en América Latina. De hecho, muchas empresas, como Nubank, llegaron a nosotros por eso. Apostamos mucho a que las personas sean referentes y generamos contenido de nuevas tendencias. También viajamos a eventos para relacionarnos, porque en esto la confianza es clave. No vamos a vender, sino a construir relaciones de largo plazo. Los recursos humanos son cruciales en su sector. ¿Cómo trabajan para captar a los mejores talentos? Creamos cultura, algo que teníamos claro desde el inicio. Por ejemplo, la quinta persona que contratamos fue para marketing y la sexta para talento. En general (esos perfiles) se incorporan cuando el equipo supera las 20 personas, pero para nosotros siempre fue muy importante la cultura y la motivación porque queremos que nos elijan. Para eso hay que trabajar mucho la marca. Igual, el mercado laboral no está como antes. Con la IA, la dificultad ahora es conseguir talento pero de desarrolladores que la utilicen y tengan un dominio avanzado. Hay ingenieros muy buenos, pero si no usan la IA quedan por fuera de los clientes.
La empresa tiene siete años y nunca han captado inversión para crecer. ¿Por qué? Somos 100% bootstrap. Los tres fundadores arrancamos de cero, con inversión propia y viviendo de las ventas. Sí entramos en la incubadora Ingenio, donde estuvimos tres años y conocimos mucha gente; la experiencia nos ayudó mucho. Hemos recibido propuestas de inversión y de adquisición, y nos siguen llegando, pero sentimos que aún estamos generando la fórmula de la empresa y queremos completar ese recorrido para que ese paso sea realmente algo que apalanque más el crecimiento.