Un atraso que atrasa
El costo salarial nos saca de cualquier mercado de intensivo en mano de obra.
Nos pasamos de rosca. El país caro se ha vuelto imposible. El retraso en el tipo de cambio nos está golpeando mal. Se termina el Uruguay de las caras felices. Que yo conozco uno solo, y es cuando hay trabajo. El Uruguay al este de la ruta 5 es feliz cuando la tierra se planta. Se mueven los tractores, las cosechadoras, lo camiones, las barracas, los talleres. Hay empleo en los molinos. Se mueve el puerto. Trabaja el que hace la bolsa y el que imprime la etiqueta. Trabajan todos. El almacén del barrio se mueve.
Pero ahora, la tierra solo se planta cuando hay precios internacionales excepcionales.
Es cierto que Uruguay no es caro solamente por el retraso cambiario. Lo es por el combustible. Lo es por las tarifas. Los es por el costo general de un Estado con duplicaciones. Con servicios ineficientes. Donde hay que mantener el servicio, y hay que contratar a otro para que haga el trabajo. Contrata el que puede. El que no puede, se queda sin educación, sin salud o sin seguridad. Pero en el tipo de cambio nos fuimos de mambo.
Entre diciembre del 19 y abril del 26 el salario subió más o menos 60%. Los precios subieron alrededor del 50%. Esos 10 puntos porcentuales de diferencia implican un crecimiento del poder de compra del salario de 6,6%. Pero un encarecimiento de los salarios en dólares del orden del 50%, porque el tipo de cambio creció apenas 6,4%. Un salario carísimo que compra poquísimo.
El costo salarial nos saca de cualquier mercado de intensivo en mano de obra. Sobrevive el que está integrado a sectores primarios de altísima productividad que logran absorber las diferencias. La prueba del 9 son los sectores de la informática. No pagan impuestos y tienen mano de obra preparada. Sin embargo se están relocalizando a causa de los costos salariales. No es porque los trabajadores ganen mucho, sino porque en dólares cuestan mucho.
El BCU dice que no interviene en el mercado. Que no incide en el valor del dólar. No es así. Lo ha hecho en reiteración real. Su política de tasas de interés en favor de las colocaciones en pesos ha sido alevosa. Ha favorecido un carry trade feroz. Ahora juega fuerte en favor de la desdolarización de los depósitos. Encima, el MEF ha fomentado decididamente la desdolarización de la deuda.
La diferencia de tasas en favor de las colocaciones en pesos ha sido significativa. Hace rato que no baja del 15%. Ha estado en el orden del 28%. Hubo tiempos largos de inversores que vinieron con sus dólares para ser vendidos en nuestro mercado, deprimiendo aún más el valor del dólar. Todo para hacer colocaciones en pesos, alentados por nuestras tasas. Últimamente, entre la Tasa de Política Monetaria y el empuje de precios que viene del mundo, baja la tasa real, y se achica el margen para pegarle al tipo de cambio por este lado. Por eso tal vez, la desesperación.
Sin tener en cuenta préstamos de organismos, bonos de capitalización y la deuda del BCU, la Deuda del Sector Público No Monetario está en 47.599 millones de dólares- 36,6% es en moneda extranjera. Si fuera toda en Unidades Indexadas subiría 12.501 millones de dólares. Si fuera toda en dólares bajaría 7980 millones de dólares.
Si hoy la deuda estuviera toda en dólares, el dólar tendría que ir a 48 pesos para igualar la deuda actual.
Si la Deuda fuera en dólares no nos ahorraríamos mucho en el pago de los intereses. Más bien poco. Pero en la parte que se capitaliza de la Deuda, la diferencia es significativa. El componente autónomo de la Deuda crecería mucho menos.
En el mediano y largo plazo vamos exactamente en el rumbo contrario al debido. Se nos explica que pagamos el riesgo de una devaluación.
Convengamos en el altísimo precio que significa perder todo nuestro empleo en los sectores de tranzables (exportación y sustitución de importaciones) intensivos en mano de obra.
Ahora los depósitos en dólares son el objetivo. Quieren hacerlos desaparecer de la faz de la tierra. A ellos, y al propio dólar. Definición ideológica.
El Presidente del Central hace que el Banco que recibe un depósito en dólares, deba comunicar al cliente que "puede perder valor en su ahorro". Que puede ser afectado por la baja del dólar. Ha sembrado pánico entre los ahorristas. Los hizo ver una crisis mañana. Entre los nacionales. Ni que hablar del argentino, el brasileño o el español. Puede conseguir el efecto contrario. Que la gente se quede en la moneda que sabe más segura.
En el país caro se incrementará el costo financiero. El encaje, ya era de 28% si el depósito es en dólares y algo así como la mitad si es en pesos. Ahora el BCU le baja la remuneración al Banco por esos encajes. Quitó ½ punto en marzo, y va otro ½ punto en setiembre. Costará en el orden de 140 millones de dólares al sistema bancario. Como siempre, será transferido al sector real.
Hay una respuesta que se debe dar. El Presidente del BCU y el MEF se tienen que decidir.
Le dicen al depositante que no tenga ahorros en dólares porque hay riesgo de que el dólar baje.
Paralelamente, el Uruguay desdolariza su Deuda porque hay riesgo de que el dólar suba.
Decidan si el riesgo es de que suba, o de que baje.
Si son los dos, no parece inteligente pagar por los dos riesgos sin compensar.
Cuando se defiende la exportación, y alguna sustitución de importaciones, no se está defendiendo panzudos exportadores, se defiende el trabajo de nuestros trabajadores de las agroindustrias o de la inteligencia.
Son nuestras plantas lecheras las que cierran en efecto dominó. La Coleme había aguantado 94 años. Cerró. Los frigoríficos en seguro de paro. Los molinos bajarán su actividad si baja el área sembrada. De otros rubros ni nos acordamos. Los informáticos eran malla oro. Nadie los cuida. Se van.
Cuando planteamos la defensa del tipo de cambio nos dicen que no. Dicen defender el salario del obrero. Mentira. Han matado su trabajo. Le dieron un salario alto en dólares, y bajito para llevar el pan a la casa.
Se pasaron. Este es un atraso que atrasa.