Adiós, colega
Fui el sábado pasado al velatorio del exministro Enrique Krauss: lo conocí hace 40 años, cuando él escribía en la página de redacción de otro diario
Fui el sábado pasado al velatorio del exministro Enrique Krauss: lo conocí hace 40 años, cuando él escribía en la página de redacción de otro diario. Nos encontramos, tiempo después, en esta misma sección, donde él firmaba como Corusco.
Mucha gente fue a despedirlo. Antes de entrar, Jaime Mulet me cuenta: "A Enrique le encantaba escribir y le habría gustado ser periodista, pero no existía la carrera". El féretro está cubierto con el emblema de la Democracia Cristiana y, a los pies, veo la bandera de Colo Colo. Hay arreglos florales por doquier, cuatro civiles hacen una guardia de honor y, aunque muy débil, se escucha a Carlos Gardel (¿canta: "Adiós, muchachos...?").
Salgo. Ya en la calle Catedral me topo con Don Francisco. Me dice que Krauss fue director de la Teletón, y también me adelanta que ahora hará un programa con figuras como Chayanne, Shakira..., no se puede hablar, toda la gente que pasa le pide una fotografía. Y él acepta feliz.
Enrique Krauss se merece los honores por su servicio al país. Yo rindo tributo a Corusco, el escritor que abogó por los sin voz y por terminar con la injusticia de no reconocer los méritos de realizadores como Vicente Bianchi, Valentín Trujillo... Extrañaré su prosa, su decir, sus llamados a la unidad y la concordia nacional. Desde el fondo de esta columna me dice adiós Corusco y yo le digo adiós.