Martes, 21 de Julio de 2026

Jaque al centralismo

ColombiaEl Tiempo, Colombia 20 de julio de 2026

Abelardo De La Espriella es un hombre de regiones, por convicción, por gusto y por conveniencia

Abelardo De La Espriella es un hombre de regiones, por convicción, por gusto y por conveniencia. Y lo ha dicho con claridad. Y ha actuado en consecuencia desde la campaña. Las señales han sido poderosas. Su sede principal de campaña no fue en Bogotá. Esperó los resultados electorales fuera de Bogotá, fuera de Bogotá celebró sus triunfos y Barranquilla se convirtió en el epicentro del poder. La propia imagen del poder presidencial representa una transformación profunda de la iconografía del poder. Ya no son los salones de clubes y hoteles bogotanos los que albergan a un nuevo gobierno. No son ni Monserrate, ni la plaza de Bolívar. Es la ventana al mundo de Tecnoglass, la aleta del Junior y el gran malecón del río Magdalena. Y eso a Colombia le hace bien. Acierta ‘el tigre’. * * * * Colombia es un país de regiones. Esa es su riqueza. Ese es su ADN. Esa es su fortaleza. De no haber sido por la leyenda de El Dorado y la codicia de los conquistadores que treparon hasta las alturas andinas en busca del oro, probablemente la capital de Colombia se habría establecido en cualquier otro lugar más cerca del mar. Y el estruendoso fracaso de un federalismo extremo y obtuso derivado de la Constitución de 1863 desembocó en un centralismo progresivo que desde la Constitución de 1886 rige en nuestra patria y que derivó en las últimas décadas en una arrogante tecnocracia que ha maltratado, ninguneado y ofendido a las regiones hasta el punto en el que la misma ciudad de Bogotá es víctima de la tecnocracia centralista. Ciertamente, es absurdo que decisiones de asignación de recursos en veredas y zonas rurales absolutamente desconocidas para los tecnócratas tengan que pasar por sus escritorios. El diseño delirante y equivocado del modelo de regalías convirtió al Departamento Nacional de Planeación en una especie de prodigador de unos recursos que no les pertenecen y que siguen ejecutándose con opacidad, ineficiencia y corrupción. Nadie conoce mejor que las propias regiones las necesidades de sus gentes y los recursos que se requieren para enfrentarlas. Por eso el sistema ha hecho crisis y en las regiones crece el desafecto por las instancias centralizadas de asignación de recursos, definición de obras públicas y toma de decisiones sectoriales alejadas de la vida real de este país megadiverso y heterogéneo. * * * * El gobierno que termina, que en sus manos tenía reivindicar las regiones, a pesar de la aprobación de un importante acto legislativo para redistribuir los recursos del presupuesto, abandonó a las regiones a su suerte y generó una extraña y atípica recentralización. Escuché de viva voz en el Congreso de la exitosa y poderosa Federación Nacional de Departamentos que congrega a todos los gobernadores el reclamo generalizado contra un gobierno que los ignoró. Y en el mismo sentido escuché presencialmente, en vivo y en directo, la voz de los alcaldes de las capitales en Asocapitales, de los alcaldes de las ciudades intermedias en Asointermedias y de centenares de alcaldes municipales en el Congreso Nacional de la Federación de Municipios. Si el desayuno ayuda a predecir el almuerzo y la comida, los novedosos y vigorosos empalmes regionales parecen indicar que ha llegado la hora de las regiones. Interlocución directa, fluida, eficaz, proyectos en mano y problemas sobre la mesa para acometerlos y resolverlos. Para empezar, están por delante la tramitación de la ley de competencias para activar los nuevos recursos para las regiones, la recuperación de la seguridad, la superación de la crisis de la salud y la precariedad de las vías sobre todo terciarias. En las regiones, incluso en las que perdió ‘el tigre’, hay esperanza. Lo cierto es que cuando en los recintos de la tecnocracia centralista todo parece sombrío, desde las regiones las gentes buenas de Colombia generan los testimonios que confirman que Colombia es un país invencible y que el sol siempre vuelve a brillar. Darles voz a las regiones y mantener con ellas desde la presidencia un diálogo eficaz y continuo será clave para el futuro de nuestro país.
En blanco y negro
Juan Lozano
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