El Comercio, Perú
21 de julio de 2026
El economista señala que el FEN será prioridad para la nueva gestión. Plantea acelerar la desregulación y adoptar medidas para reducir la presión fiscal generada por Petro-Perú.
Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto, afirmó que el próximo gobierno recibirá una economía favorecida por el crecimiento de la inversión privada, el dinamismo exportador y los altos términos de intercambio, pero con un espacio fiscal considerablemente menor. Advirtió que el crédito suplementario y el peso del gasto corriente obligarán a modificar la trayectoria de reducción del déficit y sostuvo que la credibilidad de ese cambio dependerá de las medidas que adopte la nueva administración para ordenar las cuentas públicas.? ¿Qué panorama económico recibirá el próximo gobierno y cuáles serán sus principales desafíos desde el primer día? Creo que recibirá una economía en mejores condiciones que las observadas durante los últimos años. La inversión privada ha venido creciendo de manera importante y la demanda interna ya está compensando los efectos que empiezan a sentirse en los sectores primarios como consecuencia del fenómeno de El Niño (FEN). Las expectativas empresariales han mejorado y se mantienen en terreno positivo. A ello se suma un fuerte dinamismo de las exportaciones. En las cuentas públicas está uno de los principales desafíos. Sin embargo, el hecho de que el Tribunal Constitucional (TC) haya zanjado la controversia sobre la iniciativa de gasto entre el Ejecutivo y el Congreso, además de que los precios de las materias primas siguen siendo favorables y se reflejan en términos de intercambio históricamente altos, le da un buen margen de maniobra al siguiente gobierno. ? Ud. ha advertido que el crédito suplementario aprobado agrava el deterioro fiscal. Creo que ese crédito reduce muchísimo el espacio fiscal. No existe precedente de aprobar un crédito suplementario de casi S/10.000 millones cuando un gobierno está por terminar su mandato. Además, buena parte de esos recursos se ha destinado a obras nuevas. A eso se suma una situación muy comprometida por el peso del gasto corriente. Creo que esa situación obligará al próximo gobierno a flexibilizar las reglas fiscales. No anticipo que la ortodoxia vaya a desaparecer del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Por el contrario, espero un manejo más creíble y más tecnocrático del Ejecutivo. Sin embargo, no veo forma de que pueda cumplirse la trayectoria originalmente prevista para reducir el déficit fiscal hasta el 1% del PBI. ? Si esa flexibilización resulta inevitable, ¿qué condiciones deberá cumplir el próximo gobierno para que el mercado la considere creíble?Tendrá que acompañarla de acciones concretas. Entre ellas, interponer acciones de inconstitucionalidad contra leyes que incrementan el gasto, observar iniciativas que generen mayores obligaciones fiscales y buscar eficiencias para reducir el ritmo de crecimiento del gasto corriente. Si, además, logra generar un mayor nivel de confianza y acelerar el crecimiento económico de alrededor de 3% a tasas cercanas a 4,5% o 5% durante los próximos años, la nueva trayectoria fiscal podría resultar creíble. También habrá que resolver otros frentes que hoy presionan las cuentas públicas, como la situación de Petro-Perú, el pago de laudos arbitrales adversos al país y los costos para la reconstrucción tras el FEN.? ¿Cuál debería ser la prioridad económica durante los primeros meses del nuevo gobierno y qué reformas serán las más difíciles de implementar?La prioridad inmediata será enfrentar el FEN. Ese será, sin duda, el principal reto de los primeros meses. El siguiente paso debería ser impulsar una verdadera agenda de desregulación y simplificación administrativa. También hay otro desafío importante: definir el futuro del Reinfo y aprobar una ley para la pequeña minería y la minería artesanal. Asimismo, mejorar la eficiencia del Estado, revisar el proceso de descentralización y fortalecer el sistema de justicia.