Martes, 21 de Julio de 2026

"Nunca quiero que se termine": el inesperado impulso económico para las ciudades anfitrionas del Mundial

ChileEl Mercurio, Chile 21 de julio de 2026

Mientras se disipan los temores de un fracaso, sedes como Filadelfia y Kansas City registran aumentos del turismo.

Los escoceses se bebieron hasta la última gota de cerveza en Boston. Los neerlandeses llenaron los hoteles de Kansas City. Los franceses se atiborraron de cheesesteaks de Filadelfia.
Durante el último mes, los hinchas del fútbol, tanto estadounidenses como extranjeros, abrieron sus billeteras e impulsaron el gasto en las ciudades de Estados Unidos que fueron sede del Mundial. El recuento total aún está en proceso -la final se disputó el domingo-, pero algunos empresarios estadounidenses ya están proclamando una victoria económica. Los mayores beneficiados no fueron ciudades repletas de estrellas como Nueva York y Los Angeles, sino destinos menos evidentes, como Filadelfia y Kansas City, Misuri, que registraron importantes aumentos del turismo.
"Es entretenido ganar mucho dinero", dijo Doug Hager, propietario de Brauhaus Schmitz, una cervecería y restaurante alemán de Filadelfia que se autoproclamó "sede central del Mundial" en la ciudad y promocionó "partidos a última hora de la tarde que destruyen por completo tu productividad". Hager ha vendido cerca de 4.000 pretzels alemanes desde que comenzó el torneo.
Hace algunos meses, algunos expertos del sector hotelero y gastronómico temían que el Mundial se encaminara a ser un fracaso para la economía estadounidense. Existía la preocupación, señaló Victor Matheson, profesor de Economía del College of the Holy Cross, de que las multitudes y las distracciones asociadas al torneo ahuyentaran a los turistas tradicionales de las ciudades anfitrionas y que, al mismo tiempo, tampoco llegaran los hinchas del fútbol.
Mark Prinzinger, copropietario de un bar deportivo en Filadelfia, hizo amplios preparativos para el torneo. Colgó un mapa del mundo de seis metros de ancho y dejó listo un cóctel que pronto se convertiría en el más vendido, bautizado como Mbappé Motherf, en alusión al astro francés Kylian Mbappé. Pero, en los días previos al inicio del Mundial, Prinzinger temía que no llegara nadie.
Ocurrió lo contrario. Según datos de Bank of America, el torneo contribuyó a elevar el gasto de los consumidores estadounidenses en ciudades como Filadelfia. En el bar de Prinzinger, todos los días llegaron tantos hinchas como durante un Super Bowl. Tuvo que llevar al máximo la cantidad de bartenders que podía apretujar detrás de la barra. "Todos los días se nos acaba prácticamente todo lo imaginable", dijo.
"Los hinchas del fútbol sí llegaron", afirmó Matheson.
No fue posible determinar de inmediato si el torneo realmente generó el impulso de US$ 17.000 millones al producto interno bruto que había pronosticado la FIFA.
Bank of America estima que el gasto de los estadounidenses con tarjetas de crédito y débito aumentó un 6,3% interanual en junio, la tasa de crecimiento más alta en más de cuatro años. Los economistas del banco escribieron que probablemente el Mundial contribuyó a ese incremento. Según ellos, el acontecimiento impulsó especialmente el gasto en restaurantes, pero también en las tiendas físicas.
Bank of America es patrocinador del Mundial. Sus datos no incluyen el gasto de los viajeros extranjeros, por lo que todavía no está claro cuál fue el impacto económico total del turismo vinculado al torneo.
Filadelfia, Kansas City, Dallas y Houston registraron un moderado aumento de las reservas anticipadas de vuelos desde Europa durante el Mundial, según estimaciones de la empresa de información aeronáutica Cirium. Los Angeles, Miami y Nueva York, en cambio, sufrieron caídas en las reservas anticipadas.
Los hoteles estuvieron entre los grandes ganadores, en buena medida, porque pudieron cobrar precios mucho más altos de lo habitual. Durante un día promedio de partido hasta comienzos de julio, los hoteles de las ciudades anfitrionas obtuvieron aproximadamente un 35% más de ingresos por habitación disponible que un año antes, según un análisis de datos de CoStar. El aumento de las tasas de ocupación fue tibio durante la fase de grupos, pero se aceleró en los dieciseisavos de final y volvió a hacerlo en los octavos de final. En términos generales, la ocupación aumentó en algunos lugares y disminuyó levemente en otros. En ciertos casos, los hoteles compensaron las menores ocupaciones subiendo las tarifas de las habitaciones.
Antes del torneo, la FIFA estimó que el Mundial generaría unos 185.000 empleos de jornada completa en Estados Unidos. Sin embargo, las contrataciones vinculadas al evento no han tenido un efecto apreciable sobre la economía. El Departamento del Trabajo informó de una pérdida considerable de puestos de trabajo en los sectores de ocio y hotelería durante junio.
Diversas investigaciones económicas sostienen que los megaeventos como el Mundial y los Juegos Olímpicos en realidad no benefician a las ciudades anfitrionas. Estas gastan millones de dólares en infraestructura, pero pierden a los turistas tradicionales que las visitarían durante un verano normal y que se sienten intimidados por las multitudes. Para la economía estadounidense en su conjunto, estos acontecimientos suelen tener un efecto neto cercano a cero, explicó Matheson: un turista que en otras circunstancias habría visitado Denver durante el verano viaja en cambio a Kansas City para ver partidos de fútbol.
"El Mundial nos está haciendo felices", dijo. "No hay muchas pruebas de que nos esté haciendo ricos".
Sin embargo, el gasto total en Filadelfia aumentó respecto del año pasado, según los datos de Bank of America. Además, la infraestructura de la ciudad logró resistir tanto el impacto del Mundial como el de las celebraciones de America 250 realizadas este mes. "Fue una victoria clara", dijo Saloni Tandon, de la Economy League of Greater Philadelphia.
En Phoenixville, Pensilvania, un suburbio situado al noroeste de Filadelfia, Soko Bag, un bar deportivo especializado en pollo frito coreano, transmitía el partido entre Inglaterra y Noruega cuando comenzó una tormenta. El agua golpeaba las ventanas, recordó su copropietario Shea Roggio, y se cortó la electricidad.
El bar estaba repleto de hinchas y todo indicaba que sería un día récord de ventas. Roggio comenzó a entrar en pánico. "Fueron los peores diez minutos de mi vida", dijo.
Pese al corte de electricidad, la conexión intermitente a internet y un baño que dejó de funcionar, Roggio se sintió aliviado de tener su bar de Pensilvania lleno de hinchas noruegos y británicos que comían pollo frito coreano. La electricidad volvió y ese día facturó cerca de US$ 13.000.
"Nunca quiero que se termine", dijo.
Artículo traducido del inglés por "El Mercurio".
ConsumoBank of America estima que el gasto de los estadounidenses con tarjetas de crédito y débito aumentó un 6,3% interanual en junio, la tasa de crecimiento más alta en más de cuatro años.
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