El presidente del BCU propuso una mirada diferente sobre cómo las decisiones de ahorro, inversión y endeudamiento de los hogares terminan moldeando el grado del crecimiento del país.
El presidente del Banco Central (BCU), Guillermo Tolosa, hizo un llamado a la reflexión sobre cómo los uruguayos interpretan la economía en base a sus miradas conservadoras e incluso "traumas del pasado" o "temores", impactando no sólo en la rentabilidad de sus familias, sino a todo el país.
Cuando se habla de que Uruguay crece poco alrededor de 1,2% desde hace más de una década, la discusión suele atribuirse a causas políticas, al tamaño del mercado, a las relaciones laborales y a la productividad, pero se deja de lado la variable de "la percepción y el comportamiento financiero de la gente", que suelen distanciarse de lo que muestran los números de la economía.
A partir de este planteamiento, Tolosa dedicó más de una hora a su exposición "Decisiones financieras: de la memoria a la evidencia", fundamentando su visión con datos de la realidad nacional y comparativas con otros países, para impulsar como corolario el mensaje esperanzador de que "podemos vencer la trampa del conservadurismo y el exceso de cautela", para "ganar más".
Es decir, el uruguayo es capaz a su entender de pasar de pensar en "el ahorro no solo como refugio sino como palanca" y de preguntarse "cómo no perder, sino cómo ganar".
A sala llena y con la presencia en primera fila de autoridades nacionales en el BCU, entre ellas, el ministro y el subsecretario de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone y Martín Vallcorba; y el presidente del Banco República (BROU), Álvaro García, el presidente del Central no escatimó imágenes ni palabras para animar a la audiencia a vencer las propias barreras culturales.
Con la "mentalidad conservadora" que prevalece, los uruguayos priorizan los depósitos y se exponen muy poco a inversiones financieras de mayor retorno, incluso cuando el riesgo es bajo. "Según la balanza de pagos, obtenemos solo 1,6% de retorno en dólares por inversiones financieras en el exterior; los extranjeros que invierten en Uruguay, en cambio, han obtenido en bonos públicos retornos tres veces superiores a los que obtienen los uruguayos que invierten afuera", afirmó Tolosa.
Haciendo una "radiografía" de las finanzas, destacó la preferencia local por los depósitos a la vista ("que tienen una de las proporciones más altas del planeta"), el ahorro que permanece líquido (disponible) y los depósitos mayormente en dólares. También los uruguayos valoran los bancos con el respaldo del Estado, y buscan convertir sus ahorros en "ladrillos", que son activos tangibles, "que están mayormente ociosos o tiene baja rentabilidad", advirtió. Y lanzó: "Hay un factor que atraviesa todas estas decisiones: el miedo. Miedo en buena parte originado en las heridas del pasado", dijo en referencia a la crisis del 2002, entre otras. Pero advirtió sobre la paradoja de que estas opciones de refugio o de "terror a las pérdidas", terminan igual generando costos elevados.
Como ejemplos de ello, mencionó que, a través del tiempo, con $ 100 depositados a la vista, se pierde de ganar $ 214 (que se hubieran obtenido con el plazo fijo), o que "evitar los bonos, involucra pérdidas aún mayores a cambio de una liquidez que fue raramente necesitada", dijo. Y continuó: "Perdimos mucho más en términos de retornos esperados por no exponernos a renta variable o no invertir en una economía que crecía y sin mayores sobresaltos (...) Resulta que el dólar no nos ha conservado la capacidad de compra luego de una breve ganancia en el 2002".
"En promedio, el ahorro en dólares le cuesta al uruguayo la mitad del poder adquisitivo en unos 30 años", redondeó.
La premisa que sostuvo Tolosa es que estas conductas individuales también tienen impactos considerables para el resto de la sociedad, dado que, con un patrimonio menor, "el sector privado consume menos, invierte menos y dinamiza menos la economía".
Asimismo, esa dinámica termina "asfixiando" el crédito que necesitamos para crecer", lanzó, haciendo un llamado de atención ya que para cualquier economía el crédito es considerado un motor fundamental.
Tolosa valoró cómo Uruguay llevó adelante una "enorme obra de blindaje estructural" reduciendo su dependencia de Argentina, bajando también la dependencia de la energía fósil, etcétera, al tiempo que fortaleció sus "colchones" de reserva, de capital, de las hojas de balance del gobierno y del sistema financiero, mejorando y cumpliendo el régimen de metas de inflación, aumentando la credibilidad institucional de BCU, entre otras medidas.
Aún así, insistió en que los uruguayos no suelen reconocer esta "transformación (favorable) en los cimientos de la economía" que se ha ido dando en las últimas dos décadas, lo que sí ve en el exterior.
"El mercado internacional ve que Uruguay tiene el menor riesgo país de su historia desde hace un par de años, y que tiene la más baja prima de riesgo de la región. Los mercados financieros internacionales ven lo que los uruguayos no vemos", apuntó.
En ese marco, el presidente del BCU alentó al público al considerar que la idiosincracia nacional no es inmutable, y que puede cambiar para aprovechar más las oportunidades económicas y financieras que hoy ofrece el país. Y así potenciarlo. "Los invito a conversar cómo reconstruir las decisiones, la narrativa (...), y así vivir en un país donde la prudencia ya no derive en inmovilismo", concluyó, exhortando así a "ganar, crear y construir juntos".
Depósitos en pesos y en dólares
"Los depósitos en dólares generan siete veces más volatilidad de poder adquisitivo que los depósitos en pesos. Esto es un patrón común en los mercados emergentes con régimen de meta de inflación. La caída de la inflación genera que su volatilidad pase a ser menor que la volatilidad del tipo de cambio real. Como predice la Teoría del Portafolio de Mínima Varianza, ello ha generado una rotación de portafolio hacia la moneda nacional, algo que ha sucedido con mucho menos vigor en Uruguay", dijo Tolosa.
Incentivos y la "Unidad de salud y cultura financiera"
El BCU ha tomado una serie de decisiones para promover cambios en los comportamientos de ahorro, inversión y endeudamiento de los hogares, a través de capacitación en finanzas, mejor difusión de la información y desmitificación de supuestos sobre la economía nacional.
Además, adoptó incentivos concretos que recompensan los comportamientos que el gobierno quiere promover. En tal sentido, Tolosa aclaró que un primer eje de políticas ha sido lograr que las tasas de interés "reflejen de forma más transparente los beneficios" para el cliente, por lo que modificaron el costo relativo de la intermediación en ambas monedas (dólares y pesos), mediante cambios en la política de encajes y requerimientos de capital. También, el BCU y los bancos están adoptando medidas para mejorar el funcionamiento del mercado de derivados y para que los uruguayos puedan contar con mayores opciones de seguro de cambio.
Otra medida fue una nueva regulación del BCU que exige una alerta de los riesgos hacia la apreciación de la moneda. En colaboración con el MEF, están proponiendo, en el marco de una nueva ley de endeudamiento, la provisión de mayor información a la hora de tomar préstamos, y una propuesta para mejorar la ley de usura.
"Una buena política es convertir los goteos en saldos visibles antes de sea tarde. La información debe ser integrada, completa y oportuna", destacó Tolosa. En otro orden, se propone consolidar el mercado de valores, entre otras medidas. El BCU apoyará también la iniciativa del Ejecutivo de brindar más información para la planificación de la jubilación.
El presidente del BCU anunció la creación de una "Unidad de Salud y Cultura Financiera", que cuenta con el apoyo de la CAF-Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe. Esto se acompañará de iniciativas conjuntas del BCU y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) para incluir la formación financiera en la curricula educativa.