Un "microbús" estacionado dentro de una galería y pinturas ad hoc
"Todo es pasajero", es el nombre que Enrique Flores Barrenechea (Santiago, n
"Todo es pasajero", es el nombre que Enrique Flores Barrenechea (Santiago, n.1982) eligió para su exposición actualmente en curso en la sala principal (Ginkgo) de Galería Patricia Ready. Guiados nada más que por su título, se podría pensar que en esta muestra se reúnen reflexiones visuales que ilustran el pensamiento de Heráclito; no se olvide que el filósofo griego advirtió que "todo fluye y nada permanece" y que "nadie se sumerge dos veces en el mismo río". Sin embargo, el título de esta exhibición apunta a un cuerpo de obras cuya temática gira, literalmente, en torno a los pasajeros que se trasladan en autobús; esos que día a día viajan de un lugar a otro dentro del litoral central, especialmente, en la época estival. Flores incluso instaló al centro de la gran sala "un microbús interactivo de 7 metros de largo por 2,4 metros de ancho construido en lata, madera y plástico que emula a las antiguas 'liebres' del transporte público chileno"; (las medidas son las que informa la galería en su web). Al subir a dicha "micro" tamaño natural (1:1), el visitante encontrará en su interior una caja con monedas y un rollo de 5.000 boletos -diseñados especialmente para la ocasión- junto al puesto y el volante del conductor, además de una veintena de asientos que se pueden ocupar y desde los cuales es posible observar, a través de las ventanas -con cortinas de color fucsia-, los tres muros donde cuelgan una docena de pinturas de mediano formato, todas realizadas en óleo y acrílico sobre tela con motivos ad hoc.
En Latinoamérica es frecuente ver buses enchulados (o tuneados) por fuera y, sobre todo, por dentro (en especial alrededor del área del chofer); es parte de la cultura popular. Sea como sea que se los llame, (micro o liebre en Chile; colectivo o bondi en Argentina y Uruguay; buseta en Ecuador, Colombia y Venezuela; camión en México y guagua en Cuba), los conductores todavía personalizan sus "máquinas" y el resultado es una iconografía híbrida y vistosa en que se mezclan, principalmente, imágenes de fe, fútbol, música y humor junto a las de figuras eróticas. Décadas atrás, en Chile las micros informaban sus recorridos mediante letreros pintados a mano, estos se consideran "un tesoro de la gráfica popular"; hoy todavía es posible encontrar, principalmente en regiones, buses con dichos letreros e interiores plagados de accesorios. Acaso por lo descrito, entrar a la réplica de bus de Enrique Flores fue un tanto desilusionante. En este hay algunos guiños a la decoración mencionada; es decir, uno que otro santo, un par de calcomanías que indican "No Fumar" o unos pocos adhesivos con la cabeza de un ave, pero dicho conjunto no llama particularmente la atención y no tiene un carácter definido. Es probable este sea un proyecto en curso y que Flores esté en proceso de personalizar el interior de "su máquina"; a futuro, quizás decida registrar sus "viajes" entre una sala de exposición y otra.
Me imagino a Enrique Flores jugando de niño con autitos -acaso varios hechos por él mismo-. Los vehículos, obviamente, lo fascinan pues son una temática recurrente en su trabajo. Pues ya de adulto les otorga a estos un rol protagónico en su obra, tanto así que las pinturas figurativas que cuelgan en las paredes y que sirven a modo de complemento -o viceversa- a su "microbús", ofrecen "retratos" de distintos ángulos de dicha liebre que, por algunas semanas, permanecerá "estacionada" dentro de la galería. Asimismo, en los lienzos se observa, por ejemplo, el interior de un bus lleno de pasajeros, un taxi (colectivo) transitando por el litoral, un paradero de micro donde esperan unos colegiales e incluso hay una tela apaisada con una secuencia de caballos galopando en la playa que trae a la memoria los logos de varias marcas de autos que escogieron dicho motivo para representar un traslado veloz. En todas las pinturas se percibe una atmósfera alegre y no solo por sus motivos, sino porque se privilegió una paleta de colores brillantes y una estética próxima al naíf. A propósito, el autor no es un autodidacta, pues es licenciado en Arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
En resumen, el "microbús" de Enrique Flores, con su letrero en el parabrisas compuesto por un sol fucsia y un texto que reza "Todo es pasajero", se puede considerar una invitación al espectador a realizar un breve "recorrido" nostálgico por la cultura popular asociada al transporte público. Por otra parte, varias de sus pinturas, mediante imágenes y composiciones simples de vías urbanas y costeras (donde se han incorporado gaviotas, mar y cielos azulados), colaboran a enfatizar los aspectos lúdicos y evocativos contenidos en esta propuesta.
"TODO ES PASAJERO"
Enrique Flores
Lugar: Galería Patricia Ready
Hasta: 19 de agosto 2026