Bogotá tiene 15 meses para evitar un apagón energético
La capacidad de generación eléctrica que existe en el oriente del país no necesariamente se puede aprovechar plenamente para atender la demanda de Bogotá y la región central
La capacidad de generación eléctrica que existe en el oriente del país no necesariamente se puede aprovechar plenamente para atender la demanda de Bogotá y la región central. El principal cuello de botella está en la transmisión: las líneas que deben transportar esa energía llevan años de retrasos y su entrada en operación se volvió determinante para la confiabilidad del sistema. Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), advierte que el tiempo para ejecutar las obras es limitado. Explicó que los proyectos Chivor II-Norte, de 230 kilovoltios, y Sogamoso-Norte-Nueva Esperanza, de 500 kilovoltios, son fundamentales para que la energía disponible en centrales como Chivor y Sogamoso pueda llegar a Bogotá, Cundinamarca y otros territorios del centro y oriente del país. La advertencia del directivo es concreta: si las obras no avanzan en los próximos meses, la ciudad podría enfrentar dificultades para garantizar su abastecimiento eléctrico a partir de 2028. Dos líneas El problema no está necesariamente es que Colombia carezca de generación. En el caso de Chivor, por ejemplo, la central tiene capacidad para producir energía, pero existen restricciones para transportar todo lo que puede generar hacia los centros de consumo. Sogamoso, por su parte, es una de las grandes centrales hidroeléctricas del país y también cuenta con capacidad de generación que requiere infraestructura para ser llevada hacia la zona central. La solución, según el presidente del GEB, pasa por construir las líneas de transmisión que llevan más de una década enfrentando retrasos. "Toca construir las líneas. Están aprobadas desde hace más de 10 o 12 años y no se han podido construir por todo tipo de objeciones de grupos que argumentan un interés por el medio ambiente y por las comunidades, cuando en realidad algunas veces son intereses particulares que están parando el interés de todo el mundo", señaló. El primer proyecto es Chivor II-Norte 230 kV, una infraestructura destinada a fortalecer la conexión entre el oriente y el centro del país. De acuerdo con la información más reciente del GEB, el proyecto contempla la expansión del Sistema de Transmisión Nacional para mejorar el servicio en la región Centro y Oriente, donde se concentra cerca del 25% de la población colombiana. Ortega explicó que esta obra registra un avance cercano al 80% y que la liberación de predios alcanza alrededor del 91%. Este último aspecto resulta determinante para continuar con la construcción, dado que las torres y posteriormente el tendido de los cables dependen de que los terrenos estén disponibles. "Las líneas de transmisión al final son como cables que van en el aire. Las torres son las que soportan los cables. Entonces, en la medida en que tengamos liberación de predios podemos hacer torres y, en la medida en que tengamos torres y tramos continuos, podemos hacer el tendido de los cables", explicó. El proyecto contempla 367 torres, por lo que completar la liberación de los espacios necesarios es una condición para avanzar en su construcción. El GEB señala que Chivor II-Norte ha tenido retrasos relacionados con sus trámites ambientales. En 2026 se reactivaron actividades constructivas y avanzaron diferentes procesos ante las autoridades ambientales. El segundo proyecto es Sogamoso-Norte-Nueva Esperanza 500 kV, una infraestructura de mayor extensión que busca transportar hacia el centro del país la energía de la central hidroeléctrica de Sogamoso, ubicada en Santander. Ortega indicó que este proyecto registra un avance de alrededor del 66%. La situación de las dos obras ha sido similar debido a que atraviesan algunos municipios comunes y han enfrentado dificultades asociadas a los procesos sociales, ambientales y territoriales. Según información del GEB, Sogamoso 500 kV continúa avanzando en trámites ambientales, mientras que las subestaciones Sogamoso y Nueva Esperanza también tienen obras y procesos contractuales en marcha. El directivo resaltó que ambos proyectos son necesarios para atender la demanda actual y para permitir nuevas conexiones en la Sabana de Bogotá y Cundinamarca.
El principal desafío ya no está únicamente en conseguir las autorizaciones ambientales. El GEB ha tenido que adelantar procesos con las comunidades y autoridades locales para obtener lo que denomina "licencia social". La situación ambiental también ha cambiado frente a la que existía a finales de 2025. Para Chivor II-Norte, el GEB reporta trámites activos y actividades constructivas reactivadas. La Anla, además, adelantó en mayo audiencias públicas relacionadas con modificaciones de la licencia ambiental solicitadas para el proyecto. El problema es que el cronograma disponible es estrecho. Tomará "máximo 15 meses -construirlo-, pero no nos puede parar nadie. La regla es que nadie puede seguir parando. Esto ya lleva 12 años; ya no hay más tiempo", afirmó Ortega. El presidente del GEB considera que existe una posibilidad real de culminar las obras, pero insiste en que para lograrlo se necesita continuidad en los trámites y respaldo.