María Ignacia Eyzaguirre, presidenta de los viñateros de Colchagua: "En Argentina y Europa, el Estado ayuda al fomento del vino. En Chile... podría ayudar más"
Es de las pocas empresarias vitivinícolas. Sus padres partieron con Los Vascos, y ella lanzó su propio proyecto boutique, "Encierra", en 2000. ¿Su fórmula para salir de la actual crisis? Mayor apoyo estatal y eliminar el impuesto adicional para incentivar la demanda nacional.
E n los 90, María Ignacia Eyzaguirre estudiaba agronomía. Sus padres, Jorge Eyzaguirre y María Ignacia Echenique, eran dueños de la Viña Los Vascos, en la zona de Peralillo, en Colchagua. Y en eso aterrizó el equipo técnico de Lafite, del grupo francés Domaines Barons de Rothschild, para validar la calidad de sus vinos. Sus papás le encargaron a Eyzaguirre planificar una agenda de dos días para que degustaran las etiquetas de las principales viñas del país, y las compararan con las de Los Vascos. El éxito fue tal que en 1988 se cerró un joint venture entre Los Vascos y Rothschild, que perduró hasta 1996, cuando su familia le vendió su participación a Viña Santa Rita.
"Nací con el corazón puesto en Colchagua", recuerda hoy María Ignacia. La herencia no solo venía de sus padres, sino también de su abuelo, Fernando Echenique, que en los 40 creó la Viña Cañetenes de Puquillay.
Tras vender Los Vascos, la familia quedó con 60 hectáreas y la casona. "Insistía en que no se podía cortar la tradición, teníamos que volver a hacer vino", relata ahora. Su papá recompró tierras adicionales que les habían expropiado años antes y plantó uva vinífera. No quería volver a las viñas, pero en el 2000 una cosecha abundante le impidió vender los excedentes. "Me dijo, María Ignacia, ¿quieres hacer vino?". "Sí, por supuesto", respondió.
Ese año nació Viña la Encierra, un proyecto boutique que trabaja con sus hijos. Produce 5.000 cajas y exporta el 50%. Su precio promedio es de $20.000 la botella y en el exterior, US$ 120 la caja. "Partió como un proyecto para hacer vinos de alta calidad. Queríamos demostrar que en ese terroir se producen muy buenas uvas y muy buen vino", dice.
Eyzaguirre es hoy una de las pocas mujeres dueñas de viñas en el país. Además de ser enóloga y presidenta de la Asociación de Viñas de Colchagua.
-¿Cuál es su diagnóstico de la industria?
"Es conocido que la industria del vino pasa un momento complejo, porque, durante los últimos 10 años, ha disminuido el consumo a nivel mundial y se traduce en una menor demanda junto a una sobreoferta. Es una situación de largo plazo, lo que corresponde es trabajar para salir".
-¿Existe una fórmula?
"Chile tiene ventajas comparativas en calidad, clima y suelo. Tenemos capacidad de hacer vinos de alta calidad y nos debemos focalizar en aprovechar esas bondades, y potenciar la imagen país, para lo que deberíamos contar con apoyo estatal".
Relata que a fines del año pasado, se presentó en el Congreso un proyecto para que el vino y el pisco fueran reconocidos como bebida nacional; se aprobó en la Cámara de Diputados y está en el Senado.
-¿Significarían más recursos para fomento del vino?
"Es lo que necesitamos, un trabajo conjunto público-privado y que el Estado nos ayude con fondos para trabajar la imagen país".
-Pero llevamos décadas con ese desafío.
"En Argentina y Europa, el Estado ayuda. Y en Chile, podría ayudar más, necesitamos más fondos".
-Pero el trabajo por subir el precio promedio tampoco avanza, sigue estancado...
"Es importante en este momento que el mercado del vino está delicado, fomentar las exportaciones con toda esta ayuda estatal, y ya cuando estemos más presentes y seamos bien reconocidos, a lo mejor quedarán menos jugadores. Y vamos a poder darle un impulso al precio, pero este momento no es para subirlo".
-¿La industria debiera ajustarse?
"Entre el 2000 y 2014 fueron años dorados para la industria del vino. Se plantó y se invirtió mucho, y ahora decayó. Entonces, estamos frente a un escenario complejo, pero que tiene salida, porque tenemos calidad. No me atrevo a predecir, pero se va a ajustar. Los vinos de alta calidad van a seguir existiendo".
-En el sector apuntan a China por la baja en la demanda, pero también a los jóvenes...
"Los millennials sí están tomando vino, la generación Z, que son los que están en el último año del colegio, no. Hay un problema de ingresos, de los celulares y que salen menos, pero hay estudios que confirman que los millennials están tomando igual que antes, por ende, hay que ver cuando los Z lleguen a esa generación. Y salen estos productos con menos graduación alcohólica, con saborizantes, con azúcar. Y a lo mejor en este momento los van a tomar. Pero mi foco lo pongo en seguir defendiendo y peleando por producir vinos de alta calidad, que a la larga van a mantener el consumo.
Se suma que tenemos un producto con un impuesto adicional, el ILA, que lo grava con 20,5% adicional, lo que encarece mucho".
-¿Sugiere eliminarlo?
"Obviamente que sería positivo para la industria. Si el vino fuera más barato, se consumiría más y ayudaría a aumentar el consumo per cápita nacional".
"Sacar adelante Colchagua"
Hace dos años, debutó en el mundo gremial. Se trasformó en presidenta de la Asociación de Viñas de Colchagua, que reúne a 18 viñas, y cuyo vicepresidente es Aurelio Montes hijo, director ejecutivo de la viña homónima. En el directorio están las viñas Lapostolle, Sutil, Ventisquero, Siegel y Ravanal.
-¿Por qué involucrarse en la actividad gremial?
"Porque siento responsabilidad por Colchagua, puedo y siento que he estado ayudando. Nuestro desafío es sacar adelante Colchagua, velar por la calidad, abrirnos. Y que la gente conozca y tenga interés en venir. En la medida que eso ocurra, se consume más vino, se vende más y se activa la economía de Colchagua. El enoturismo es muy importante para acercar a la gente".
Han introducido mejoras a la fiesta de la Vendimia, crearon una barra premium , que replicaron este año en el MUT. Están organizando "El cine al vino", que implica emitir películas en cuatro viñas seleccionadas. Además de desarrollar actividades para este "18", que se extenderán hasta el 20 de septiembre, con panoramas especiales, de alta gastronomía, actividades familiares y alternativas de alojamiento de campo. "Y que nos pongamos todos la bandera del vino". "Eso es lo que necesitamos; si el vino es muy importante para Chile".
-¿Y hay conciencia de eso?
"Ojalá que ahora sí, que haya conciencia, y ayuda para la promoción internacional. En Argentina se dan recursos a las viñas, no sé si aquí nos darán eso, pero todo lo que se pueda aportar nos va a servir".
"Hay que seguir peleando por producir vinos de alta calidad, que son los que van a mantener el consumo (...); el vino es muy importante para Chile".