Recomendaciones a ADLE
No es fácil pensar qué recomendarle a un nuevo presidente cuando todo el país está diciéndole qué debe hacer
No es fácil pensar qué recomendarle a un nuevo presidente cuando todo el país está diciéndole qué debe hacer. Muchos probablemente le repiten lo que usted ya dijo durante la campaña. Mi primera recomendación es que no crea que la repetición de sus ideas es prueba de que son correctas. Recuerde que el pensamiento crítico no consiste en criticar las ideas de otros, sino en someter las propias a pruebas rigurosas. Hay temas que saltan a la vista: la seguridad, el sistema de salud y las finanzas. Otros temas, muy importantes, no avanzaron y eso es retroceder. La educación no mejora con unos cuantos cascarones de concreto; las vías y los trenes hay que construirlos, no basta con imaginarlos; la gente necesita casas, energía y buenos trabajos. Sus ministros tienen tareas difíciles y exigentes. Hay que reconocer que, en general, son personas muy inteligentes y bien preparadas. Es bueno que usted sepa que la inteligencia sola no garantiza el éxito. Hay estudios que han demostrado que el IQ de los niños no es un indicador de éxito en sus futuras vidas. Su capacidad para analizar sus propios errores es un mejor predictor de éxito. Así que sus ministros tendrán que proponer planes, pero el responsable de que funcionen, advirtiéndoles de sesgos y equivocaciones, sigue siendo usted. Uno de los problemas más graves de nuestra sociedad es la desconfianza; entre todos y muy especialmente con el poder. Esa también es su tarea. Usted tiene que tratar de que la gente se sienta bien, que perciba progreso general y personal. Su gobierno va a enfrentar enormes problemas económicos; seguramente son heredados, pero eso no va a servir de excusa. La gente no hace análisis macroeconómicos cuando tiene que pagar arriendo y mercado. Usted conoce bien nuestras instituciones. No pelee con los jueces, ni con el Congreso ni con los organismos de control; guarde fuerzas para pelear con los problemas. Reconozca con sinceridad sus errores y los de sus colaboradores, no tape nada. La gente perdona un error, pero no un engaño. El poder es una droga que no avisa cuándo empieza a hacer efecto. Es muy buena su idea de gobernar desde las regiones. Su costeñidad (además, los italianos son los costeños de Europa) le puede ayudar a construir una relación franca y transparente con la gente. Tenga cuidado con el impulso de destruir todo lo que hicieron sus antecesores. Hay un principio (lo popularizó el divertido escritor G. K. Chesterton) que se conoce como la "cerca de Chesterton": uno encuentra una cerca en el camino y su impulso es tumbarla. Antes hay que pensar que alguien la construyó por alguna razón; conviene averiguar por qué y para qué, antes de tumbarla. Hay un tema específico que quiero recomendarle mucho: el de Ciencia, Tecnología e Innovación. A estas alturas de la civilización es embarazoso tener que argumentar que el conocimiento es importante para el desarrollo económico, cultural y social. La C., la T. y la I. han sufrido el más dramático abandono en el país los últimos años (y eso que nunca fueron demasiado atendidas). Hay quienes dicen que debemos emprender en grande. Tienen razón; los documentos de la Misión Internacional de Sabios 2019 están disponibles para eso. Pero yo quisiera interceder, más bien, por nuestra comunidad de científicos silenciosos. Tener muchos grupos, trabajando en diversos campos, le otorga al país un potencial de respuesta rápida. Estos grupos llevan años sin recursos, perdiendo una posición duramente ganada en la comunidad internacional y sufriendo la fuga de cerebros constante. El primer paso que yo daría sería recuperar ese potencial con recursos para sus proyectos, becas para sus doctorados, medios para crear; modesto al lado de sus otros problemas, pero sin duda definitivo para el éxito. @mwassermannl
No olvidar a la comunidad científica
Moisés Wasserman