Domingo, 09 de Agosto de 2026

Sin luna de miel

ColombiaEl Tiempo, Colombia 9 de agosto de 2026

En las democracias modernas se da por sentado que a todo nuevo gobierno se le otorga un compás de espera, mientras los funcionarios se acomodan en sus sillas, se integran los equipos de trabajo, empiezan a ejecutarse sus programas, se obtienen victorias tempranas y se socializa la hoja de ruta de la nueva administración

En las democracias modernas se da por sentado que a todo nuevo gobierno se le otorga un compás de espera, mientras los funcionarios se acomodan en sus sillas, se integran los equipos de trabajo, empiezan a ejecutarse sus programas, se obtienen victorias tempranas y se socializa la hoja de ruta de la nueva administración. Se alude así al état de grâce (‘estado de gracia’), como se conoce en Francia este período en el que se mantiene una especie de luna de miel con el nuevo presidente, que compromete, inclusive, a la oposición. Por lo general, este período corresponde a los primeros 100 días de los gobiernos, concepto que acuñó el expresidente americano Franklin D. Roosevelt, en medio de la crisis del año 1933, para tramitar —durante este período de gracia— casi un centenar de leyes para enfrentar la Gran Depresión, empeño en el que terminó siendo exitoso y que lo llevó a mantener un contacto permanente con la gente, a través de alocuciones periódicas. El presidente De La Espriella empieza su gobierno sin état de grâce. Él sabe que, en medio del desastre que recibió, no tendrá 100 días de luna de miel. La opinión pública se encuentra en estado de ansiedad y reclamará prontos resultados. A la par, la oposición ejercerá desde el mismo momento de su posesión; multiplicará sus bodegas y permanecerá en la calle, sin contemplación alguna. El Tigre lo sabe y debe estarse preparando para ello. De seguro, la guerrilla y los mismos narcos le darán la bienvenida, por su decidida política de enfrentarlos con la fuerza del Estado, lo cual agravará la situación de orden público. El problema radica en que no le será fácil obtener resultados tempranos, no obstante la cúpula militar que lo acompañará y la aplaudida designación del general Barrera como director de la Policía. Se necesitará tiempo para recobrar la moral de la tropa y de la Policía y poner a punto a las fuerzas del Estado para confrontar a los delincuentes. Aun así, haría bien el Gobierno en comprometerse desde ya con objetivos de alto valor y neutralizarlos a la brevedad. Arreglar el problema de la salud será asunto igualmente complejo, mientras las familias reclaman atención médica inmediata y la entrega oportuna de medicamentos. Los 10 billones que se propone utilizar el Gobierno son apenas un paliativo frente a la magnitud de la crisis, que desde el punto de vista financiero es cuatro veces más grande. Para resolver el problema de la crisis fiscal, el Gobierno tendrá que amarrarse el cinturón y cumplir con su compromiso de hacer una poda burocrática a fondo, recortar el gasto y reducir el número de ministerios y entidades públicas. Hubiera sido ideal nombrar inicialmente menos ministros, para mandar un mensaje apropiado. No se hizo, con lo cual la política de la motosierra se tomará más tiempo. Luego vendrá la inaplazable reforma tributaria, que tendrá que escribirse con manos de cirujano. Todo impopular. A ninguna familia le gusta perder el puesto ni pagar más impuestos. Como no hay mucho tiempo para equilibrar las finanzas públicas, el ajuste será más doloroso. El país no puede poner en duda el oportuno cumplimiento de sus obligaciones, y lo cierto es que la caja que le dejaron está apretada para cubrir los compromisos ordinarios de la administración. Una situación compleja y para complicar el estado de ánimo en materia económica: hay asomo de apagón y la severa revaluación está golpeando excesivamente a los floricultores, a los cafeteros, a los arroceros, a los emprendedores que exportan e, inclusive, a la propia Ecopetrol. De La Espriella está dando muestras de que será un hábil gobernante. Para empezar, se ha rodeado de un gabinete joven y competente. Necesitará, sí, desempañar el espejo retrovisor; afinar su comunicación para mantener el optimismo, en medio de tanta dificultad, y tendrá que comprender que debe convocar a todas las fuerzas, porque con solo la suya será difícil alcanzar la Patria Milagro prometida. Taponazo. Bastaría un solo decreto inaugural para empezar el gobierno, derogando todos los decretos expedidos por Petro en las últimas semanas.
No hay tiempo que perder
Néstor Humberto Martínez Neira
El presidente De La Espriella empieza su gobierno sin ‘état

de grâce’. Él sabe

que, en medio del desastre que recibió, no tendrá 100 días

de luna de miel. La opinión pública quiere prontos resultados.
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