Jueves, 13 de Agosto de 2026

El milagro de Abelardo

ColombiaEl Tiempo, Colombia 12 de agosto de 2026


La posesión de Abelardo De la Espriella como presidente y de José Manuel Restrepo como vicepresidente para el período 2026-2030, realizada en la bella y acogedora ciudad de Cali, es un parteaguas histórico


La posesión de Abelardo De la Espriella como presidente y de José Manuel Restrepo como vicepresidente para el período 2026-2030, realizada en la bella y acogedora ciudad de Cali, es un parteaguas histórico. Por primera vez en los anales democráticos del país, la transmisión de mando se cumplió fuera de Bogotá. Por primera vez, se perfeccionaron la ceremonia de posesión, los juramentos del presidente y del vicepresidente, la imposición de la banda presidencial y la lectura del acta de la sesión del Congreso Nacional en la Universidad Santiago de Cali. Como por arte de magia -digno de un mago como David Copperfield- el presidente recién posesionado se trasladó en un helicóptero al cantón Pichincha, donde los esperaban, en perfecta formación militar con sus impecables trajes de gala, las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. Por primera vez, el presidente como jefe de Estado y comandante supremo de las Fuerzas Armadas recién posesionado, recibía los honores militares y los juramentos de lealtad constitucional. Por primera vez, el presidente saliente abandonaba prácticamente en soledad la Casa de Nariño y desairaba abiertamente al presidente entrante al impugnarlo, negarse a asistir a la trasmisión de mando e imponerle, como mandan las costumbres de Estado, la Cruz de Boyacá. Por primera vez, la bancada política que perdió las elecciones presidenciales -liderada por el Pacto Histórico- no tuvo recato legal ni moral en aceptar las curules parlamentarias previstas en el Estatuto de Oposición, y, al mismo tiempo, desconocer al nuevo gobierno y rehusarse a asistir a la sesión del Congreso Nacional organizada para la posesión presidencial. Gracias a su afortunada ausencia, la trasmisión de mando se realizó en perfecto orden. Por primera vez, el presidente posesionó al gabinete ministerial y realizó simultáneamente un consejo de seguridad con las Fuerzas Armadas y de inteligencia de la Policía Nacional. Desde allí, el presidente De la Espriella ordenó desmantelar la ‘paz total’ con el traslado de los narcoterroristas concentrados en Itagüí a cárceles de alta seguridad ubicadas en otras zonas geográficas e impartió instrucciones de derrotar, sin pausa, a todas las organizaciones narcoterroristas. Por primera vez, el gobierno saliente declaró día hábil el sábado 8 de agosto para seguir con el saqueo de la Agencia de Desarrollo Rural. El verdadero milagro del nuevo gobierno es Abelardo. Las elecciones presidenciales del 21 de junio pasado le permitieron a la nación recuperar la esperanza, la confianza y la fe en el futuro democrático de Colombia. El aire que se respira desde entonces es más liviano. El magnicidio del precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, nos hundió en la desesperanza. Hasta que apareció el Tigre Abelardo, quien, en las urnas, pese al constreñimiento oficial y la amenaza terrorista electoral, nos alejó del despeña dero castro-comunista, que tanto daño le ha causado a la región.
Andrés Espinosa Fenwarth
Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co
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