Miércoles, 12 de Agosto de 2026

El rol preponderante del sector privado

ColombiaEl Tiempo, Colombia 12 de agosto de 2026


Carlos Enrique Cavelier
En estos momentos aciagos para miles de familias colombianas, con viviendas destruidas, campos inundados y medios de vida lacerados, el sector privado tiene la oportunidad histórica de hacer relucir sus capacidades operativas y financieras, pero ante todo, su Querer


Carlos Enrique Cavelier
En estos momentos aciagos para miles de familias colombianas, con viviendas destruidas, campos inundados y medios de vida lacerados, el sector privado tiene la oportunidad histórica de hacer relucir sus capacidades operativas y financieras, pero ante todo, su Querer. Ese querer auténtico por los damnificados, por la reconstrucción de nuestro tejido social y por lo que aspiramos a ser como nación. El sector privado no pretende reemplazar al Estado; prescindir de las instituciones nunca será posible. Sin embargo, en un momento coyuntural que coincide con el inicio de un nuevo gobierno nacional, cuando la tragedia apremia, la empresa privada posee una virtud determinante: flexibilidad y capacidad de respuesta en cuestión de minutos. Así se demostró durante los angustiosos meses de la pandemia de covid-19, cuando la coordinación empresarial salvó vidas, mantuvo cadenas de abastecimiento e instaló infraestructura necesaria en tiempo récord. Hoy, ante el desastre natural, esa velocidad vuelve a marcar la diferencia entre la vida y el abandono. Movilizar toneladas de alimentos mediante la red de bancos de alimentos (Ábaco), enviar carrotanques con agua potable a las comunidades o desplegar el sistema financiero para recaudar y canalizar donaciones son muestras de lo que ocurre cuando convergen voluntad, tecnología y conocimiento logístico. Las grandes crisis globales demuestran que la resiliencia nace de la articulación entre iniciativa privada, sociedad civil e institucionalidad pública. Tras el terremoto de Kobe en Japón (1995), la movilización privada e industrial, coordinada con la ciudadanía, permitió atención rápida y reactivó de manera temporal la infraestructura portuaria, suministros básicos y comercios mientras el Estado organizaba la reconstrucción definitiva. Asimismo, posterior al huracán Katrina en Estados Unidos (2005), la red de suministros de grandes compañías empezó a entregar medicinas, víveres e iluminación antes de las primeras 48 horas. Por su parte, en América Latina los bancos de alimentos, nacidos de alianzas entre productores, distribuidores y fundaciones, son la red más eficiente para mitigar el impacto de choques climáticos. La fortaleza de una democracia reside en la complementariedad. La agilidad, innovación e infraestructura logística de la empresa privada, sumadas a la cobertura y rectoría regulatoria del sector público, constituyen la herramienta más poderosa para proteger la vida y la dignidad en tiempos de prueba. La solidaridad no es un concepto abstracto; se demuestra con acción inmediata, presencia en el territorio y compromiso con nuestro país. CODA: La Andi, durante su congreso en Cartagena, modificará una parte de la agenda académica con el fin de convocar a una jornada de solidaridad para la movilización de recursos, capacidades y soluciones concretas que permitan atender la emergencia y contribuir a la reconstrucción de las zonas más afectadas.
carloscavelier@gmail.com
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