Chile, entre Estados Unidos y China
Chile debe definir una estrategia que cautele nuestros intereses sin sacrificar nuestra independencia.
Las declaraciones del embajador de China en un reciente seminario de la Sofofa son sugerentes de la tensión que enfrenta a las dos potencias globales. Al mismo tiempo, revelan cómo Chile resulta, a su vez, tensionado a partir de un conflicto que involucra dimensiones económicas y geopolíticas. Progresivamente, las potencias van haciendo más explícitas sus exigencias y presiones, lo que obliga a países como el nuestro a desarrollar una política inteligente y flexible.
El máximo representante de China en Santiago criticó a Estados Unidos sin mencionarlo por su nombre, pero evidentemente acusándolo de recurrir al proteccionismo, las sanciones y la diplomacia coercitiva, pasando por encima de las reglas internacionales, "sin respeto alguno a la soberanía e intereses legítimos de otros países". Según el embajador, esta actitud reflejaría la falta de competitividad de "algunas economías", que buscan compensar con la fuerza dicha carencia. Su referencia final para mantenerse alertas a la injerencia extranjera que pudiera debilitar las relaciones entre Chile y China parece apuntar a evitar que nuestro país acceda a ciertas peticiones de EE.UU. Ello parecería aludir al debate del screening de inversiones que se discute actualmente, así como a materias de defensa y comercio.
Coincidentemente con estas declaraciones, el ministro de Guerra de EE.UU. realizó una comentada intervención en una reunión en Panamá con países miembros y observadores del Escudo de las Américas. En su alocución, el jefe del Pentágono declaró de manera explícita que las exigencias de Washington en materia de defensa no son un juego, de tal manera que su apoyo para el control del narcotráfico y el terrorismo en la región requiere de un compromiso de todos los países para aumentar el gasto de defensa, así como retirarse de la Corte Penal Internacional. Todo esto, además, sería necesario para proteger las raíces culturales de la región, evitando las interferencias externas. Un día después, un informe del gobierno estadounidense incluyó a Chile en un listado de naciones que servirían de "corredor" a terceros países para eludir aranceles.
El mensaje de todo esto resulta claro: será difícil escapar de la disputa geopolítica que libran ambas potencias. Con estilos distintos, uno más directo y el otro más diplomático, la presión sobre la región está aumentando. En este asunto, las políticas de Estado son más difíciles de implementar, toda vez que existen inclinaciones ideológicas que dificultan un acuerdo general. Sin embargo, el interés superior de Chile debe llevar al Gobierno a trabajar con los principales actores públicos una estrategia que cautele nuestros intereses sin sacrificar nuestra independencia, y ayudando en la construcción de instituciones que aseguren una visión de largo plazo para enfrentar estos asuntos.