Gobierno para dos reconstrucciones
Gobernar Colombia es sinónimo de administrar crisis
Gobernar Colombia es sinónimo de administrar crisis. Lo ilustra el crudo relato de un expresidente, sobre su primer día de gobierno: "En la madrugada el ministro de Justicia me informó por el falcon que alias Chocolate se fugó de La Picota; me gasté mi primera mañana gubernamental averiguando la historia del capo, presidiendo un consejo de seguridad nacional y ofreciendo una rueda de prensa. Al mediodía, luego de cancelar un almuerzo sobre las prioridades del presupuesto, el Canciller me transmitió que Estados Unidos había decidido suspender la ayuda económica y la cooperación judicial si no recapturaba a ‘Chocolate’ en 72 horas. Más tarde apareció en medios un vocero del capo, poniendo condiciones para su sometimiento a la justicia. Al regresar exhausto a la casa privada, le confesé a la primera dama que en mi primer día no pude ocuparme del programa de gobierno, que gasté mi tiempo diseñando un plan policiaco contra un bandido, que estaban en crisis las relaciones con USA y que, en una encuesta que circulaba, mi favorabilidad estaba a la baja por cuenta de la situación". La adversidad le puso a la Patria Milagro un terremoto en medio de su primer día hábil, en condiciones muy complejas. El Gobierno no estaba siquiera integrado; la vieja cúpula militar, en acción; la UNGRD, en manos del petrismo, un sistema de salud diezmado y la caja oficial muy apretada, para prestar las primeras ayudas. Aun así, el Presidente logró tomar las riendas del asunto desde el primer momento, con el apoyo de los mandatarios locales y la solidaridad de todos los colombianos, que ha sido ejemplar. Una fatalidad que cambió la agenda gubernamental y ha dejado en evidencia algunos de los rasgos principales de lo que ocurrirá en la nueva administración. Un equipo gubernamental coordinado, haciendo presencia en las regiones, bajo el ejemplo y el liderazgo del Presidente. Una clase política desentendida, ocupada de sus ambiciones burocráticas, eligiendo contralor. Una guerrilla beligerante e insensata, combatiendo con intensidad al Estado. Un gobierno con el petrismo adentro, beligerante y obstructivo hasta el final. Y una comunidad internacional próxima al país. El nuevo talante oficial quedó de presente con el anuncio de la emergencia económica y social. El contraste es enorme con el gobierno del Pacto Histórico. Mientras este decretó dos estados de excepción, para poner más impuestos, sin dejar resuelto nada y permitir que la corrupción entrara por todas las rendijas, se anuncia que la nueva emergencia se utilizará solo para canalizar los recursos requeridos, incorporar al presupuesto las ayudas internacionales, fortalecer patrimonialmente a la UNGRD y crear una entidad que se encargue del proceso de reconstrucción de medio país. Todo ello sin clavar más a los contribuyentes. Los apoyos deberán hacerse bajo un paraguas distinto al del Gobierno, para no contaminarlo y no exponerlo a las vicisitudes propias del tamaño de recuperación que se necesita. Tendrán que tenerse en cuenta todas las experiencias del Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero —Forec— y del Fondo de Adaptación, creado para atender a las zonas afectadas por el fenómeno de La Niña, entre los años 2010 y 2011, para replicar sus éxitos y no repetir los errores. No será posible volver a ver la tragicomedia de la reubicación de Gramalote o la incapacidad estatal, durante varios gobiernos, para acometer las obras de infraestructura requeridas para mitigar las inundaciones de La Mojana, que llevan 16 años pendientes, en medio de la indolencia nacional y de grotescos episodios de contratación, como los del gobierno de Petro. El tamaño del desastre actual, que alcanzó la mitad de los municipios de Colombia, pone de presente que la Patria Milagro se encuentra frente a un enorme desafío. Para obtener resultados tempranos tendrá que actuar con audacia, con gerencia proba y con las reglas de contratación privadas. Con lo ocurrido, el Tigre tendrá que cargar ahora con dos reconstrucciones: la reconstrucción nacional, luego de la tragedia del cuatrienio anterior, y la reconstrucción de la infraestructura pública y privada que se averió con el terremoto. Taponazo. La solidaridad de estos días gratifica el alma de la colombianidad.
Desafíos para el Tigre
Néstor Humberto Martínez Neira
El Tigre deberá cargar con la reconstrucción nacional, luego de la tragedia del cuatrienio anterior, y la de la infraestructura pública y privada que se averió con el terremoto.