Domingo, 16 de Agosto de 2026

Francisco Gazitúa: "La escultura es una 'palabra emplazada'"

ChileEl Mercurio, Chile 16 de agosto de 2026

Las valiosas notas que ha escrito el premiado escultor por décadas se reúnen en este inédito libro que publica la Universidad de Talca. Contiene un profundo y sensible aporte al arte y la cultura.

Francisco Gazitúa ha ido guardando durante muchos años sus apuntes y reflexiones sobre el arte, la poesía, la materia, el paisaje, las rocas: la escultura. "Los había escrito en los muros de mi taller con tiza de trazar o en papelitos mientras trabajaba en las piedras o en los fierros. Ello despertó un día el interés de "un muy talentoso editor Guillermo García González (joven empresario de Talca, gran coleccionista y propietario de Pequeño Dios editores), quien decidió apoyarme, ordenar y editar este diario de viaje: "Palabra emplazada".
El libro, que no contiene imágenes (fue presentado hace unos días en galería Artespacio), se sustenta por sí solo: los aportes, sensibilidad y agilidad de sus numerosos capítulos, con la reconocida pluma de su autor, seducen al lector. Y lleva a evocar sus esculturas, que integran el imaginario colectivo y que tiene emplazadas en calles, plazas, edificios, en el Parque de Esculturas de la Universidad de Talca, y en colecciones privadas, en Chile y en el exterior: sean sus barcos, caballos, puentes, sus homenajes a Gabriela Mistral y tantas obras abstractas que surgen unidas a la naturaleza, al cielo, la luna, y a esa cumbre de una montaña en Pirque en donde tiene su cantera y talleres. Es el lugar donde también vive con una vista imponente hacia el valle y el río, junto a su mujer, la pintora y muralista Ángela Leible. "Aquí estoy en paz, aquí está todo. Adentro y al lado de afuera de la puerta de mi casa lo tengo todo: un buen lugar de silencio para hacer mis años en esta tierra".
Con una fina y cuidada edición, la obra publicada por Editorial Universidad de Talca, que dirige Marcela Albornoz, se inicia evocando la poesía que contienen las obras del Premio Nacional de Ate 2021 El editor Guillermo García escribe que este artista "se aparta, escapa de los curadores y de las vanguardias. Los conoce, pero se sitúa en otro plano...". Y coincide en subrayar con el historiador del arte y académico José Pedro Zamorano -también presentador del libro- que las primeras marcas culturales del hombre fueron de la escultura.
Las páginas parten por "Viaje al corazón de la piedra": el viaje más importante de mi vida que comenzó en 1968". Habla de su encuentro con los canteros en las montañas, las piedras en Europa, de sus viajes por la escultura. Gazitúa reflexiona: "Entre las piedras dejé de pensar para existir, comencé a escarbar para vivir, a tallar para entender". Rinde homenaje a su gran maestra Marta Colvin, "quien tiene la mayor cantidad de obras en el exterior y quien tuvo el coraje para luchar en su tiempo contra el lenguaje imperante de la estatuaria", subraya. Muy especialmente destaca también a Lily Garafulic, a Sergio Castillo, a Federico Assler, "el único vivo de esos maestros" (quien llegó desde el Cajón del Maipo al lanzamiento). Y destaca, durante la presentación, a grandes escultores como José Vicente Gajardo.
En uno de los subcapítulos, escribe sobre la materia en la cultura occidental y la materia en la cultura andina, que ha recorrido a caballo por las montañas, la cordillera de los Andes y valles, que conoce en profundidad... Un pasaje de especial belleza es cuando se refiere al papel del agua: "La incansable talladora..."; además "respeto y dejo siempre también una parte de la piedra original en mis obras". Hay apuntes sobre la importancia de la madera: ahí el libro toma de sus clases en la influyente St Martin's School of Art, en Inglaterra, donde fue por años profesor, muy cercano a sir Anthony Caro y a Tim Scott (a quienes trajo a Chile). Conoció y estuvo también con Henry Moore. Un capítulo completo lo dedica a Tony Caro.
En "Puente de luz" o "cómo transitar la escultura" aparece con fuerza el maestro, el académico: "Hago un recuento de lo que aprendí comprometido en un tema tan funcional y normado como lo es un puente. Seguí el consejo de Neruda: 'Un poeta debe ser capaz de transformar cualquier cosa en poesía"... Y añade: "Los escultores estamos formados en el mundo de los símbolos, en la poética de un lenguaje cuya palabra es cualquier forma de materia".
En "Bitácora del fuego" recuerda a maestros con que trabajó y reproduce el hermoso poema de Gabriela Mistral "Noche de metales". Pero hay mucha poesía propia en la escritura en estas páginas de Gazitúa. Y siempre está presente su profunda inspiración en Gabriela Mistral: representa la piedra, la montaña, la tierra... La filosofía, que estudió por años, aflora en los intersticios de sus apuntes. La escultura de Gazitúa, su arte es en esencia poesía, como bien subrayó en la presentación Pedro Zamorano.
Hay mucho más. El público lector puede ser cualquier persona sensible a la naturaleza, a las artes, la poesía y, por cierto, es de especial interés para los escultores y estudiantes, arquitectos y urbanistas. Su lenguaje claro seduce. La escritura ágil se disfruta. Esa pluma que enseña. "Palabra emplazada" termina (o se inicia) con el prefacio del académico Zamorano, que escribe "20 lecciones de estatuaria. Francisco Gazitúa revisita a Nicanor Plaza". Todo en este libro se dibuja como una experiencia, creación y reflexión vívida a través de más de seis décadas, aquí llevada al papel de primera mano de uno de los más grandes escultores chilenos contemporáneos vivos.
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