Martes, 18 de Agosto de 2026

Abelardo, sin luna de miel

ColombiaEl Tiempo, Colombia 18 de agosto de 2026


Ricardo Santamaría
Los presidentes suelen tener una luna de miel


Ricardo Santamaría
Los presidentes suelen tener una luna de miel. Un período inicial de 100 días para organizar su gobierno, posesionar equipos, definir prioridades y comenzar a ejecutar las promesas de campaña. Abelardo De La Espriella no la tuvo. Apenas comenzaba su mandato cuando Colombia fue sacudida por el terremoto de magnitud 7,4 el pasado 10 de agosto, apenas tres días después de su posesión. Una tragedia que deja cerca de 300 muertos, miles de heridos, dos centenares de desaparecidos y enormes daños materiales. La naturaleza convirtió sus primeros días de gobierno en una prueba de liderazgo. Y Abelardo decidió asumirla personalmente. Ha sido oportuno y eficaz. Desde las primeras horas puso como prioridad salvar vidas, activó la respuesta institucional, visitó las regiones golpeadas y colocó a su gabinete sobre el terreno. Posteriormente declaró el Desastre Nacional y acudió a la Emergencia Económica para disponer de herramientas extraordinarias frente a una catástrofe que supera ampliamente la capacidad ordinaria del Estado. Pero gobernar una tragedia hay que pensar simultáneamente en el hoy y en el mañana. Por eso resulta importante la creación de un fondo especial para la reconstrucción de viviendas, hospitales, colegios e infraestructura, así como la convocatoria al sector privado para participar en esta gigantesca tarea nacional. Hay que decirlo: Los empresario y los ciudadanos han estado a la altura del desafío. El Congreso de la Andi se convirtió en una gran escenario de respuesta y apoyo a los damnificados. En solo tres días, desde Cartagena, recogieron más de 200 mil millones de pesos, que incluían 100 mil de la familia Santo Domingo que se suman otros 150 mil de la familia Gilinski. Y muchos otros como Arturo Calle con 500 mil dólares, y miles de empresarios y colombianos que donaron y aportaron lo que pudieron. La CAF, el BID, el gobierno de Estados Unidos y decenas de países se sumaron a esta cruzada. Ha sido este momento de dolor y tragedia, una oportunidad para la unión de Colombia. Abelardo estuvo en Quibdó y propuso un ‘Plan Marshall’ para convertir la reconstrucción en un momento para saldar la deuda histórica con ese departamento. También anunció una gerencia especial para coordinar allí los esfuerzos de reconstrucción. En Buenaventura mandó el mismo mensaje: Las regiones olvidadas no pueden reconstruirse simplemente para quedar como estaban antes del terremoto. La tragedia debe convertirse en una oportunidad para recuperar territorios históricamente abandonados. Habrá que vigilar los recursos, exigir transparencia y reconstruir. Habrá tiempo para evaluar errores y corregirlos. Colombia necesita en estas horas presencia, autoridad, solidaridad y capacidad de decisión. Hasta ahora, el Presidente lo ha mostrado. Ahora viene el desafío mayor: Que de los escombros no solamente levantemos nuevamente nuestras ciudades, sino también una Colombia más unida y solidaria. Es posible.
Analista.
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