El Comercio, Perú
22 de agosto de 2026
Mario es un joven de unos 30 años que, mientras está en el supermercado comprando algo para almorzar durante su ?break? como cajero de banco, se tropieza consigo mismo vestido en traje de astronauta
Mario es un joven de unos 30 años que, mientras está en el supermercado comprando algo para almorzar durante su ?break? como cajero de banco, se tropieza consigo mismo vestido en traje de astronauta. Se llama Astro y encarna lo que Mario siempre quiso ser de niño. El reencuentro lo emociona y le recuerda cuando, de noche, la pasión por descubrir las maravillas del universo lo mantenía despierto hasta tarde y su mamá entraba a decirle ?Astronauta, hora de aterrizar en la cama?. Tras un nervioso y nostálgico intercambio de palabras, se despiden con tristeza. El distanciamiento entre los dos tiene un motivo claro: Mario dejó de perseguir su sueño. Lo abandonó.Esta historia fue parte de uno de cuatro comerciales que hicimos para Frecuencia Latina en el 2012. Al final del comercial entraba el mensaje: ?Reencuéntrate con tus sueños. Piensa en grande?. El objetivo de la campaña era motivar a los peruanos a recuperar esos ?sueños?, esos proyectos, esas ideas atrevidas que se quedaron guardadas y hasta olvidadas, y darles una nueva oportunidad aprovechando el momento de bonanza que atravesaba el país en ese período, cuando tenía un crecimiento promedio del PBI de 6% y era considerada la estrella de América Latina.Siento que esa campaña podríamos lanzarla hoy de nuevo. Luego de una década de inestabilidad e incertidumbre, han regresado los buenos vientos de esperanza, optimismo y, sobre todo, ilusión por el futuro. Según el BCR, las expectativas empresariales alcanzaron el pasado julio su mejor nivel en nueve años. El riesgo país es uno de los más bajos de la región, lo cual atrae a los inversionistas extranjeros. La confianza del consumidor, que refleja el estado de ánimo del peruano de a pie, regresó al terreno optimista luego de mucho tiempo.Hay una efervescencia colectiva que nos invita nuevamente a ?pensar en grande?, como aquella campaña del 2012. A recuperar la valentía y la pasión para atrevernos a ir por más; a arriesgarnos más: un emprendimiento, una maestría, un viaje postergado, tu primer depa o hasta la renuncia que hace tiempo querías hacer para ir detrás de tu verdadero sueño.Y esto aplica, también, a las empresas. Es momento de innovar, de probar, de fallar, de salir de la zona segura en tiempos de menor incertidumbre. Ampliar el portafolio, entrar a otros segmentos, llegar a otros mercados, innovar en ?packaging?. Y, por qué no mencionar, apostar por mayor creatividad, arriesgar con ideas más atrevidas y sorprender a las audiencias en lugar de darles lo convencional o lo que ?siempre ha funcionado?.Así como le pasó a Mario en el supermercado, reencontrémonos con nuestros sueños guardados u olvidados. O quizás empecemos a tener nuevos sueños: más grandes, más valientes, más innovadores. Unámonos a esta efervescencia de ilusión y optimismo para lograr que cada día más peruanos puedan pensar en grande.Quizás lo más valioso no sean los números, sino la confianza que empieza a decirnos hacia dónde podemos ir. El Perú no solo vive un buen momento; está recuperando algo mucho más importante: la confianza en su futuro.