Miércoles, 26 de Agosto de 2026

Wine Boom: el vino uruguayo que nació para romper las reglas

UruguayEl País, Uruguay 26 de agosto de 2026

J. Chiappella lleva más de medio siglo de historia familiar y vitivinícola. En un mercado cambiante, encontró en la línea Wine Boom una nueva forma de acercar el vino a consumidores que buscaban algo diferente.

A veces, para seguir adelante hay que dejar de hacer las cosas como siempre. Eso fue lo que ocurrió en J. Chiappella, la bodega familiar ubicada cerca de Sauce y con casi un siglo de historia que encontró en Wine Boom una nueva manera de acercarse a los consumidores.

La historia de la familia comenzó en 1926, cuando la familia Chiappella, piamonteses, se instala en la zona de Cuchilla de Rocha en Canelones. Primero se dedicaron a la horticultura y, casi naturalmente, apareció el vino: comenzaron a elaborar para consumo propio y a plantar sus primeras viñas.

El gran cambio llegó en 1988, cuando Jesús Chiappella junto a Ada compra las primeras 18 hectáreas, y comienza una reconversión hacia la vitivinicultura. La apuesta incluyó nuevas cepas y una mirada más enfocada en los vinos finos. Entre sus proyectos se destacó el Marselan, una variedad poco habitual en Uruguay cuya primera cosecha comercial en la bodega llegó en 2005.


Décadas después, la familia atravesó uno de sus momentos más difíciles. En 2020 falleció Jesús Chiappella, y la continuidad de la bodega quedó llena de preguntas. Fue entonces cuando Juan Martín Chiappella toma las riendas de la bodega y crea Wine Boom, un proyecto que venían desarrollando con la enóloga Laura Chiappella, y todo comenzó a tomar otra dimensión.

La idea era encontrar una alternativa a los vinos tradicionales: algo más suave, frutado, refrescante, con menos alcohol y pensado para un consumo más descontracturado. El desarrollo fue a prueba y error, ajustando distintas fórmulas hasta encontrar el producto buscado.

Wine Boom es un vino de base Chardonnay que se lleva a 6 grados de alcohol, al que se incorpora concentrado de fruta. Luego se macera, se retira la fruta, se enfría y se gasifica. La línea cuenta con versiones saborizadas con durazno, ananá y pera, y frutilla.
El verdadero descubrimiento llegó cuando comenzaron a ofrecerlo en degustaciones. Personas que rechazaban una copa de vino tradicional se acercaban cuando escuchaban hablar de un refrescante frutado con menos alcohol. Después probaban y el boca a boca atraía más público.

"Cuando le decís vino, te dicen 'no'. Entonces aprendí a decirle: 'tengo un refrescante hecho a base de frutas'", cuenta Juan Martín Chiappella. Esa estrategia terminó revelando algo que la familia no había previsto: Wine Boom no tenía un público exclusivamente joven. También conquistó a consumidores de otras edades que buscaban una bebida fácil de tomar.

El crecimiento comenzó a notarse en ferias, degustaciones y comenzó a ingresar en cadenas y comercios que antes resultaban difíciles de alcanzar para una empresa de su tamaño.
Para los Chiappella, Wine Boom terminó ocupando un espacio particular: el que existe entre el vino de mesa y el vino fino. Un producto pensado para quienes quieren acercarse al vino sin identificarse con el consumo tradicional.

La apuesta no significa abandonar la historia de la bodega. J. Chiappella mantiene sus vinos tradicionales y su trabajo con sus colecciones Alta Gamma y Reserva. Wine Boom suma otra puerta y, sobre todo, una forma diferente de contar lo que hace la familia.
Raw HtmlHoy, el proyecto mira hacia adelante. La familia trabaja en la construcción de un salón de eventos y en recibir visitantes para mostrar la bodega, y sobre todo compartir de cerca la pasión por un trabajo que continúa generación tras generación.




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