Zuill Bailey: un cellista todo terreno
Conforme los históricos pergaminos, la tercera jornada del tradicional Ciclo Internacional de Conciertos 2026 de la Fundación Beethoven en el Teatro Municipal de Las Condes tuvo especiales características al convocar al afamado cellista norteamericano Zuill Bailey junto a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil dirigida por su titular, Paolo Bortolameolli
Conforme los históricos pergaminos, la tercera jornada del tradicional Ciclo Internacional de Conciertos 2026 de la Fundación Beethoven en el Teatro Municipal de Las Condes tuvo especiales características al convocar al afamado cellista norteamericano Zuill Bailey junto a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil dirigida por su titular, Paolo Bortolameolli.
De relevancia fue esta presentación al confluir dos importantes hitos: la celebración de los 50 años de la Fundación Beethoven y los 25 de la FOJI, emblemáticas instituciones fundadas por el recordado maestro Fernando Rosas. A la vez, se dispuso de un atípico formato: una primera parte de cámara, con Bailey junto a la excelente pianista rusa Natasha Paremsky, y luego como solista con la orquesta, apreciándose en plenitud la versatilidad del destacado cellista.
El inicio fue muy bienvenido con la demandante Sonata para Cello y Piano, Op. 19, de Sergei Rachmaninoff, donde se pudo calibrar el importante nivel de ambos solistas, porque particularmente en esta obra no hay preponderancia de uno sobre el otro. Gran riqueza armónica de las partes del piano, proveyendo un estupendo marco sonoro para el lucimiento del cello. Notable entrega del autorizado cellista, con hermosura de timbre, impresionante proyección de sonido y magnética expresividad. Por su parte, estupenda entrega de la talentosa pianista, con exacta digitación, buen manejo del pedal y soberbio manejo de las voces internas.
Seguidamente, también de Rachmaninoff, muy bien abordada la entrañable Vocalise en versión de cello y piano, donde Bailey resaltó las líneas melódicas en su más genuino idiomatismo, contando con una adherente colaboración de Natasha Paremsky. Como encore , dentro de este segmento camarístico, una logradísima versión adaptada para cello y piano de las Escenas Infantiles, de Robert Schumann.
Con radical giro, la segunda parte contó con un importante protagonismo de la orquesta, comenzando con una notable versión de la suite de la ópera "El caballero de la rosa", de Richard Strauss, dando cuenta del gran trabajo de Paolo Bortolameolli como titular. Excelente manejo de las dinámicas y mat
ices, acertada elección de tempi e inteligente administración del rubato y las transiciones. Grandes logros solísticos (solos del corno, trompeta y violín) y ajustado ensamble general.
Y como "plato de fondo", una triunfal versión de las exigentes Variaciones Rococó, de P. I. Tchaikovsky. Pletórica de contrastes, exquisitos fraseos más inteligentes libertades interpretativas, Zuill Bailey volvió a demostrar su solvencia artística y carisma. De gran recuerdo la última variación, con un bestial staccato volante. Y de lujo el acompañamiento liderado por Paolo Bortolameolli, logrando de la juvenil agrupación un rendimiento propio de una buena orquesta profesional en todo orden. Ante una enfervorizada audiencia, Bailey ofreció versiones memorables del primer movimiento de la Suite N° 1 para Cello, de J. S. Bach, y una adaptación para cello solo de la Danza de los Espíritus de la ópera "Orfeo y Eurídice", de Gluck.
En suma, una sólida presentación que permitió ver las distintas facetas de un cellista todo terreno, más un descollante desempeño de la Sinfónica Nacional Juvenil junto a su talentoso titular.