El abrazo del oso
Los diálogos para la foto, sin contenido, con poses risueñas luego de insultos, no valoran la política, la ridiculizan.
El partido oficialista tiene una obsesión: Lacalle Pou. No llegó al tercio de su mandato y el FA está en modo electoral. Hasta el secretario de presidencia anda de frases de arrabal: "si es candidato le ganamos". La situación del país es complicada, el gobierno no emboca una y no tienen mejor idea que empezar la campaña. ¿Nadie les avisa la locura en la que se metieron?
Esta semana se les cayó la careta definitivamente. La bancada de gobierno hizo una conferencia de prensa por el final de la investigadora de las OPV. Confesaron lo que siempre dijimos, lo único que les interesa es lastimar, pegarle a nuestro gobierno y a Luis. Le erraron como a las peras. Venían vistiendo el tema con supuestos argumentos del "interés nacional". La realidad es que cambiaron la custodia del mar y la lucha contra los narcos, por luchar contra LP.
Eso es su interés, bien lejos del nacional. Quedó claro el objetivo, si algún distraído pensaba que era otro, la maniobra política estaba decidida desde el primer momento.
Tomándonos a todos por tontos, luego de tratarnos de ladrones y de cometer casi que un delito de lesa patria, en menos de 24 horas el presidente Orsi anuncia que convocará a todos los partidos a una reunión para hablar de su discurso en la ONU. La excusa es un poco débil. A quién le interesa en el mundo de hoy lo que diga o deje de decir Orsi en Naciones Unidas. No interesa muchas veces aquí, por qué debería interesar afuera. Salvo que esté la seguridad nacional en juego o cosa similar, esta invitación no puede ser tomada en serio. Tratarnos de lo peor, y a las horas invitarnos a tomar café y sacarse una foto con la oposición para hablar. del discurso en la ONU, es un chiste. Y malo.
La política se desacredita con muchas cosas, pero una es con las poses falsas, la hipocresía de tener conductas que no son las que el momento ni las circunstancias determinan. Andar de ataques tan duros como los de adjudicar a LP dirigir un fraude contra el Estado uruguayo, y al rato invitar a su partido a reunirse en Torre Ejecutiva como si nada hubiera pasado, no es creíble y menos posible. Para ir en esas circunstancias los Blancos no es que deberíamos dejar "alguna prenda del apero", dejaríamos credibilidad y seriedad. Así no.
La sonrisa forzada no nos gusta, y la falsa menos.
Hay una especie de consenso politológico construido por la izquierda, que abunda en esos ámbitos, que dice que la "gente" premia el dialogo. No hay que ser muy genio para concluir eso ni tener mucho estudio. El tema es que sea creíble, porque comerse cualquier sapo no es lo popular, es de tontos.
La representatividad reposa sobre todo en estar donde la gente, esa que tanto se menciona, espera verte, no traicionando ni tus principios ni tus valores. Se puede y se debe ser flexible pero no a costa de quebrarte.
El gobierno antes de dialogar con la oposición debe dialogar consigo mismo y arreglar sus entripados que son bastantes. Qué vamos a hacer nosotros terciando en un tema internacional cuando esta misma semana la vicecanciller le manda un misil al canciller sobre qué se debería hacer si viniera Netanyahu a Uruguay, diciendo que hay que ponerlo preso, complicando con sus declaraciones.
O el intendente de Canelones que es del riñón de Orsi recibiendo al embajador iraní en la misma semana de las declaraciones de la vice contra el primer ministro israelí ¿Y nosotros qué tenemos que hacer en ese sainete ajeno?
Los diálogos infecundos destruyen la herramienta. El diálogo tiene que tener rumbo, pero además un clima imprescindible que lo fomente y lo haga sincero. El FA y el gobierno están sin liderazgo, operan allí varias fuerzas que no confluyen y que son como juegos cruzados donde cada uno se quiere posicionar.
Destratar, atacar al líder de la oposición con un agravio de impulsar un daño al país por boca de Fernando Pereyra junto a su bancada, y por otro lado Orsi invitando a los agraviados por su partido, no es sincero y lo que busca es un abrazo del oso en momentos de mala gestión y opinión pública que marcan las encuestas.
Los diálogos para la foto, sin contenido, con poses risueñas luego de insultos, no valoran la política, la ridiculizan y la menosprecian.
Hace un mes desde el FA nos atacaron acusándonos de sacarle la comida de la boca a la infancia por no votar en general la rendición de cuentas, ahora de liderar un fraude de autoría del líder de la oposición, y minutos después nos piden ayuda para un discurso.
Si creen en las acusaciones que nos hicieron, no es recomendable que el presidente se reúna con gente tan perversa como somos para ellos, y si no lo creen entonces es mentira para el show, pero las dos cosas simultáneas no van, salvo que la hipocresía sea naturalizada.
Basta de mentiras y a hacerse cargo de los agravios. Respetar para ser respetados.
Con Wilson: al país todo y al gobierno lo que se merezca.