Reestructuraciones, despidos, cierres y cambios de modelo: El "invierno del venture capital " que golpea a las biotech
Tras años de expansión y millonarios financiamientos, empresas del sector relatan un nuevo escenario con rondas de capital frustradas y nuevas estrategias para "sobrevivir" con equipos reducidos; "contratar más gente hoy no es opción", cuentan. Incluso Corfo ha impuesto nuevas exigencias a sus subsidios. Guillermo V. Acevedo
E n medio de un viaje a Arabia Saudita con la misión de levantar capital -pues no han podido conseguirlo en Chile-, el cofundador de la startup ByBug, Daniel Troncoso, comenta que "la vida está difícil, nosotros estamos sobreviviendo".
Son varias las startups de base científica que atraviesan momentos complejos, que han debido despedir personal, reducir operaciones o incluso cerrar sus departamentos de investigación y desarrollo (I+D), corazón de estas empresas, porque los requisitos para conseguir financiamiento privado han cambiado. Estos, junto a los aportes estatales, son las principales fuentes que las han sostenido durante años hasta salir con un producto o servicio al mercado.
Hay "una recesión importante en el despliegue de fondos, en el ecosistema completo se siente que están invirtiendo menos. A nivel venture capital hay repliegue evidente en Chile y EE.UU.", asegura Troncoso, y "respecto a Corfo y todo lo instrumental del Estado, va más lento que nunca".
ByBug modifica genéticamente larvas de moscas para producir medicamentos y vacunas para animales. En 2024 cerró una ronda de US$ 1,4 millones, sin embargo, Troncoso confirma que en el último tiempo han tenido que despedir personal, y aunque mantienen su plan de seguir escalando, contratar hoy no es opción.
No es solo que el capital de riesgo se esté contrayendo; cada vez más son los casos de inversionistas que no asumen compromisos financieros ya acordados. "Es raro que esté ocurriendo", afirman fuentes del sector.
Eso le ocurrió también a Phage Lab. Hans Pieringer, su fundador y CEO, confirma que hubo inversionistas en Chile que, habiendo confirmado su interés de invertir con condiciones y plazos, "se echaron para atrás a último minuto, dejándonos en una posición bastante compleja".
La empresa desarrolla tratamientos biológicos para eliminar bacterias dañinas, como la salmonela, aplicables a diversas industrias. Eso también obligó una severa reestructuración, comenta Pieringer, con el despido de una parte importante del equipo, cambio del modelo y cierre de áreas. Una crisis que han logrado sortear gracias a un acuerdo con una farmacéutica francesa que se encargará de una parte de la operación y distribución. "De no haber sido por esta oportunidad, que un inversionista se retracte hubiese significado la quiebra segura", sostiene.
Tuvieron rondas exitosas en 2021 con Kaszek, y si bien habían evaluado hacer otras, el nuevo escenario obligó a modificar el plan. "Cambiamos la estrategia completa y ahora tenemos mejores perspectivas gracias al acuerdo comercial, aunque ha sido difícil, no fue orgánico".
Un caso similar le ocurrió a Spora, la empresa que fabrica un producto textil en base a hongos, que vivió una crisis a partir de que un inversionista desistió de su financiamiento habiendo presentado una oferta vinculante. Hoy iniciaron acciones legales.
Así lo confirma Hernán Rebolledo, cofundador y CEO de Spora, quien reconoce que ha sido necesario enfrentar una reestructuración, fusionar áreas, diversificar las fuentes de financiamiento y eficientar el uso de los recursos porque "levantar capital hoy está difícil".
Han desarrollado otras formas como vender servicios de investigación y desarrollo para la gran industria, en este caso la forestal, donde integran sus capacidades en compañías que requieren de soluciones científicas.
El "castigo" por apostar por Chile
Que una startup cierre no debería sorprender a nadie, comentan los emprendedores, tampoco es un fenómeno propio de las biotech , pero llaman la atención casos que teniendo productos validados e importantes rondas de financiamiento, debieron bajar la cortina.
Uno reciente es la startup Protera, que creaba ingredientes funcionales para la industria de alimentos. Levantó US$ 10 millones en una ronda en 2021 que contó con gigantes de los alimentos como el Grupo Bimbo, entre sus inversionistas.
Fundada por Francia Navarrete y Leonardo Álvarez, se habían basado en París para crecer desde allí. Hoy ambos emprendieron nuevamente con la startup Chask, aunque esta vez enfocada en IA.
Antes quebró Mycobites, empresa que desarrollaba comida en base a hongos, fundada por Rodolfo Ulloa y Enrique Bernstein. A fines de 2024 pidieron su quiebra por insolvencia, pese a que habían levantado capital a través de la plataforma Broota.
Otra empresa biotech que creció rápidamente fue The Live Green Company, fundada en Chile por tres indios, que luego mudaron sus operaciones a Estados Unidos y cambiaron recientemente su nombre a De3Pbio. Mantuvieron el giro, pero cambiaron de estrategia y luego de levantar US$ 7 millones de fondos internacionales, decidieron establecerse allí.
Mudarse de Chile no es un caso aislado. "Hay muchas empresas que han migrado porque el inversionista se los pide. Se basan en Delaware o en países donde hay regulaciones que los invitan: "Vente para acá porque al inversionista le cobramos cero sobre la ganancia de capital", comenta José Antonio Berríos, fundador de Broota.
"Y hay otra condición que hace a Chile poco atractivo para el inversionista y es que tiene castigo. Si invierto hoy en bolsa, pago cero impuesto por la ganancia de capital, pero si invierto en una empresa riesgosa como persona natural y me va bien, llego a pagar hasta el 40% de impuesto, entonces castigamos a la persona que corre riesgos y que invierte en innovación", agrega Berríos.
La plataforma Broota permite que las personas puedan invertir en empresas privadas y ofrece a emprendedores opciones para la búsqueda de capital. Berríos señala que el último tiempo ha bajado el número de proyectos aprobados para levantar capital. "Vemos que las empresas financiadas son un número menor a 2021 o 2022, a pesar de que este año superaron por más de dos veces el capital colocado el año pasado", explica.
"Se asumió como una realidad que es difícil levantar capital. Nos cuesta más encontrar emprendedores dispuestos a intentarlo. En cambio, las empresas tratan de mejorar márgenes, ser más rentables, disminuir equipos, meter inteligencia artificial o automatizar procesos", cuenta Berríos.
Los ejemplos antes mencionados son las empresas más relevantes y de mayores logros en Chile, pero las mismas dificultades enfrentan las biotech pequeñas o en etapas más iniciales. Según datos del gremio, son cerca de 200 las empresas biotech en Chile, aunque solo 30 son parte de la asociación.
Capital de riesgo que "ya no se arriesga"
El ecosistema pasó de una época en que abundaron las premiaciones a los fundadores jóvenes por liderar la innovación en Chile y las frecuentes rondas de financiamiento que hacían proyectar que la tecnología podría sostenerse por años, a una etapa de "pragmatismo empresarial", una visión centrada más en los rendimientos que en escalar muy rápido, y en gestionar mejor los recursos porque ya no abundan.
Las exigencias de los inversionistas han cambiado, ahora se exige una capacidad de sostenerse antes de invertir, vale decir, el venture capital ya no está corriendo tantos riesgos, afirma Daniel Troncoso. Agrega que "como hay un hype de IA, están priorizando esas empresas a pesar de que muchas mueren al poco tiempo. Antes los inversionistas entendían que la biotecnología era más lenta y estaban dispuestos a esperar, ahora buscan retornos fáciles".
Otro aspecto que ha influido en el repliegue es que varios fondos de venture capital han llegado a período de liquidación y no han podido vender. "La compraventa secundaria de acciones de las startups está con un descuento importante", explica José Antonio Berríos.
"En un escenario global de tasas altas y poca inversión en VC, está siendo difícil la venta de las acciones. Hay fondos que entraron en períodos de liquidación y no han sido capaces de vender o han tenido que vender muy barato, incluso posiciones en startups buenas", agrega.
Y en Corfo experimentan algo similar para acceder a los subsidios. "En esta administración estamos poniendo como prioridad lo que definimos como conexión empresarial. Es un nuevo enfoque orientado al nivel de madurez. Antes mirábamos el desarrollo de la tecnología, ahora miramos el desarrollo de clientes, mercado, estrategia financiera, equipo y propiedad intelectual", explica Jocelyn Olivari, gerenta de Innovación de Corfo.
También habría influido en la "pérdida de confianza en el sector biotech " que uno de los casos más exitosos en Chile, NotCo, cerrara su departamento de I+D, oficinas y redujera equipos. "Su crecimiento generó una fuerte atracción a invertir en la industria, y como otras empresas que levantaron mucho capital, no lograron rentabilizar", eso habría sido indicado que las expectativas de escalar eran difíciles de sostener a largo plazo, explican fuentes cercanas.
Venture corporate y fondos públicos
Catalina Garrido, presidenta del gremio de Empresas Biotech (Embio) y fundadora de Liva, asegura que hay "un déficit en la generación de confianza y en el entendimiento de nuestro sector. A nivel de empresas es donde hay una mayor oportunidad de colaboración. Las biotech son muy ágiles en desarrollo de soluciones, pero les falta infraestructura y capital, algo que sí tienen los corporativos".
"Los venture corporate deben hacer tickets ya no de US$ 12.000 o US$ 50.000, porque con eso no mueven la aguja, sino de US$ 300.000, que sí sería más significativo, para que vean a las biotech como buen partner de implementación de tecnología", agregan los emprendedores.
También varios de estos venture corporate han cerrado tras un par de años. "Han sido más bien un experimento dentro del corporativo, no funciona si no lo instalas como una política interna", señala Garrido.
A propósito de los procesos de auditorías realizados en las instituciones del Estado, cuenta Troncoso, "Corfo se ha demorado en sacar fondos y en responder las postulaciones de algunos como el Alta Tech (para fomentar la alta tecnología). Pero al mismo tiempo ha abierto fondos gigantes, de US$ 3 millones, porque se ha demostrado que hay retornos a la inversión", dice.
Pero en la vereda opuesta estaría Anid (ex-Conacyt): "la desmantelaron", dice Trancoso. "Le quisieron eliminar la mitad de la gente, limitaron los fondos, cambiaron las reglas para los fondos posdoctorado y están definiendo qué áreas deben ser investigadas, pero para hacer tecnología hay que hacer ciencia".
Garrido asegura que también se redujo el apoyo a nivel de Becas Chile. "Disminuye la posibilidad de traer el conocimiento que se desarrolla en el extranjero".
Desde Corfo, Jocelyn Olivari descarta que haya una demora o una disminución de los fondos, sí admite que a raíz de los ajustes fiscales hay instrumentos que han reducido sus convocatorias a una sola en el año.
"No obstante, han aumentado los postulantes del sector biotecnología. Si bien han habido menos concursos, el interés en los subsidios crece", aclara.
"Si invierto hoy día en la bolsa, pago cero impuesto la ganancia de capital, pero si invierto en una empresa riesgosa y me va bien, llego a pagar hasta el 40% de impuesto".