El nuevo gerente deportivo de Nacional arriba al Bolso con cinco años de trabajo en el Sastre y con buenos antecedentes que pueden ilusionar en La Blanqueada.
Surgió de las formativas, a los cuatro meses de debutar fue vendido a Europa, volvió cinco años después y ahora regresa a Nacional pero en otro rol: Pablo Álvarez es el nuevo gerente deportivo del tricolor.
En la pasada jornada existió por la tarde un nuevo contacto del presidente Ricardo Vairo con Álvarez, para terminar de cerrar el acuerdo. No hubo dificultades económicas, por lo que comenzará inmediatamente con su gerencia deportiva en el Bolso. Ya habían existido conversaciones previas con Boston River, para poder avanzar en su contratación. Álvarez firmó por tres años, después de estar cinco temporadas en el equipo Sastre.
Es cierto que no había sido el único -porque también hubo reuniones con Daniel Enríquez, Fabián Coito y Leonardo Blanco- pero fue el que más convenció, más allá de que la decisión no fue unánime en la directiva.
Nacional entendió que en este momento del club, con la coyuntura actual, era necesario contratar a un profesional que conociera la institución, cada uno de sus lugares, y que a su vez estuviera empapado con la realidad del fútbol uruguayo, sus jugadores y el buen ojo al momento de contratar. Álvarez maneja muy bien la parte de búsqueda de futbolistas y de oportunidades de mercado. De hecho, en el equipo Sastre se ha consolidado por invertir en fichas de futbolistas a los que después el club le sacó un rédito importante a nivel económico.
Precisamente el hecho de que estuviera un lustro en el equipo del barrio Bolívar (desde diciembre de 2021 a setiembre de 2026) es prueba de lo satisfecha que estaba la institución con su trabajo que dejó varios nombres interesantes con los que Boston River sacó rédito económico o en su defecto deportivo, al potenciarlos más allá de llegar de distintas instituciones locales y del exterior.
En ese sentido, los jugadores abundan y entre los proyectos más destacados que encabezó el Sastre se encuentran el arquero Santiago Silva -que se ganó la titularidad precisamente en el primer año de Álvarez en el club-, Leonard Costa -hoy en Independiente Rivadavia-, Alan Rodríguez -en Rosario Central-, Emiliano Gómez -en Puebla-, Gian Allala -jugador de Liga de Quito-, Marcos Gómez -en Al Kharitiyath de Qatar- o Agustín Albarracín -recién llegado al Albacete de España con pasado en Cagliari de Italia-. Todos futbolistas por los que el Sastre hizo una apuesta al momento de quedarse con sus fichas a bajo costo o incluso costo cero y muchos vendidos tiempo después.
"Nosotros basamos mucho nuestra estrategia en la búsqueda constante de oportunidades", expresó en su momento y en ese sentido hay otros tantos que sin lugar en sus equipos llegaron a Boston River -tras la aprobación del gerente deportivo- y terminaron dando un rédito importante al punto que retornaron potenciados a los equipos dueños de sus fichas o incluso a los pocos meses siendo transferidos al exterior.
Guzmán Rodríguez tuvo un gran rendimiento y luego se marchó a Peñarol para después pasar a RB Bragantino. Cristian "Kike" Olivera sin minutos en Almería pasó por el Sastre y terminó siendo vendido a Los Ángeles FC de Estados Unidos. Francisco Barrios, surgido en Defensor Sporting, hoy recaló en Cluj de Rumania. Juan Manuel Gutiérrez se potenció y poco después llegó a Defensa y Justicia donde hoy destaca. Bruno Damiani es otro de los casos de éxito porque llegó cedido desde Nacional y poco después emigró a Philadelphia Union de la MLS, lo mismo Juan Rodríguez que sin lugar en Peñarol arribó al Sastre y hoy está en Cagliari de Italia o incluso la forma en la que explotó Baltasar Barcia que le valió llamar la atención de Nacional que le compró la ficha a Independiente.
Claro está que hay algunos de esos proyectos que también se mantienen en el club, porque Boston River también lleva desde hace años con el objetivo de pelear en la Liga AUF Uruguaya y de meterse en torneos internacionales.
Agustín Amado, Facundo Muñoa, Mateo Rivero o Facundo Aristegui son algunos de los que hoy resaltan en el plantel principal que dirige Ignacio Ithurralde y que son fruto del trabajo hecho por el grupo que tiene a Pablo Álvarez a la cabeza.
A nadie escapa que en Nacional es una obligación estar en las copas internacionales y por supuesto que el objetivo principal siempre es la Libertadores, no en vano hoy desvela al tricolor estar fuera de la zona de clasificación a un torneo que disputa de forma ininterrumpida en las últimas 30 ediciones.
Pero Álvarez sabe lo que es decir presente en este tipo de certámenes porque desde su llegada a Boston River, el Sastre se metió tres veces en torneos de Conmebol.
Su trabajo en 2022 dio frutos depositando al rojiverde por primera vez en la Copa Libertadores al año siguiente, en 2023, donde quedó eliminado en la fase previa.
Tras un buen 2024 repitió y puso a Boston River en la Copa Libertadores 2025 e incluso siguió en competencia en la Copa Sudamericana de ese año al caer en la Fase 3 del torneo más importante de clubes sudamericanos.
En 2025 la doble competencia no le pesó demasiado porque para 2026 se volvió a meter entre los ocho mejores de la Tabla Anual de Liga AUF y por eso en el inicio de esta temporada volvió a jugar la Copa Sudamericana.
Al igual que ocurre muchas veces con los futbolistas, la presión y la dimensión de lo que enfrentará Álvarez en Nacional será muy distinta a lo que encontrará en un club como Nacional, teniendo en cuenta que a pesar de llegar a un equipo grande, no tendrá en su espalda la libertad en decisiones que sí puede otorgar una Sociedad Anónima Deportiva como Boston River.
Con el foco en las oportunidades de mercado, pero sin descuidar las formativas -tan importantes en un club como el tricolor- Pablo Álvarez tendrá buen material para trabajar. Seguramente lo que reste del año servirá para empezar a proyectar el trabajo del 2027 ese en el que tendrá por primera vez un mercado de pases como nuevo gerente deportivo de Nacional y donde la conformación del plantel será clave pensando en la temporada venidera.