Por Dios,
¡no todo es una tutela!
Gustavo Andrés Piedrahíta Forero
Colombia es un estado laico, o al menos así lo indica nuestra Constitución Política, en la que además se protege el derecho de culto y de religión
Gustavo Andrés Piedrahíta Forero
Colombia es un estado laico, o al menos así lo indica nuestra Constitución Política, en la que además se protege el derecho de culto y de religión. Cada ciudadano elige, profesa y vive la fe a su manera. Esa libertad, que no debería estar en duda, se enfrenta todos los días con situaciones que rayan incluso en lo ridículo. En Ibagué se instauró una acción de tutela exigiendo el cambio de nombre de un coliseo y de un parque deportivo ya que según el accionante los nombres "la gloria de Dios"; y, "la fe en Dios" vulneran la libertad de cultos, la libertad de conciencia y el carácter laico del Estado colombiano. Y no se trata acá de analizar el fondo de la decisión judicial, o los argumentos técnicos y jurídicos de la demanda, se trata de ir al núcleo de lo que esto genera, para preguntarnos: ¿hasta dónde llega la protección de un derecho fundamental? Así que, mientras el juez y en este caso la Corte Constitucional está pensando si se le debe cambiar el nombre al parque, hay miles de ciudadanos que esperan un fallo para un procedimiento médico de urgencia, la entrega de un medicamento; la respuesta de una petición para proteger un mínimo vital, y en general cualquier problemática, la cual sí, protege de fondo un derecho vulnerado. Porque es que ahora, en el país del sagrado corazón, del "mi Dios lo bendiga", o donde la expresión "que Dios le pague" es una frase que acompaña un gracias, se volvió un problema judicial bautizar con un sustantivo católico un parque o un coliseo. Dejémonos de marrullerías, nos quejamos de la congestión judicial, pero radicamos tutelas por el nombre de un inmueble o interponemos quejas porque los jueces bailan o suben fotos a sus redes sociales. Pura aritmética: a menor número de demandas, más tiempo para resolver las importantes. Yo si prefiero a un gobernante que invoque a Dios en sus discursos que a otros que promulgaban la patria o muerte como perorata de batalla.
Director del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá.