Viernes 11
Un nuevo 11 de septiembre no tiene por qué ser una ocasión para seguir enfrascados en la diatriba, el piedrazo y la protesta
Un nuevo 11 de septiembre no tiene por qué ser una ocasión para seguir enfrascados en la diatriba, el piedrazo y la protesta. Puede ser una instancia para generar algo distinto: pensar y vivir Chile de cara a lo que viene más que acentuando una división que ya fue. Estando de acuerdo en que respecto de esta fecha hay un desacuerdo profundo, urge fijar aquellos puntos comunes que puedan ser el suelo básico para una convivencia razonable y armónica en las próximas décadas (no se puede anticipar el futuro, pero se puede decidir la manera en la que nos queremos comportar ante los distintos desafíos de la historia).
Tampoco podemos estar todos los años repitiendo la violencia de siempre, violencia que se transmite insanamente. ¿Cómo es posible que muchos que se agarran a peñascazos un día como hoy se den quizás un abrazo en una semana más celebrando el 18? No se trata de suprimir el abrazo, sino el peñascazo, el balazo y el fuego que traen tristeza y que no solucionan nada ni favorecen a nadie.
Por consiguiente, antes de la celebración de la próxima semana, este viernes 11 puede ser un buen momento para que los líderes políticos hagan esfuerzos sinceros de hablar con honestidad y sin ingenuidad, pero, al mismo tiempo, sin espíritu de beligerancia ni de deliberada provocación.