Martes, 15 de Septiembre de 2026

De los elogios a los deberes: el aviso que pasó la vice del Banco Mundial a Uruguay para mejorar su competitividad

UruguayEl País, Uruguay 15 de septiembre de 2026

La vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Susana Cordeiro, visitó Uruguay y destacó la institucionalidad del país, pero advirtió sobre la necesidad de bajar tarifas y solucionar el rezago educativo.

"Uruguay ya tiene energía limpia, ahora hay que convertirla en precios más competitivos que atraigan la inversión privada". La frase es uno de los mensajes que pasó la vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Susana Cordeiro, quien estuvo de visita en el país para participar de la celebración de los 80 años de relacionamiento entre el organismo y Uruguay. Previamente se había reunido con el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone y su equipo y con el presidente de la República, Yamandú Orsi.
En el evento "De la credibilidad a la competitividad; la próxima transformación de Uruguay",organizado por el Banco Mundial y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ayer en Torre Ejecutiva, estuvieron presentes todos los ministros de Economía y Finanzas (con vida) desde el retorno de la democracia en 1985 y dos de los tres expresidentes vivos desde ese entonces.

De hecho, Cordeiro destacó que en la sala de la Presidencia había líderes de distintos partidos políticos, lo que habla de "la fuerte institucionalidad de Uruguay".

También resaltó el sistema de protección social, la expansión de escuelas de tiempo completo, el acceso al agua y que es referente regional del desarrollo digital y en energías limpias.

"Uruguay se beneficia del Banco Mundial, pero el Banco Mundial también aprende con Uruguay; lo que se hace acá tiene impacto o se replica en otros países", sostuvo.

No todo fueron elogios, porque Cordeiro también planteó que la inversión en Uruguay (del 16% del Producto Interno Bruto) es baja, así como el crédito privado que sigue siendo reducido de acuerdo al tamaño de la economía, incluso en comparación con varios países de América Latina.

En materia educativa, valoró el Plan Ceibal y reconoció algunos buenos resultados en las más recientes pruebas PISA, pero con retroceso en matemáticas. "Se necesita mejorar", instó, recordando que cuatro de cada diez jóvenes no tiene las competencias mínimas al terminar Secundaria.

"Mejorar no siempre requiere gastar más, sino gastar mejor llevando a escala aquello que funciona", sugirió.

"Hay que convertir la estabilidad en crecimiento", planteó la vicepresidenta regional del organismo. Para ello, remarcó que se debe mejorar la competitividad y aprovechar las ventajas del país en un mundo que está cambiando.

Cordeiro consideró que, como la fuerza laboral viene creciendo menos, el crecimiento económico debe venir por el lado de la productividad y, en tal sentido, la inteligencia artificial puede servir. "El crecimiento (económico de Uruguay) debe darse en base al conocimiento y no a la escala" agregó. "Hay que incorporar más conocimiento en lo que Uruguay hace bien", apuntó.

La vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial se mostró a favor del proyecto de ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, como paso clave en la agenda de innovación. "Su aprobación en el Senado ya es una señal muy positiva", dijo.

De cara al futuro de Uruguay, Cordeiro dijo que "no hay reforma sin lucha" y que todo proceso de cambio exige experimentación, cometer "errores, errores, muchos errores", aprendizaje y adaptación.

Asimismo reconoció que pueden haber ganadores y perdedores en el proceso, pero que esa es la forma de avanzar en las políticas públicas "para bien de todos".

Su última reflexión en el evento fue que, cuánto más ambiciosa sea una agenda de reformas, más debates se generarán con "legítimas diferencias" sobre los instrumentos y los tiempos. Entre estas, planteó que el costo de la energía es clave, "Uruguay ya tiene energía limpia, ahora hay que convertirla en precios más competitivos que atraigan la inversión privada".

Concluyó que "Uruguay tiene una tradición de diálogos y de consensos. La pregunta en esta nueva etapa es cómo preservar esa fortaleza y al mismo tiempo abrir espacios para la divergencia".

A su turno, el ministro Oddone elogió a los expresidentes y los exministros de Uruguay que "en sus tiempos, tuvieron que gestionar situaciones más difíciles que yo".

En esa línea, destacó al economista y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias quien "trazó miradas en los '60", dijo Oddone y a otros ministros que vivieron tiempos complejos, como el del retorno a la democracia, la crisis del año 2002, quienes tuvieron que generar una economía más dinámica en la entrada del siglo XXI y todo lo que movilizó la pandemia del covid-19, entre otros momentos.
"Ahora el país está concentrado en las reformas microeconómicas, porque la confianza en la macroeconomía se logró a lo largo de décadas", manifestó.

Oddone destacó que el Banco Mundial es "fundamental en temas estratégicos del país", como la competencia, la trazabilidad, los sistemas de riego, afrontar efectos climáticos y demás.

"Si no vamos por el camino correcto que nos lo indique"

En tanto, el presidente Orsi celebró los 80 años de relaciones entre Uruguay y el Banco Mundial y afirmó que la cantidad de acuerdos firmados entre ambas partes "ha sido y es una política de Estado".

Orsi señaló que Uruguay se unió a la idea del multilateralismo tras la Segunda Guerra Mundial, ya que "era la salida y lo sigue siendo" en un mundo en el que el proteccionismo ha tomado nuevo impulso.

Realizó un repaso de los principales acuerdos firmados con el organismo, desde el año 1950 para el desarrollo del sistema eléctrico y la telefonía nacional, e hitos posteriores. Entre ellos, cuando en 2008 el Banco Mundial emitió un bono en pesos uruguayos para financiar al país en su propia moneda (reduciendo así el riesgo cambiario); financiamientos para afrontar los desafíos climáticos y la volatilidad del precio del petróleo, así como para el desarrollo de instrumentos para proteger las finanzas públicas; créditos para aumentar la producción energética y para responder con mayor rapidez; la monetización del compromiso climático del país (por primera vez en el mundo, el costo de un préstamo multilateral quedó vinculado al cumplimiento de metas verificables); y apoyos para otras innovaciones que fueron replicadas en otros países.

"El Banco Mundial acompañó a Uruguay en políticas referentes al agro, a la trazabilidad, a las energías renovables, a la infraestructura marítima, al riego a otra escala. Eso nos ubica en un Estado que sabe su rumbo", afirmó Orsi.

"Seguiremos trabajando en conjunto, porque el mundo necesita que estos organismos se fortalezcan, y Uruguay también (necesita al Banco Mundial) para saber que vamos por el camino correcto, y si no es así, que nos lo indique", apuntó.
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