El monumento
La estatua del general Baquedano ha vuelto a Plaza Italia, lugar de donde nunca debió salir
La estatua del general Baquedano ha vuelto a Plaza Italia, lugar de donde nunca debió salir. Es de esperar que permanezca allí sin que en el futuro una turba de desaforados se goce con su intento por destruirla, tal como tantos en el estallido cayeron en un delirio -individual y colectivo- de aplaudir y fomentar la barbarie contra nuestra ciudad y otros rincones del país. En ese entonces iglesias, bancos, estaciones de metro, semáforos, locales comerciales, etc., fueron atacados de manera inmisericorde y brutal por vándalos sin Dios ni ley, representantes de una "primera línea" que actuaba con la arrogancia propia de los desalmados.
El retorno de Baquedano a su lugar histórico en Santiago es como una vuelta a una normalidad cívica que, siendo sinceros, no es posible aventurar cuánto puede perdurar. En todo caso, me alegro mientras tanto de que el sitial que quedara vacío cuando hubo que retirar su estatua está de nuevo ocupado por el mismo personaje. Es quizás símbolo de un regreso a una sensatez ciudadana que ojalá se imponga a todos quienes cada cierto tiempo sueñan con convertir a Chile en tierra de un "mesianismo" político, totalitario e infernal para quienes no compartimos tales peligrosas locuras. Guardar en la memoria el daño que Chile sufrió durante esos meses es una forma en que nos veamos preservados de no repetir tan amarga experiencia.