Jueves, 24 de Septiembre de 2026

Universidad para rato

ColombiaEl Tiempo, Colombia 24 de septiembre de 2026


Eduardo Behrentz
Creo que se equivocan quienes dan por agotado el futuro de la universidad en Colombia


Eduardo Behrentz
Creo que se equivocan quienes dan por agotado el futuro de la universidad en Colombia. Considero más valioso el debate acerca de cómo llegar a quienes todavía no han podido estudiar. Hay universidad para rato si hacemos de la cobertura y la tasa de graduación las prioridades del sistema. Esto es, los cambios demográficos y el fenómeno de los certificados cortos exigen prepararnos, pero están lejos de explicar las dificultades del presente. Es bueno empezar con una precisión: la matrícula nacional de educación superior creció 6,5% en 2025 y llegó a 2,7 millones de estudiantes. Algunas instituciones enfrentan dificultades, pero confundir las causas nos conduce a diagnósticos equivocados. Colombia está cambiando. Los nacimientos pasaron de unos 660.000 en 2015 a cerca de 435.000 en 2025. El impacto será profundo. Pero quienes nacieron el año pasado cumplirán 17 años en 2042. La caída de la matrícula en algunas universidades no necesariamente obedece a causas demográficas. No todavía. Entretanto, las proyecciones del Dane sitúan en más de 7 millones la población de 18 a 25 años en 2026 (0,5% menos que el máximo de 2024). La reducción ya comenzó, pero seguimos cerca del mayor volumen de la serie histórica. Por otro lado, poco más de la mitad de los bachilleres ingresa a formación terciaria al año siguiente de su grado (tasa de tránsito inmediato), mientras que poco menos de la mitad de los que ingresan logra terminar sus estudios superiores (tasa de graduación acumulada). Esto implica que solo uno de cada cuatro bachilleres alcanza un título profesional. Cada año, centenares de miles de jóvenes se quedan en el camino. Esto significa que en lugar de buscar excusas demográficas, podemos enfocarnos en la cobertura y permanencia de nuestro sistema de educación. Por ejemplo, con las proyecciones vigentes, mantener en 2035 la matrícula de pregrado de 2025 requerirá elevar la cobertura bruta del 56% al 63%. Esto no es un desafío menor, pero tampoco es misión imposible. Debemos aumentar los esfuerzos con programas pertinentes (construidos con el sector productivo) y seguir explorando opciones para lograr una formación para toda la vida, en donde el desarrollo de nuevas competencias acompañe la trayectoria profesional de las personas. Más aún, la virtualidad debe ser la apuesta central para ampliar la oferta pública. En Colombia pasó de representar menos del 3% de la matrícula de educación superior en 2015 al 26% en 2025. En Brasil, el conjunto de formación a distancia ya supera el 50% de la oferta nacional. Decenas de millones de personas en el mundo estudian hoy bajo esta modalidad. No hay opción de mayor costo-eficiencia para llevar educación a los territorios que la formación virtual. Podemos concentrar los esfuerzos en hacer esto con calidad y pertinencia. Una conversación que, de todas formas, será más interesante y fructífera que lamentarnos por el inevitable fin del bono demográfico.
Rector@UniGermana.edu.co
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