Con naturalidad
Los paros en el puerto hace rato que dejaron de ser un simple desacuerdo empleador - trabajadores.
Los paros en la terminal especializada en el manejo de contenedores del Puerto de Montevideo, no pueden relegarse solamente al nivel de un conflicto entre empleadores-trabajadores. Sin embargo, esa parece haber sido la visión del gobierno hasta hace poco. Un funcionario del Ministerio de Trabajo, luego de defender el derecho de huelga (que nadie pone en duda), opinó que había que tomar con naturalidad la "perturbación" (terminología de la OIT) que generan esas medidas y agregó que la "huelga más efectiva, nos guste o no nos guste, es aquella que causa mayor grado de perturbación".
A muchos nos resulta difícil tomar con tanta naturalidad más de cuarenta días de interrupciones en el funcionamiento de la Terminal en lo que va del año (para no mencionar los días no trabajados en los años anteriores). Ese hecho contradice el principio fundamental en la Ley de Puertos, de que los "servicios portuarios se prestarán en los puertos comerciales de la República durante las veinticuatro horas del día y durante todos los días del año".
Ese principio no es el resultado de un capricho del legislador sino la consecuencia lógica de la realidad. Como dice la Ley, la "prestación de servicios portuarios eficientes y competitivos constituye un objetivo prioritario para el desarrollo del país". La historia desde la fundación de Montevideo demuestra no solamente la importancia económica del puerto, sino también su relevancia geopolítica. El Uruguay fue un Estado independiente en gran medida debido a que contaba con un puerto ubicado sobre el Río de la Plata que le aseguró una comunicación directa y sin trabas con el océano Atlántico.
No es razonable pedir a los terceros usuarios del puerto, que tomen con calma estoica las demoras, incertidumbres e imprevistos en el acceso a los buques que traen o llevan sus mercaderías, que les causa el conflicto gremial.
Uno de los requisitos clave de la globalización es la máxima previsibilidad y organización en las comunicaciones que unen entre si los eslabones de la cadena logística de producción y comercialización (el concepto de "right on time"), de los bienes transportados por vía marítima. En este sistema no es necesario que se produzca una demora efectiva que arruine la planificación de los usuarios o de las empresas navieras (cuyos costos de operación se miden en decenas de miles de dólares por día), basta con sembrar la incertidumbre sobre el cumplimiento de los tiempos programados.
En el caso de Montevideo, se suma la relevancia de los contenedores en transbordo o en tránsito. Es bueno recordar que la importancia de esta clase de contenedores en el movimiento total del puerto disminuyó del 62,4 % en el año 2023 al 45,9 % en el 2025. Estos usuarios pueden elegir entre varios puertos de la región - en este caso parecen haber migrado a Buenos Aires. Esa disminución de la demanda por servicios portuarios significa una pérdida de trabajo para nuestro país.
También es discutible que la huelga más efectiva sea la que cause la mayor perturbación. Si llevamos este razonamiento a su extremo lógico, entonces la huelga más eficaz sería la que cause costos tan altos que finalmente destruyan a la empresa.
No parece ser una visión muy racional. En ningún caso. Pero menos aún en el caso de los puertos que son la yugular de nuestro país.