El 14,9% de las personas registradas en la Central de Riesgos Crediticios no tiene créditos vigentes y mantiene deudas que las instituciones financieras consideran de muy difícil cobro.
Casi 300.000 personas tienen créditos castigados - es la deuda que un banco o institución financiera da de baja de su balance activo y la pasa a pérdidas tras un largo periodo de impago- y no mantienen actualmente créditos vigentes en el sistema financiero uruguayo. En concreto, son 299.448 uruguayos, equivalentes al 14,9% de las 2.013.033 registradas en la Central de Riesgos Crediticios (todo aquel que tiene un préstamo o tarjeta de crédito está allí) del Banco Central (BCU) al 31 de agosto de 2026, según información proporcionada a El País por el área de Comunicación del regulador.
A este grupo se suman otras 61.092 personas (el 3% de las registradas) que presentan únicamente créditos vencidos, sin créditos castigados. No obstante, el BCU aclaró que ambas cifras no deben sumarse, ya que una misma persona puede tener simultáneamente créditos vigentes, vencidos y castigados. En términos generales, la morosidad de los créditos otorgados para consumo, compra de vivienda y automóviles se ubicó en 6,1% a agosto, medida como porcentaje de los pesos promedio de los créditos otorgados por bancos y empresas administradoras de crédito (EAC).
Pero el comportamiento es diferente según el destino del financiamiento. El crédito al consumo es el que presenta la mayor morosidad, con 9,6%, seguido por los préstamos para automóviles, con 4%, mientras que los créditos para vivienda registran una morosidad de apenas 0,7%.
La diferencia es particularmente marcada dentro del crédito al consumo. En los bancos, la morosidad se ubica en 5,1%, mientras que en las empresas administradoras de crédito llega a 24,4%.
La evolución desde 2017 también reflejó comportamientos distintos entre los tipos de crédito ya que la morosidad general pasó de 5,5% en 2017 a 6,1% en agosto de este año, según los datos del Central. En los préstamos al consumo aumentó de 7,8% a 9,6%, mientras que en los créditos automotores pasó de 2,6% a 4%. En cambio, la morosidad de los créditos destinados a vivienda descendió de 1,9% a 0,7% en el mismo período.
Al mismo tiempo, el volumen de crédito aumentó. Las familias y empresas pasaron de tomar créditos por casi $ 200.000 millones en 2017 a $ 530.000 millones en agosto de 2026, indicó el BCU.
Por otro lado, la composición de los créditos también cambió ya que los créditos automotores pasaron de representar 2% del total a 12%, mientras que los créditos al consumo bajaron de 61% a 56% y los destinados a vivienda de 38% a 32%.
Otro indicador aportado por el BCU señaló que una parte importante de las personas registradas tiene obligaciones con más de una institución. El 63,2% mantiene créditos con más de una entidad, 27,2% tiene créditos con dos entidades, 17,3% con tres, 9,8% con cuatro, 4,9% con cinco y 4% con más de cinco; mientras que el restante 36,8% tiene crédito registrado con una sola entidad financiera.
"Estas cifras refieren a la cantidad de entidades que reportan deuda y no necesariamente al número exacto de operaciones de crédito de cada persona", indicó el área de Comunicación del BCU.
La directora ejecutiva de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU), Bárbara Mainzer, sostuvo que en Uruguay no existe un problema generalizado de sobreendeudamiento. Según explicó, "la deuda de los hogares en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) es baja".
Sin embargo, Mainzer señaló que sí existen familias con problemas sostenidos para afrontar sus obligaciones, generalmente vinculados a ingresos bajos o inestables. También mencionó factores relacionados con los hábitos de consumo y con la falta de evaluación de las condiciones de los créditos.
En una línea similar, Ramón Pampín, gerente de Consultoría Económica de PwC, dijo a El País que no considera que haya una situación generalizada de sobreendeudamiento de los hogares, aunque sí identificó segmentos de la población que enfrentan dificultades significativas para gestionar sus obligaciones financieras.
Soledad Giudice, coordinadora de la Comisión Técnica Asesora de la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU) e integrante del proyecto Endeudamiento Uy!, señaló desde una perspectiva diferente que existen casi 740.000 deudores de nivel 5, categoría del BCU considerada como "deudores incobrables". Según los cálculos de Giudice, representan alrededor de 36% de las personas registradas en la Central de Riesgos.
La economista de Aebu estimó además que una de cada cuatro personas mayores de 18 años tiene algún tipo de dificultad de impago, considerando como tal un atraso superior a 180 días y señaló que desde Aebu calculan que la cantidad de personas en categoría 5 aumentó 18% en los últimos cuatro años. En ese sentido, estimó que alrededor del 30% de esas personas se endeudan para pagar otras deudas o gastos familiares básicos, como alimentación.
"Lo más preocupante son las familias de bajos ingresos, cuya problemática es estructural y sus situaciones van más allá de lo que pueda hacer el sistema financiero", opinó Giudice.
El crédito crece por encima de la economía y sostiene el consumo
Alicia Corcoll, gerente Senior de Exante, destacó a El País que el crédito a las familias uruguayas viene creciendo de forma sostenida y a tasas significativamente superiores a las de la economía.
"Estamos hablando de un mercado de un tamaño relevante, cuyo saldo supera los US$ 13.000 millones y que viene mostrando una expansión generalizada entre sus distintos productos: hipotecario,automotor y créditos al consumo sin destino específico", afirmó.
En esa línea, aportó datos a junio, que indican aumentos en términos reales (medido en pesos y descontando la inflación) de 8% en el crédito hipotecario, de más de 20% en el crédito automotor y de 7% en el resto del crédito al consumo.
A su entender, Uruguay presenta una penetración del crédito a las familias relativamente baja en comparación con otras economías de referencia, por lo que "existe espacio para que se profundice el financiamiento, sobre todo hipotecario y automotor, donde partimos de niveles más rezagados; en consumo, en cambio, la penetración ya está más alineada con otras economías", señaló.
Corcoll destacó que el impulso se da principalmente desde los bancos en los últimos tiempos, más que desde las empresas financieras no bancarias. "Allí vemos que el crecimiento del Banco República está siendo particularmente fuerte en estos meses, con un incremento del stock del orden de los US$ 300 millones solo entre marzo y junio; esto es un volumen relevante y que deja a este banco estatal con un crecimiento en el negocio de consumo de más de 15%", afirmó.
En los bancos privados se dio igualmente una expansión importante, en el caso de ellos también por encima del 15% real interanual.
La economista de Exante resaltó que el actual dinamismo del crédito a las personas probablemente está operando como un "sostén del consumo de los hogares", actuando como amortiguador en un contexto de un mercado de trabajo relativamente estable y de ingresos familiares que ya no crecen con la intensidad de años anteriores.
"No es para nada menor que el consumo privado mantenga tasas de crecimiento sistemáticamente en el entorno o por arriba del 2% anual, cuando en términos agregados estamos hablando desde hace tiempo de una economía que crece muy poco", planteó.