Martes, 06 de Octubre de 2026

Debilidad política

ChileEl Mercurio, Chile 4 de octubre de 2026

Una y otra vez el Ejecutivo aparece sorprendido ante la opinión pública, incapaz de articular un discurso coherente y dar las razones que hay detrás de los cambios que desea introducir. Lo ocurrido con el programa "Yo elijo mi PC" es una muestra elocuente de ello.

El gobierno del Presidente Kast está pasando por sus días más duros desde que se produjo el cambio de administración. A una nueva semana de frustración marcada por las malas cifras en materia de crecimiento -agosto registró un retroceso de 1% en comparación con igual mes del año pasado, sumando ya seis meses (discontinuos) de contracción económica en lo que va del año- y empleo -la tasa de desocupación del trimestre junio-agosto llegó a 9,6%, un punto porcentual más que hace un año-, se añade una debilidad política y descoordinación manifiesta que alcanza también a los partidos y parlamentarios del oficialismo.
Desde luego, en varias áreas no es posible apreciar un diseño político sólido ni un trabajo prelegislativo prolijo, capaz de plasmar adecuadamente las ideas centrales que impulsa el Ejecutivo, que en lo fundamental siguen coincidiendo con las principales demandas ciudadanas. Tampoco parecen advertirse las implicancias de ciertas medidas que se toman, lo que impide prepararse para las reacciones que se producen. Así, una y otra vez el Ejecutivo aparece sorprendido ante la opinión pública, incapaz de articular un discurso coherente y dar las razones que hay detrás de los cambios que desea introducir. De otro lado, la idea de ministros a los que "no les gusta" ir al Congreso resulta un despropósito, como también la interminable serie de declaraciones de autoridades que parecen no tener inconvenientes en contradecirse unas a otras u opinar sobre materias que exceden el ámbito que les es propio.
Ciertamente los deberes gubernamentales no eximen a los parlamentarios oficialistas de los suyos. Estos incluyen desde lo más básico, como es no ausentarse de las votaciones, hasta el manejo prudente de las discrepancias. Abundan las situaciones en que este comportamiento esperado ha estado lejos de suceder.
Lo ocurrido con el proyecto de Ley de Presupuestos anunciado por el Gobierno es una buena muestra de todo lo anterior. Trasciende que el Ejecutivo va a incorporar recortes en algunas áreas de cultura y educación, y a las esperables críticas de la oposición se suman inmediatamente dirigentes y parlamentarios oficialistas que pretenden revertirlos. Queda la impresión de que no hubo siquiera una conversación previa entre ellos y que tampoco existen los canales para debatir internamente las discrepancias. Mientras tanto, a falta de unidad y explicaciones suficientes, el costo político ante la opinión pública que sufre el Gobierno es enorme. Es lo que ha sucedido, por ejemplo, con la descontinuación del programa "Yo elijo mi PC" -puede haber buenas razones técnicas para aquello-, en que el Ejecutivo aparece acorralado, incluso por su propio sector, incapaz de articular un discurso que justifique esta medida.
De no corregirse con prontitud, estos problemas estructurales terminarán comprometiendo gravemente la gestión del Ejecutivo. Tiene razón el Gobierno en apostar por su agenda de cambios, pero ello no lo exime del deber de dar oportunamente buenas explicaciones, actuar con rigurosidad y procurar ordenar primero el discurso dentro del oficialismo. Nada fácil, por cierto, cuando el personalismo, el deseo de figuración y la tendencia a congraciarse fácilmente con su electorado están a la orden del día en distintos parlamentarios.
Dupla Boric-BacheletLa declaración de los expresidentes Boric y Bachelet, que de forma inédita cuestionan públicamente decisiones en materia internacional de un Presidente en ejercicio, y el reciente acto de desagravio a la exmandataria tras su fallida postulación a la Secretaría General de la ONU que tuvo también como protagonista al exgobernante, es una muestra de la decisión de ellos de actuar políticamente de forma conjunta, lo que tiene profundas implicancias en el futuro de la oposición. El propio director ejecutivo de Horizonte Ciudadano, fundación creada al amparo de Bachelet, sostiene que "la dupla Boric-Bachelet es potente, porque es la experiencia y convicción de la presidenta y es la voluntad y futuro de Boric".
No es difícil advertir que esta disposición de actuar en conjunto entierra cualquier posibilidad de renovación del Socialismo Democrático, y refuerza la unidad de la izquierda desde su polo más duro. Esa izquierda que le puso fin a la Concertación; que está detrás de una serie de reformas que contribuyeron a deteriorar nuestra economía y comprometieron la calidad de nuestro sistema educativo y que consideraba que si bien la propuesta refundacional de la Convención Constitucional "no es perfecta, más se acerca a lo que yo siempre soñé"; la que incorporó al gobierno de la Nueva Mayoría al Partido Comunista sin hacerle mayores exigencias sobre su compromiso democrático, misma agrupación que incluso hoy se opone a aprobar una norma tan simple como aquella que obliga a los partidos a "expresar su condena al establecimiento de un sistema totalitario; al uso de la violencia, propugnarla o incitarla como método de acción política". Una exigencia mínima en cualquier país democrático.
Para quienes condescendientemente han teorizado sobre un supuesto aprendizaje y renovación de la izquierda, este acuerdo muestra una realidad muy distinta.
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