Influencer a los 76
Desempleado después de los 70, encontró en las redes sociales una inesperada forma de reinventarse. Hoy, con más de 567 mil seguidores, comparte sus reflexiones sobre la vida y asegura que la edad poco tiene que ver con sentirse viejo: "Hay jóvenes a los 80 y viejos a los 40".
H eriberto, Hery para su familia, amigos y seguidores, nos recibe en su casa en Puente Alto. Pensó que la entrevista duraría 30 minutos -nos confidenciará en la despedida-, pero terminamos compartiendo tres horas en las que nos cuenta sobre su vida y su llegada a las redes sociales.
Aunque es soltero -tiene dos hijas, tres nietos y dos bisnietos-, al comienzo de la conversación nos dice que tiene dos esposas: la Soledad y la Libertad. "La soledad es la que me hace estar conmigo mismo, meditar. La libertad me permite hacer lo que yo quiera, a la hora que quiera: duermo cuando tengo sueño y como cuando tengo hambre. No hay nadie que me mande", cuenta feliz.
-¿Y se lleva bien consigo mismo?
"Por supuesto. Una cosa es estar solo y la otra es sentirse solo. Desarrolla: "Tengo una amiga que trabaja en una casa de reposo y me cuenta que ahí hay personas de la tercera edad, algunas de las cuales tienen 76 años, como yo. Me ha dicho que a veces, los días domingo, está el llanterío en la noche porque no los van a ver. Los dejan botados. No quisiera llegar a eso".
Más allá
Nacido en Parral, se crio con su abuela materna. Su mamá lo tuvo siendo muy joven, igual que su papá, por lo que decidió dejarlo a su cuidado. Con el tiempo, cada uno rehízo su vida y, cuando tenía nueve o 10 años, comenzó a tener una relación más cercana con sus progenitores. También con sus hermanos, uno por parte de su madre que ya murió -"dejó de existir, porque yo no creo en la muerte"- y siete hermanos por parte de su padre. "No nos vemos seguido, pero conversamos por teléfono".
Intelectualmente inquieto desde niño, el pequeño Hery cuestionaba las materias que le enseñaban en el colegio: "Los profesores me daban respuestas que no me satisfacían".
Cuenta que a los seis años le costaba creer que Hernando de Magallanes se hubiera demorado un año y un mes en llegar al estrecho que lleva su nombre, al mando de una expedición de unos 250 hombres. O que la gran pirámide egipcia de Keops se hubiera construido en alrededor de dos décadas. Le siguen sin cuadrar los más de dos millones de bloques de piedra que se estima que se necesitaron para su construcción, cada uno con un peso promedio de más de dos toneladas. Para qué decir que un ratón se llevara los dientes de leche o que un viejito trajera en un trineo regalos en Navidad: "Siempre iba más allá".
Soñaba con ser carabinero o bombero, dos carreras que conectaban con su deseo de ayudar a los demás.
Asiduo lector desde niño, evoca los miles de libros que ha leído en su vida. Entre otros, sobre historia universal, de Chile y del cristianismo. Sobre la vida de los Papas, astronomía y física cuántica. Si tiene que recomendar un libro, no lo duda: "El poder del ahora", del filósofo alemán Eckhart Tolle. "Para personas que están muy enfocadas en el futuro o muy pegadas al pasado. Siempre es ahora".
De su niñez y juventud evoca solo cosas lindas y no la pobreza que lo rodeaba y que impidió que quedara un registro fotográfico, porque no había recursos para eso. "No traigo recuerdos negativos a mi mente".
Entre sus memorias felices, emerge su pasión por la cocina, que aprendió mirando a su abuela. De niño ya sabía hacer tallarines, puré y arroz, y un día ella le encargó que preparara pantrucas: "Las hice al ojo, sin medir los ingredientes... me quedaron sabrosas".
Gracias a esa guía, hoy cocina de todo: cazuela, porotos y otros 176 platos, asegura. De hecho, él es quien prepara el almuerzo los domingos, cuando su familia lo visita y lleva los ingredientes. "Nos juntamos como ocho personas y pasan la tarde acá".
La curiosidad de Hery, apodado el "pequeño Larousse" por unos compañeros de trabajo, no se limita solo a la historia o la cocina. También aparece en cómo observa lo que ocurre en el país. Se define como apolítico y, por lo mismo, no ve las noticias -no tiene televisión- ni lee diarios. Prefiere buscar material en YouTube.
De aquí que el estallido de 2019 también pasara por su filtro cuestionador. Entonces se preguntó qué habría ocurrido si, en vez del metro, los $30 hubieran subido en algún producto de primera necesidad, como el pan, la harina o el arroz.
-¿No cree en la política?
"No les creo a los políticos".
Del desempleo a la fama
Tenía entre 20 y 21 años cuando llegó a Santiago y terminó los cuatro años de enseñanza media con promedio 6,8. Luego ingresó al mundo laboral. Primero trabajó en una importadora de automóviles y luego en una barraca de fierro. En paralelo, se entusiasmó con la idea de estudiar idiomas. Autodidacta, aprendió por internet. Partió por el inglés y hoy también tiene nociones en francés, alemán, italiano, portugués e incluso japonés, chino, ruso y árabe. "Aunque no lo creas, el castellano es el idioma más difícil", dice.
Jubilado desde los 65 años, asegura que hoy no tiene fondos previsionales, porque su bono de reconocimiento nunca fue tramitado y porque, además, hizo retiros durante la pandemia. Obligado a seguir trabajando para mantenerse, alrededor de 2012 se empleó como conserje en un condominio a una cuadra y media de su casa. Allí estuvo cerca de cuatro años e incluso disfrutó los turnos de noche. "Llevaba mi notebook y aprendía mientras los demás dormían".
Oportunidades para casarse no le faltaron, pero pudo más su independencia. "No sirvo para vivir con alguien, ni siquiera con una mascota", explica, aunque reconoce que alimenta a un gato del barrio que lo visita.
Tenía más de 70 años cuando quedó desempleado. Trabajaba para una empresa externa, cuyos servicios fueron revocados. Aunque con esa misma empresa se podría haber ido como conserje a otras comunas, renunció por la distancia.
Buscó emplearse nuevamente en el mismo rubro, cerca de su casa, pero le fue mal: "Después a los 70, no dan pega en ningún lado".
Fue entonces cuando una amiga del barrio le dio la idea de abrir una cuenta en TikTok. Treinta años más joven que él, le enseñó los trucos de esa red. En febrero de 2024, publicó un emotivo video en @hery.yosoy en el que pidió que lo ayudaran porque estaba sin trabajo y necesitaba apoyo financiero. En solo cinco días reunió alrededor de 200 mil seguidores y hoy, dos años después, tiene más de 567 mil y más de 2,7 millones de "me gusta" en su cuenta.
También está en Instagram, donde es @he.ry2879 (los números los eligió al azar) y allí tiene 26.700 seguidores, y en YouTube con la cuenta @HeryCastillo y "Si No Lo Sabías Ahora Lo Sabes", la cual registra más de 4.000 visitas.
-¿A qué atribuye que tenga más de 500 mil seguidores en Tiktok?
"No tengo idea, pero mis lives lo ven pocas personas. Máximo 11", calcula desanimado.
Jamás pensó que se convertiría en una figura en las redes sociales. Partió subiendo videos semanales a su cuenta. Ya tiene más de 100 y hoy publica uno cada dos o tres semanas. Luego comenzó a hacer lives todos los días, alrededor de las 20:00 horas, por TikTok e Instagram. En ellos, al igual que en los videos, habla sobre la importancia de vivir una vida simple para ser felices.
"Las personas siempre están deseando cosas: 'Voy a ser feliz cuando mi hijo se reciba, cuando compre una casa, cuando mi hijo se case, cuando compre un auto...'. Así nunca se es feliz, el deseo coarta todo. Siempre les digo que disfruten el ahora, el presente. Por eso se llama presente, porque es un regalo".
Junto con aconsejar a sus seguidores, también pide que lo ayuden con donaciones.
-¿No le complica pedir ayuda a través de las redes sociales?
"No me gusta. Cuando trabajaba, mi sueldo siempre me sobró porque era ordenado y gastaba menos de lo que ganaba. Nunca pedía anticipos ni créditos. Incluso podía ahorrar y ayudaba a personas en situación de calle".
Ahora, sin embargo, solo recibe la PGU (Pensión Garantizada Universal): "Vivo con menos de la mitad del sueldo mínimo".
-¿Qué fue lo que más le costó aprender cuando comenzó a publicar contenido en TikTok, Instagram y YouTube? ¿Grabar, editar, entender el lenguaje de las redes?
"Es que no sé nada. Grabo posts que preparo con apuntes y los lives los emito sin material de apoyo".
Depender de uno mismo
Hery es un convencido de que no son los años los que hacen la vejez, sino la idea que uno tiene de ser viejo. "Es algo que siempre digo. Hay jóvenes a los 80 y viejos a los 40. Yo, al menos, no me siento viejo. Lo que sí me gustaría es dejar de existir joven, pero a una edad bien avanzada. Que no me falle la cabeza para que no tenga que depender de nadie".
-¿Cómo vive el envejecimiento?
"Vivo feliz el día a día, el ahora. No me complica cumplir años. Además, tengo buena salud. Me entretengo jugando ajedrez con un vecino y me mantengo activo. Salgo a comprar y doy una vuelta por el barrio.
-¿Qué le diría a alguien mayor que siente que la sociedad ya no tiene un lugar para él?
"Que se reinventen de alguna manera para no depender de otras personas".
-¿Considera que la sociedad chilena valora a las personas de la tercera edad?
"No. Cuando quedé desempleado busqué trabajo muchas veces y me decían para qué dejaba mi currículum si no me iban a llamar".
-¿Cree que esto tiene solución?
"No, en otros países hay más respeto. Mi yerno trabaja en turismo y le toca ir a buscar a Valparaíso a los viejitos que vienen en los cruceros. Cuando jubilan, les dan un billete grande y con eso recorren el mundo. En otros países incluso tienen transporte gratis".
-¿Le queda algún sueño por cumplir?
"No creo, para mí el futuro no existe. Lo que sí me gustaría es que la gente ayude un poco más, no me gusta estar pidiendo. La situación del adulto mayor no debería ser así".
-¿Por dónde debería llegar esa ayuda?
"Si nos remontamos a la antigua Grecia, había mecenas que mantenían a los filósofos para que pensaran. Si tuviera eso, no tendría que estar pidiendo ayuda".