Martes, 06 de Octubre de 2026

En las vísperas de una nueva temporada de turismo

UruguayEl País, Uruguay 6 de octubre de 2026

El gasto de los argentinos en Uruguay en los últimos 12 meses para los que se dispone de información (a junio de 2026) se ubica un 47% por debajo del máximo histórico, registrado en el año 2017.

Cuando se avecina una nueva temporada de turismo estival, viene al caso repasar algunos conceptos y recordar algunos números. Hay elementos conceptuales relevantes para situar y entender el tema.

Primero, se trata de un sector que ha perdido pie en el conjunto de la economía: desde representar (las exportaciones de turismo o el gasto de los no residentes en turismo receptivo) el 4,6% del PIB en 2011-2012 y el 4,3% del PIB en 2017, pasamos a sólo el 2,8% del PIB en 2025.

Segundo, cuando se trata de analizar el desempeño del turismo en general o de una temporada en particular, lo relevante es ver el gasto total de los turistas y no su cantidad. El número de turistas es sólo uno de los factores a considerar, pero también está la cantidad de días de permanencia y el gasto diario. Los tres factores pueden variar de un año a otro y sólo el conjunto de los tres da una idea cabal de las cosas.

Tercero, de qué depende el éxito de una temporada. Más allá de que vienen turistas de diversas partes del mundo, desde mi punto de vista la temporada se juega con el gasto de los argentinos.

En los 12 meses a junio, con cifras del Ministerio de Turismo, el gasto de los argentinos representó el 54% del gasto en turismo receptivo y, en particular, en el primer trimestre, que es donde se da el grueso de la temporada y es el de ingresos más frondosos, aquel porcentaje subió al 65%. Esto me ha llevado a sostener, mal que le pese a sectorialistas, que el verdadero Ministro de Turismo en Uruguay es el tipo de cambio real con Argentina.

Y el gasto de los argentinos en turismo en nuestro país depende de varios factores. Uno, del ingreso de los argentinos, que se podría simplificar viendo el comportamiento del PIB pero que es bastante más que eso. Dos, del tipo de cambio real bilateral. Tres, de lo que podríamos denominar el "efecto riqueza", que se puede dar en circunstancias especiales, como en la temporada 2002 cuando los depósitos de los argentinos quedaron "acorralados" y devaluados.

Cuatro, de la situación en materia de precios de Uruguay vis a vis los de nuestro "rival directo", Brasil, a cuyas playas en determinadas situaciones se dirigen los argentinos salteándose a nuestro país.

Concentrémonos ahora en los números históricos del gasto de los turistas argentinos en nuestro país. Y en este caso hay dos formas de ver los números. Una, la habitual, en dólares corrientes. Pero a esta altura todos tenemos claro que el poder adquisitivo del dólar sufre variaciones considerables, tanto en Uruguay como en Argentina y que, en particular, en el caso de nuestro país, la tendencia a su deterioro a lo largo de los años es evidente. Por lo que comparar cifras de años distantes nada dice. Para evitar eso, hay una forma alternativa de ver esos números, a precios constantes. Es decir, los datos en dólares se multiplican por el tipo de cambio y luego se corrigen por el IPC. De todos modos, veamos ambos indicadores.

Las cifras en dólares muestran un máximo absoluto, hasta entonces, de US$ 1.300 millones en los 12 meses a junio de 2012, una fuerte caída a US$ 937 millones en 2014 (cuando ya existía una brecha considerable entre el dólar oficial y el "dólar blue") y un nuevo máximo, esta vez histórico, de US$ 1.617 millones en los 12 meses a marzo de 2018. Luego, el resurgimiento de la brecha cambiaria en Argentina y después la pandemia, llevaron a cero el gasto de los turistas argentinos en nuestro país. La recuperación posterior llevó a un nuevo máximo relativo de US$ 1.133 millones en 2025, desde donde se redujo ligeramente en el primer semestre del año en curso.

Mientras tanto, si se observan las cifras en términos de precios constantes, tal como fue referido anteriormente, la distancia entre los niveles actuales del gasto y los máximos de la serie, son todavía mayores, debido al efecto de la apreciación de nuestra moneda en términos reales. De este modo, el gasto de los argentinos en Uruguay en los últimos 12 meses para los que se dispone de información (a junio de 2026) se ubica un 47% por debajo del máximo histórico, registrado en el año 2017.

Por lo tanto, es claro que la realidad actual del turismo receptivo dista mucho de lo que llegó a ser años atrás, tanto para el total del gasto como para el referido al de los argentinos. Tomando como referencia esa base relativamente "floja", ¿qué se puede esperar para la temporada venidera?

Si comparamos los datos de los meses de septiembre de 2025 y 2026, en el caso de Argentina, por un lado, se observa que el PIB se encuentra ligeramente por debajo del de entonces y que los indicadores de salarios y consumo en Argentina muestran magnitudes inferiores a las de un año atrás. Por otro lado, Argentina se ha vuelto más cara en términos de dólares, con una inflación que no ha cedido y un dólar "sujetado" como ancla anti inflacionaria. El tipo de cambio real bilateral de Uruguay con Argentina mejoró 18% en los últimos 12 meses y se encuentra en los promedios históricos de lo que ha transcurrido del siglo.

Ese panorama, en principio, resulta favorable para tener una temporada mejor que la última y, obviamente, todavía muy distante de las mejores temporadas de hace unos años. Salvo que hubiera novedades que dieran lugar a cambios significativos en los datos de septiembre, debería esperarse que el gasto de los turistas argentinos suba en torno a 15% tanto en términos reales como en términos de dólares entre el primer trimestre de 2026 y el mismo período de 2027. De ese modo se llegaría a un gasto de unos US$ 630 millones por parte de los turistas argentinos en el primer trimestre.

Mientras tanto, si vemos hacia el lado de nuestro otro vecino, Brasil también se encareció en dólares en los últimos 12 meses, pero mucho menos que Argentina. Nuestro tipo de cambio real bilateral, sólo subió 5% en ese período. En cuanto al ingreso, allí hubo una ligera mejoría en el mismo lapso. Por lo que puede mejorar el gasto de los brasileños en nuestro país.

Sin embargo, lo que resulta más importante es que Brasil ha quedado todavía más barato que un año atrás para los argentinos, por lo que existe el riesgo de que muchos de ellos se salteen nuestro país rumbo a las playas brasileñas, como sucedió en el pasado ante circunstancias parecidas.
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