La falta de barcos para almacenar gas presiona proyectos de importación
Para la industria, esa situación se traduce en una pregunta concreta: qué ocurre cuando el gas importado está disponible en el mercado, pero no existe suficiente infraestructura para recibirlo
Para la industria, esa situación se traduce en una pregunta concreta: qué ocurre cuando el gas importado está disponible en el mercado, pero no existe suficiente infraestructura para recibirlo. Mura explica que el contraste con el GLP permite entender la diferencia. En el caso de este combustible, los barcos pueden descargar directamente en terminales especializadas y el producto puede almacenarse en tanques sin pasar por el proceso de regasificación que requiere el GNL.
El mercado mundial de gas natural está enfrentando una tensión que ya alcanza a Colombia: conseguir el gas importado no depende únicamente de encontrar una molécula disponible, sino también de disponer de los barcos capaces de almacenarlo y regasificarlo. Las llamadas FSRU — unidades flotantes de almacenamiento y regasificación — se han convertido en un activo disputado, mientras las alteraciones del comercio internacional de GNL (Gas Natural Licuado) han reducido la disponibilidad de estas embarcaciones y elevado el costo de las cargas. La situación tiene una consecuencia directa para los países que, como Colombia, están recurriendo cada vez más a las importaciones para cubrir el faltante de producción nacional. La interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz durante el 2026 retiró cerca de 20% de la oferta mundial de GNL del mercado y llevó los precios de Europa y Asia a niveles que no se veían desde 2023, según la Agencia Internacional de Energía. Aunque durante septiembre se observó una recuperación del tránsito de buques de GNL por el estrecho, la ruta continúa condicionada por el conflicto en Medio Oriente y por los costos y riesgos asociados al transporte. Para Colombia, el problema adquiere una dimensión particular porque la infraestructura disponible para importar gas natural sigue siendo limitada. Hoy, la planta de SPEC en Cartagena es la principal infraestructura de regasificación del país, mientras avanzan proyectos como la Regasificadora del Pacífico, en Buenaventura y Puerto Bahía, en Cartagena. Patricio Mura Escobar, gerente general del grupo Gaspaís, plantea que para un consumidor industrial la discusión sobre el abastecimiento tiene dos variables diferentes: conseguir el combustible y la infraestructura para recibirlo. "Conseguir gas hoy es posible, sí, pero a un precio que puede ser el doble de lo que costaba un año anterior", explicó. El atractivo de las FSRU está en el tiempo que pueden ahorrar frente a la construcción de una terminal terrestre. Pero esa ventaja se convirtió en un problema cuando aumentó la demanda internacional por este tipo de embarcaciones. El conflicto en Medio Oriente modificó las rutas del GNL y obligó a compradores de distintas regiones a buscar cargamentos alternativos. La IEA señaló que el shock de oferta provocado desde marzo retrasó además la expectativa de una mayor disponibilidad mundial de GNL. Colombia suma En ese contexto, Colombia está intentando ampliar sus alternativas. El proyecto de Buenaventura contempla una capacidad inicial de 60 GBTUD y, de acuerdo con información divulgada por Ecopetrol, su entrada en operación está prevista para noviembre de 2026. La solución utiliza una FSU y un esquema de transporte virtual mediante contenedores de GNL hacia el interior del país. El segundo proyecto corresponde a Puerto Bahía. Allí Ecopetrol y la Sociedad Portuaria Puerto Bahía firmaron un acuerdo para incorporar una FSRU. La primera etapa contempla hasta 126 GBTUD y existe una segunda fase que podría llevar la capacidad hasta 370 GBTUD. En los documentos del proceso comercial, Ecopetrol mantiene como fecha estimada de inicio de operación diciembre de 2026 para la primera etapa.