Compañías como BSE, Surco, Sancor y Mapfre confirman mayor interés de clientes, tanto habituales como nuevos, por primas que permitan proteger sus cultivos frente al impacto del exceso hídrico.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) define al fenómeno de El Niño como la fase cálida del patrón climático conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Según explica, esto ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental experimentan un calentamiento anómalo, alterando la circulación atmosférica global y modificando los patrones de precipitaciones y temperaturas a nivel planetario. A nivel local, esto se traduciría en un nivel de lluvias por encima de lo normal. Para el sector agrícola, puede ser una buena noticia para ciertos cultivos, pero el exceso hídrico también es una amenaza para las siembras.
Ante este panorama, los productores uruguayos han decidido tomar recaudos y recurrir a los seguros en niveles superiores a lo habitual, afirmaron varias aseguradoras consultadas. En Uruguay, donde más del 70% del área agrícola está asegurada (1 millón de hectáreas de las 1,2 millones sembradas), los productores están contratando pólizas con antelación, protegiéndose ante más riesgos e incluso modificando qué riesgos cubrir, explicó Ricardo Guido, encargado técnico en sector agrícola en Surco Seguros, la cooperativa uruguaya que opera desde 2004 y hoy tiene una participación del 21% del mercado, según la empresa.
El Banco de Seguros del Estado (BSE), que informa un 73% de share, espera un crecimiento del 15% en el área asegurada para la próxima zafra de verano, impulsado por productores de zonas que históricamente no contrataban coberturas, señaló Andrés Grunert, gerente del Departamento Agroeconómico del BSE. «Hay más clientes que los de siempre que están empezando a consultar por seguros. Se quieren informar sobre qué coberturas amparan lo que es el exceso hídrico», comentó.
Asimismo, a diferencia de otros años, el ejecutivo también notó un cambio geográfico en la demanda: «El cliente que está viniendo es el que está en la zona centro y noreste. Ese productor está empezando a tener ciertos nervios porque son tierras que no drenan tanto ante un exceso hídrico», apuntó. El BSE tiene clientes con campos de variado tamaño en todo el país, que van desde 30 hasta 20.000 hectáreas.
Desde Sancor Seguros, tercera en el segmento, indican que el posible exceso hídrico provocado por El Niño comenzó a dinamizar la demanda. «Hay mayor interés y más consultas», señaló Sofía Schmitz, jefa de riesgos agropecuarios de Sancor Seguros Uruguay, quien además aprecia una distinción entre el cliente habitual y aquellos que «no son 100% consecuentes».
«El que siempre asegura, asegura. Y después, nos pasa con esos clientes que hay años que aseguran y otros que no; algunos sí los concretamos. De hecho, el martes cerramos un negocio con un cliente que en general le cerramos los cultivos de invierno y verano, a veces sí, a veces no. Este año sí lo hizo (el cultivo de verano). También hay más avidez por coberturas como resiembra, que está asociada al exceso hídrico, y también por viento relacionado a la soja, algo que no es habitual», graficó. Schmitz aclaró que aún la concreción de los negocios respeta el calendario tradicional. «Octubre, noviembre y diciembre es nuestra zafra. Entonces, estamos empezando. Hay una tendencia muy marcada a esperar que esté el cultivo, que esté bien o que se esté por sembrar para concretar el seguro», acotó. Por su parte, en Mapfre, empresa que cuenta con el 2% del mercado, el fenómeno de El Niño generó más consultas, comentó Andrés Canziani, director técnico de la compañía.
«Los fenómenos climáticos y su mayor presencia en la conversación pública generan naturalmente un aumento del interés por este tipo de soluciones», expresó. «En particular, este año hay un incremento en el nivel de consultas y solicitudes de cotización. La mayor percepción del riesgo climático y los pronósticos para la zafra han generado un interés adicional de los productores por revisar sus esquemas de protección».
En su experiencia, la mayor demanda continúa concentrándose en las coberturas tradicionales de daño directo, granizo e incendio. «Son riesgos que los productores conocen bien y cuya ocurrencia puede generar un impacto económico importante sobre la inversión realizada en cada campaña. Por otro lado, también hay una demanda sostenida de protección para infraestructura y maquinaria rural, especialmente entre productores que buscan concentrar en una misma compañía la cobertura de diferentes activos asociados a su actividad», analizó.
Mitigar riesgos
Según Grunert, el experto del BSE, esta mayor demanda acompaña una tendencia creciente de aseguramiento del sector en los últimos años. En su caso, desde 2016 registró un crecimiento de 310% en primas agrícolas.
Pero, a pesar del aumento en el interés, el ejecutivo fue claro respecto a la rentabilidad del rubro: «Es un negocio que no daba». En los últimos 10 años, el BSE pagó US$ 335 millones en siniestros, mientras que solo cobró US$ 161 millones en primas. «De 10 años, son 8 con eventos grandes y eso pone en jaque la herramienta», explicó. Para mitigar estas pérdidas, la empresa implementó un sistema de «estímulos» y calificaciones (Agro Total, Agro Más y Agro Básico) para evitar al «productor que especula», aquel que se asegura solo cuando el pronóstico es desfavorable. «Al cliente que viene asegurando, le proporcionamos coberturas diferenciales; al que se sale, no le garantizamos poder tener esas coberturas más deseadas», comparó.
Esto permitió que, desde 2023, los números del banco se equilibraran. «Desde entonces, no dimos más perdidas y llegamos a un punto de equilibrio. Con la proyección de sumar 100.000 hectáreas adicionales, el desafío para el sector es equilibrar la ecuación entre la protección del productor y la sostenibilidad financiera de las pólizas ante un clima cada vez más volátil», aclaró.
En tanto, Guido aclaró que, al contrario de lo que podría esperarse, en Surco, donde los seguros agro representan entre 20% y 25% de la facturación, el mayor riesgo climático no se tradujo en aumentos de tarifas. «Surco este año no subió precios, salvo un ajuste mínimo en el riesgo de viento para arroz. Incluso la tarifa de resiembra bajó un 5% debido a que consiguieron capitales relativamente baratos» en el mercado de reaseguros.
Es que, según señaló, en su caso las tarifas dependen más de la disponibilidad global de capitales que del riesgo climático local. «Cuando hay bajas tasas de interés a nivel mundial, el costo del seguro baja. En este momento que las tasas están en alza, los capitales se retiran, les resulta menos apetecible ponerse en riesgo, y más en un año con amenaza de Niño», graficó.
Por su parte, para Sancor, donde el agro aporta cerca de un 15% de los ingresos, es clave tener una cobertura nacional «dispersa». «El ABC del seguro es la dispersión: arroz en el norte (Artigas, Salto, Rivera, Tacuarembó), este (Cerro Largo) y sureste (Rocha), mientras que la agricultura de secano se concentra en el litoral oeste y centro (Paysandú, Río Negro, Colonia, Durazno, Flores)», concluyó Schmitz.