Sábado, 10 de Octubre de 2026

El Niño le podría restar más crecimiento a Chile

ChileEl Mercurio, Chile 10 de octubre de 2026

El efecto arrastra sectores como la industria y la pesca, que se suman a la debilidad de la propia economía que arrastra una frágil demanda interna y un deteriorado mercado laboral.

Junio: el Banco Central estimaba en torno a 30% la probabilidad de un episodio de intensidad extrema hacia fines de año. Septiembre: la Cepal, citando a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés), la agencia de ese gobierno que monitorea el clima y los océanos, da 75% de probabilidad de un "Súper El Niño" de magnitud fuera de norma entre octubre y diciembre. Usando distintas metodologías, todas apuntaban a que esta fuerza bruta de vientos y precipitaciones diluviales tendría consecuencias marcadas sobre la economía.
Y vaya que el momento se ha vuelto enfermizo. Entre junio y septiembre, la economía chilena no ha parado de toser. El Imacec cayó 1,5% en julio y 1% en agosto, un mes que incluso tuvo un día hábil más que el año anterior. El Banco Central recortó su proyección de crecimiento para 2026 desde un rango de 1%-1,75% a uno de 0,25%-0,75%. El Gobierno lo rebajó hasta 0,7%.
Si solo se tratara de El Niño... Ocurre que el país ya carga con una demanda interna débil, un deterioro del mercado laboral acumulado desde hace años, y un frente externo que truena con alzas incesantes en los precios de los combustibles, inquietud en los mercados de bonos y un dólar que en Chile resiste en alto. En agosto, además, la minería se desplomó 17,4%, y entre las causas el Banco Central anotó las condiciones meteorológicas adversas (también menores leyes del mineral y mantenciones).
Piedras en la economía
El aluvión en Las Condes refleja esa gota que rebasa el vaso: cómo el cambio climático, y en este caso el fenómeno de El Niño, aportará otra tempestad (literal) a la economía. La estimación más reciente la recoge la Cepal. En un informe especial de septiembre señala que un Niño extremo le quitaría alrededor de 0,5 puntos porcentuales al crecimiento de Chile, en comparación con un escenario sin el fenómeno. La cifra proviene de otros análisis, tales como los del propio Banco Central de Chile.
En un blog en junio, el Banco Central concluyó que cuando El Niño se intensifica el PIB responde a la baja, sobre todo por la pesca y la industria. En los precios el efecto es acotado (un alza de 0,1 punto en la inflación entre cuatro y doce meses después), salvo en frutas y verduras. Hay un arcoíris entre medio: en agosto, la generación eléctrica creció por la mayor disponibilidad de agua.
La pesca está más expuesta. Según la Cepal, el sistema de la corriente de Humboldt está entre las zonas pesqueras más vulnerables a un Niño extremo, con pérdidas económicas que se concentrarían especialmente en Perú, Chile y Ecuador. Hay antecedentes: en el episodio de 1972-1973, las capturas de la región cayeron 52,7% respecto de los dos años previos, y en el de 1997-1998, 26,9%.
En un reporte reciente, Scotiabank sostuvo que El Niño ya ha tenido en la actividad un impacto mayor que el de episodios anteriores.
Chile, en todo caso, está lejos de ser el más afectado de la región. Según la Cepal, el mismo escenario extremo le restaría 4,4 puntos de crecimiento a Ecuador, 4,1 a Perú y 0,9 a Colombia. Para América Latina y el Caribe, la pérdida acumulada sería de 2% del PIB en tres años, la mitad en el primero.
Eso de llover sobre mojado...
... es un cliché que aquí calza. Los informes climatológicos han anticipado que El Niño durará meses. Sobre esa base, Rodrigo Arriagada, investigador principal de Clapes UC, dice que la primavera sería lluviosa, ya que hay mucha nieve acumulada y la isoterma seguirá subiendo a medida que avanzamos en el año, con un riesgo de "otros aludes en la montaña". Después vendría el calor. "El verano será cálido, lo que agrava la situación, y además puede generar incendios producto de un invierno-primavera lluvioso que permitirá acumular una importante cantidad de biomasa", añade.
El aluvión del jueves en Las Condes dejó más de 2 mil viviendas afectadas, con daños por más de US$ 170 millones, según una estimación preliminar de la consultora Inciti (ver infografía). La comuna se mantiene como zona de catástrofe.
La emergencia ocurrió en la misma precordillera donde, a fines de diciembre, un incendio forestal quemó 470 hectáreas, según el balance preliminar de entonces. Un mes después, el 31 de enero, hubo allí un primer aluvión.
En Clapes UC ponen el acento en ese incendio, "que fue por descuido humano". Ahora bien, "en un escenario sin incendio, El Niño o el cambio climático no hubiese tenido tanto impacto", plantea Rodrigo Arriagada. Los incendios, explica, "no solo remueven la vegetación, sino que afectan la fisicoquímica del suelo y lo dejan más vulnerable a la remoción". Advierte que "el suelo no se recupera y, por ende, el sistema pierde resiliencia frente a eventos extremos como El Niño".
En Cifras0,5 puntos
es lo que un Niño extremo le restaría al crecimiento económico de Chile, según la Cepal, a partir de un análisis del Banco Central.
2% de pérdida
acumulada del PIB de América Latina y el Caribe en tres años ante un evento extremo. La mayor parte del deterioro se concentraría en el primer año.
-52,7%
fue la variación interanual de las capturas pesqueras de la región que hubo en el denominado Súper Niño de 1972-1973.
En el mismo fenómeno, pero de 1997-1998, la reducción fue de 26,9%.
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