Domingo, 11 de Octubre de 2026

Por una cabeza

ChileEl Mercurio, Chile 11 de octubre de 2026

Está en el título de una vieja película, pero se debe reemplazar el nombre y el apellido: "Traigan la cabeza de Nicolás Córdova"

Está en el título de una vieja película, pero se debe reemplazar el nombre y el apellido: "Traigan la cabeza de Nicolás Córdova".
En eso estamos. Estábamos.
Es lo que ronda por el escenario y aún se escucha su eco.
Después del triunfo sobre México, la función se convirtió en un programa doble: "La cabeza que no quería morir".
La alfombra de la tragedia se extendía y desenrollaba, pero se detuvo.
Hubo una pausa de hidratación en el deporte de buscar a un culpable único y solitario, con esa fe guerrera y primitiva de la sangre que llega al río y entonces se calman las pasiones populares y se amortigua la ira de los desesperados por el proceso, los resultados y porque se va el tiempo.
¿Dónde el acto de fe, y dígame si le ponemos sambenito, cartel y escapulario al director técnico que vamos a quemar en pira? No sé quiénes se encargan de la leña, las estacas y la brea. Los exjugadores comentaristas la traen en sacos. El resto, que sople nomás. Yo me pongo con una cajita a medio llenar de fósforos Los Andes.
¿Cuándo es eso de la cortante guillotina? Cómo no recordar a Caupolicán Peña, lateral derecho, dirigente sindical, entrenador de la selección por 1977: "Si no clasifico, me cuelgan en la Plaza de Armas". No clasificó, nadie colgó a nadie y no era más que un titular creado por un periodista. Caupolicán Peña murió el primer día de este mes de octubre a los 96 años, y con la cabeza en su sitio y de viejo.
La cabeza en bandeja, con decenas de Salomé dando vueltas y bailando solas o acompañadas. Con ritmo rap o cumbianchero, entre tules y velos, vestidas de corto, vuelta y vuelta y miren cómo me muevo. Ayer, Juan el Bautista y hoy no le pongamos tanto.
En eso estamos. Estuvimos.
Perdiendo los estribos y las riendas, con la angustia sobre la piel, impacientes por ganar y probar algo. Lo que sea, aunque no se sabe qué sería. Eso es lo más dramático, porque fueron amistosos de ocasión, partidos que no cuentan y resultados que se llevará el viento.
La Sub 20 femenina, en los Juegos Odesur, terminó perdiendo a los penales y con batalla campal contra Venezuela.
El 4 a 2 de Estados Unidos sobre la selección masculina lo mismo: reyerta al final y batahola.
Y batalla campal por la tribuna entre espectadores chilenos contra mexicanos.
Expulsados, deserciones, malas caras, verdugos de ocasión y en los alrededores el show , porque la selección, esté como esté, también a los tumbos, es un éxito para el canal que transmite, desde ahora Mega, que potenció el espectáculo del fútbol con el react de Mega con Arturo Vidal, donde el jugador analiza los partidos al instante.
¿Qué se puede decir?
Que no hay nada mejor que un dicho de la antigua España: "Éramos muchos y parió la abuela".
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