Bien por Matías
Ricardo Santamaría
Hay noticias que nos llenan de orgullo de ser colombianos
Ricardo Santamaría
Hay noticias que nos llenan de orgullo de ser colombianos. La de Matías Luengas Vergel es una de ellas. A sus 16 años, este estudiante del Colegio Santo Ángel de la Guarda, de Cúcuta, obtuvo 500 sobre 500 en las pruebas Saber 11 del Icfes. Un resultado extraordinario que merece celebrarse y, sobre todo, comprenderse. Detrás de esa cifra hay una historia de esfuerzo, acompañamiento y equilibrio académico y emocional. Cuando le preguntaron cómo lo consiguió, respondió: "Hubo bastante preparación, muchísimas preguntas, muchísimo trabajo para lograr sacar el resultado". En su entrevista con Blu Radio explicó que empezó a prepararse desde el año anterior, recibió apoyo del colegio, tuvo preparación externa y estudió con compañeros. Resolvió preguntas, aprovechó materiales disponibles en internet y realizó simulacros. La excelencia tuvo mucho trabajo y disciplina. En La FM describió una jornada que empezaba temprano: Colegio, almuerzo, descanso y estudio. Habitualmente dedicaba dos horas y media diarias a sus actividades académicas después de clases. Durante la preparación específica para el examen intensificó el esfuerzo, con jornadas que podían extenderse hasta la noche. Hubo exigencia, organización y perseverancia. Pero no todo fue estudio. Y quizás esto es lo más valioso de Matías: Conservó el espacio para el deporte y la familia. Según el relato de su entorno, siguió practicando baloncesto incluso durante los períodos de exámenes. Esto dijo: "Yo primero hago mis tareas y después entreno". Su mensaje es poderoso: Los jóvenes necesitan aprender a distribuir su tiempo, reconocer sus obligaciones y disfrutar también del descanso, el juego y los afectos. Una buena educación debe ayudarles a construir ese equilibrio. Vida académica pero emocional también. Una y otra igualmente importantes. Mente y corazón. Sus padres han hablado del compromiso de Matías, de su disposición para colaborar en casa y de la importancia de acompañarlo. Ese respaldo cuenta para que un joven encuentre confianza, orientación y personas dispuestas a celebrar sus avances. Cuenta, igualmente, el trabajo de los profesores que ayudan a desarrollar las capacidades. Matías ofrece un consejo a quienes enfrentarán la prueba: "Hay que tomarse la prueba con calma". Él mismo reconoció que algunas preguntas le generaron dudas. Su experiencia recuerda que prepararse bien también implica aprender a manejar la incertidumbre y seguir adelante. Colombia necesita darles visibilidad a estas historias. Que los estudiantes encuentren referentes cercanos en quienes estudian, perseveran y comparten lo aprendido. Que las familias y los colegios celebren el esfuerzo, respetando los talentos y los ritmos de cada joven. Un puntaje excepcional debe inspirar oportunidades para muchos más. La historia de Matías nos invita a valorar la disciplina, el respaldo familiar y una educación que deje espacio para vivir y expresar emociones y sentimientos. Ojalá muchos jóvenes encuentren las condiciones para desarrollar sus capacidades con esa misma ilusión. Y ojalá Colombia aprenda a acompañarlos.
Analista.