Las maniobras que impidieron dos racionamientos de energía
Los días 28 y 29 de septiembre, Colombia estuvo al borde de sufrir dos apagones generales porque la demanda de energía superó la disponibilidad de generación declarada por las empresas
Los días 28 y 29 de septiembre, Colombia estuvo al borde de sufrir dos apagones generales porque la demanda de energía superó la disponibilidad de generación declarada por las empresas. Fuentes le contaron a EL TIEMPO que XM -operador del Sistema Interconectado Nacional (SIN)- llamó de urgencia a las plantas para que aumentaran su producción. "Nos quedamos sin capacidad para atender la demanda de energía eléctrica en Colombia. Esa situación nos llevó a casi tener que programar racionamientos en el SIN por déficit de potencia. Es una situación que nos muestra la fragilidad de nuestro sistema", aseguró el gerente general (e) de XM, Juan Carlos Morales. En concreto, el 28 de septiembre faltaron 98,5 megavatios (MW) para cubrir la demanda, pero maniobras operativas de última hora, un consumo inferior al previsto y el aporte adicional de la hidroeléctrica Salvajina, de Celsia, evitaron el racionamiento. La situación se agravó al día siguiente, cuando se identificó un faltante de 330 MW por la indisponibilidad de dos plantas de generación. Una mayor operación de Hidroituango (EPM) permitió adicionar 200 MW, hasta alcanzar 500 MW, y así superar la crisis. La vulnerabilidad del sistema responde a un panorama alarmante. Al 8 de octubre, los aportes de lluvia estaban en el 52 por ciento de la media histórica. Frente a la sequía del fenómeno de El Niño de 2015-2016, al país le hacen falta 4.208 gigavatios hora en reservas, casi unos 17 días de consumo nacional. Además, los embalses bajaron del 78,1 al 76,3 por ciento de su capacidad en tan solo una semana y para el 13 de octubre el nivel ya se ubicaba en 75,68 por ciento. Mientras cae la oferta hídrica, la demanda de energía rompe récords con picos de 266,6 gigavatios hora en un solo día y de 12.683 megavatios en una hora, registrando en la primera semana de octubre un alza del 4,9 por ciento frente al mismo periodo del 2025. La red nacional también opera al límite, acumulando 364 instrucciones de desconexión de carga en lo corrido del año. Por su parte, las plantas térmicas, que deberían aportar cerca de 96 gigavatios hora diarios para respaldar el sistema durante El Niño, entregan un promedio de 83. Según el dictamen técnico de XM, si se presenta una hidrología similar a la de 2015-2017 y las térmicas siguen limitadas, entre febrero y abril de 2027 no habrá recursos energéticos suficientes para atender toda la demanda. Para Germán Caicedo, presidente del Consejo Nacional de Operación, El Niño dejó al descubierto decisiones que fueron aplazadas. En primer lugar, se dejó de construir la infraestructura proyectada: entre 2020 y 2026, el sistema esperaba más de 28.000 MW nuevos de capacidad, pero solo entraron en operación cerca de 5.600 MW, es decir, apenas uno de cada cinco previstos. Asimismo, de la capacidad asignada en la subasta de cargo por confiabilidad de 2019, para 2023 solo estaban generando 1.064 de los 4.010 MW comprometidos. A esto se suma que la mitad de los proyectos de transmisión en el país registran retrasos. Según Caicedo, las señales regulatorias llegaron tarde: la subasta de expansión del Cargo por Confiabilidad se aplazó reiteradamente, la Creg permaneció meses sin quorum para tomar decisiones y las cargas tributarias sobre la generación cambiaron al menos seis veces entre 2023 y 2026. De acuerdo con la Andeg, esta incertidumbre hizo que se dejaran de realizar inversiones por cerca de 3 billones de pesos en el sector. A su vez, las reservas probadas de gas cayeron un 17 por ciento en 2025 y Colombia ya importa cerca del 17 por ciento que consume la demanda regulada. Todo esto ocurre mientras el país perdió su colchón de respaldo hídrico: en 2002, los embalses equivalían a unos 120 días de demanda nacional, mientras que hoy esa reserva ha caído a poco más de 70 días.