Premio Nobel de Economía: la macro es micro
La credibilidad es el activo más valioso de un hacedor de política: se gana a cucharaditas y se pierde a baldazos. En el Perú escasea, con la notable excepción del Banco Central de Reserva.
Por Marco Ortiznombre Apellidoeconomistacargo U Oficio
El lunes, la Academia Sueca premió a Robert E. Hall (Stanford) y Michael Woodford (Columbia) ?por los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica?. La razón suena compleja, pero es muy intuitiva: la macro es micro. ¿Qué significa que la macro sea micro? Que las variables agregadas como el PBI, el consumo y la inversión no son más que la suma de millones de decisiones de personas: comprar, ahorrar, producir, contratar, renunciar, fijar un precio, importar. Personas que buscan lo mejor para sí y se equivocan, pero no de manera sistemática.Hall mostró que las personas miran sus ingresos futuros para decidir cuánto consumir o ahorrar: se endeudan en el año malo y ahorran en el bueno. Pero no todos pueden. Junto a quienes planifican están los que viven del día a día. Esa distinción es la semilla de los modelos de agentes heterogéneos en la frontera de la macroeconomía de hoy. Woodford añadió que quien mira adelante también mira al banco central, y con ello sentó los cimientos de la teoría monetaria moderna. Así, la panadería que confía en que la inflación volverá a la meta no cambia sus precios con cada sobresalto, y esa calma, multiplicada, estabiliza.Hasta los setenta, la macroeconomía keynesiana trabajaba con agregados: el consumo era una tajada fija del ingreso y la inflación se canjeaba por desempleo en la curva de Phillips. La estanflación rompió ese espejismo. Friedman mostró que se consume según el ingreso permanente; Lucas, que la relación entre agregados cambia cuando cambia la política, porque la gente reacciona; Sargent, que las hiperinflaciones terminan cuando cambia el régimen; Kydland y Prescott, que los ciclos se explican desde decisiones óptimas. Hall y Woodford convirtieron esa demolición en obra nueva, con una mención especial para Julio Rotemberg, coautor de Woodford fallecido en el 2017, cuya ausencia deja una silla vacía en esta premiación.La lección va más allá de la política monetaria. Frente al fenómeno de El Niño, que ya llegó, nadie espera de brazos cruzados: el agricultor recorta siembras o cambia de cultivo, el comerciante ajusta inventarios, la familia posterga gastos. Y no deciden solo mirando el pronóstico del clima, sino también lo que esperan que haga el gobierno, hoy y después del choque. Si creen que la ayuda llegará a tiempo, siguen produciendo; si no, se repliegan por su cuenta, y ese repliegue amplifica el golpe. Por eso la credibilidad es el activo más valioso de un hacedor de política: se gana a cucharaditas y se pierde a baldazos. En el Perú escasea, con la notable excepción del Banco Central de Reserva. La macro es micro: el resultado depende no solo de la política que anuncia el Estado, sino de su credibilidad.