Domingo, 18 de Octubre de 2026

La disciplina?no basta

PerúEl Comercio, Perú 18 de octubre de 2026

Por Marilú Martens
En un país donde la deshonestidad, la violencia, la corrupción o el irrespeto a las normas parecen haberse normalizado, no sorprende que un discurso que promete recuperar la disciplina y la autoridad en las escuelas encuentre tanto eco

Por Marilú Martens
En un país donde la deshonestidad, la violencia, la corrupción o el irrespeto a las normas parecen haberse normalizado, no sorprende que un discurso que promete recuperar la disciplina y la autoridad en las escuelas encuentre tanto eco. Existe una preocupación legítima por la pérdida de valores y referentes ciudadanos. Pero hay una pregunta que no podemos eludir: ¿cómo pretendemos formar estudiantes honestos, respetuosos y responsables si los adultos no siempre somos capaces de dar el ejemplo?Los recientes anuncios del gobierno sobre disciplina escolar han reabierto un debate necesario. La nota de conducta, las sanciones frente a faltas graves y las normas de presentación personal han concentrado la atención pública. Sin embargo, corremos el riesgo de reducir una discusión fundamental para la educación a un conjunto de medidas disciplinarias.La disciplina es indispensable para aprender. Una escuela donde no se respetan las normas, donde los docentes carecen de autoridad o donde la violencia se normaliza difícilmente puede cumplir su misión. Los estudiantes necesitan límites, referentes y consecuencias claras frente a sus actos. Pero también necesitan comprender el sentido de las normas y aprender a convivir con los demás.Recuperar la autoridad no significa regresar al autoritarismo. Significa respaldar a docentes y directores, fortalecer su capacidad para conducir las escuelas y garantizar ambientes seguros. La nota de conducta puede contribuir si responde a criterios objetivos y tiene un propósito formativo. Frente a situaciones de violencia grave, las medidas deben ser firmes, proteger a las víctimas y garantizar procedimientos justos. La expulsión debe ser excepcional y no puede significar la interrupción de la trayectoria educativa.Tampoco podemos dejar fuera a las familias. Con frecuencia exigimos a los profesores que formen en respeto y responsabilidad, mientras algunos padres desautorizan sus decisiones o justifican comportamientos inaceptables. La escuela no puede educar sola. Los valores se aprenden, sobre todo, a través del ejemplo y de la coherencia entre lo que decimos y hacemos.Pero hay una pregunta que debería ocupar un lugar central: ¿es esta la discusión más urgente que necesita la educación peruana?Nuestro sistema enfrenta desafíos estructurales que requieren decisiones sostenidas. Necesitamos recuperar los aprendizajes fundamentales, particularmente en lectura, matemáticas y ciencias, y desarrollar el pensamiento crítico. Debemos fortalecer la formación docente, revalorizar la meritocracia y modernizar la carrera magisterial para reconocer nuevas responsabilidades y funciones.Es igualmente urgente transformar la gobernanza, profundizar la descentralización y otorgar mayor autonomía a los directores de escuelas, con responsabilidades claras. Debemos fortalecer el bienestar socioemocional, prevenir la violencia y cerrar las brechas que afectan especialmente a estudiantes rurales y vulnerables, garantizando condiciones dignas para aprender.
La escuela no puede educar sola. Los valores se aprenden, sobre todo, a través del ejemplo y de la coherencia entre lo que decimos y hacemos.
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