Domingo, 18 de Octubre de 2026

Reloj biológico de niños en Uruguay: la ciencia plantea revisar horarios escolares y reducir uso de pantallas

UruguayEl País, Uruguay 18 de octubre de 2026

Expertos de la Udelar advierten que la disrupción circadiana afecta el aprendizaje y la salud metabólica. Qué proponen para integrar el tiempo biológico en políticas públicas.

En el marco de un ciclo de seminarios, la Academia Nacional de Ciencias y de Medicina organizaron la actividad "La dimensión olvidada: llegó la hora de integrar el reloj biológico a la práctica clínica", centrada en la presentación de tres documentos de la serie El tiempo biológico en las políticas públicas, elaborados por el Núcleo Interdisciplinario de Cronobiología Traslacional (NICT) del Espacio Interdisciplinario de la Universidad de la República (Udelar).

Los trabajos plantean la necesidad de incorporar la dimensión temporal de la biología humana en las políticas públicas, los servicios de salud y los ámbitos educativos y laborales. A partir de evidencia científica, advierten que los horarios de sueño, alimentación, actividad física y trabajo, así como la exposición a la luz, influyen en el funcionamiento del organismo, el bienestar y la prevención de enfermedades.

La propuesta se desarrolla en tres áreas: la salud circadiana durante la infancia y la adolescencia, la organización saludable del tiempo de trabajo y la incorporación de herramientas para evaluar el reloj biológico en la práctica clínica.

Bettina Tassino, doctora en Ciencias Biológicas, profesora de la Facultad de Ciencias y responsable del Grupo de Investigación en Cronobiología de la Udelar, explicó a El País que la elaboración de los documentos surgió de la confluencia entre la evidencia acumulada por los investigadores y la necesidad de traducirla en recomendaciones concretas.

La iniciativa se desarrolló en conjunto con las academias de Ciencia y Medicina y el NICT, un espacio que reúne a profesionales de distintas disciplinas para abordar problemas complejos desde perspectivas complementarias. "Tenemos una evidencia local contundente, sólida, que nos permite decir: ¿qué hacemos con esto que sabemos ahora?", señaló Tassino.

La investigadora destacó que los documentos buscan identificar los problemas, presentar la evidencia disponible y ofrecer insumos científicos a quienes tienen responsabilidades en la toma de decisiones.

El sueño infantil y adolescente, un desafío para la salud pública

La falta de sueño adecuado y la alteración de los ritmos biológicos en niñas, niños y adolescentes constituyen un desafío para la salud pública en Uruguay. El documento dedicado a esta población plantea la necesidad de incluir la promoción del sueño y la salud circadiana en las políticas de salud, educación y cuidados.

El organismo humano funciona mediante un reloj biológico interno que regula procesos como el sueño, el metabolismo, la respuesta inmunológica y el rendimiento físico y cognitivo. Estos ritmos se sincronizan principalmente con la alternancia entre luz y oscuridad, pero también reciben la influencia de factores sociales, como los horarios escolares, la alimentación y las rutinas familiares.

La infancia y la adolescencia son etapas especialmente sensibles para la consolidación de hábitos saludables. El uso de pantallas durante la noche, la exposición a la luz artificial, los horarios educativos tempranos y las rutinas familiares pueden favorecer o dificultar un descanso adecuado.

Según datos de la Encuesta de Nutrición, Desarrollo Infantil y Salud (ENDIS) citados en el documento, el 16% de los niños y niñas de entre 5 y 10 años no alcanza las nueve horas de sueño recomendadas durante los días de semana. Además, un 17% presenta un desfase significativo entre sus horarios de sueño durante la semana y los fines de semana, fenómeno conocido como jet lag social.

Tassino señaló que la evidencia disponible permite identificar características particulares de los ritmos biológicos de la población uruguaya. "Los uruguayos tenemos una tendencia a la tardividad, somos tardíos, nuestros adolescentes son muy tardíos", afirmó. Sin embargo, aclaró que esa tendencia no se limita a los adolescentes: los niños y niñas en edad escolar también presentan horarios biológicos más tardíos que los de las poblaciones utilizadas habitualmente como referencia.

Parte de esa evidencia proviene de la ENDIS, una encuesta nacional longitudinal que permite estudiar las condiciones de la infancia en ámbitos urbanos de todo el país. En una de sus rondas, el equipo de cronobiología participó en la elaboración de un cuestionario para evaluar los cronotipos la tendencia individual a tener horarios de sueño y actividad más tempranos o tardíos, la duración del sueño y su distribución horaria.

Los resultados también muestran diferencias asociadas al turno escolar. De acuerdo con Tassino, una cuarta parte de los niños que concurren a la escuela en el turno matutino presenta valores de disrupción circadiana superiores a dos horas, un desajuste que se considera preocupante.

La disrupción circadiana ocurre cuando el reloj biológico no está alineado con los horarios que impone la vida cotidiana. La investigadora comparó esa situación con realizar todas las semanas un viaje de ida y vuelta a un lugar con dos horas de diferencia horaria.

Ese desajuste puede convertirse en un factor de riesgo para distintos problemas de salud, entre ellos el sobrepeso, la obesidad y las alteraciones metabólicas. Además, la incompatibilidad entre los tiempos biológicos y las exigencias sociales puede provocar privación de sueño y afectar el bienestar y el aprendizaje.

Incorporar el descanso a las políticas educativas y sanitarias

Entre las recomendaciones del documento se encuentran incorporar contenidos sobre sueño y salud circadiana en los programas educativos, promover horarios regulares de descanso, reducir el uso de dispositivos electrónicos durante la noche y considerar las necesidades biológicas de niños, niñas y adolescentes al organizar los horarios escolares.

Para Tassino, uno de los problemas es que las políticas de promoción de la salud suelen concentrarse en la alimentación saludable y la actividad física, mientras que el descanso no siempre recibe la misma atención. "En todas estas políticas consideramos que nos está faltando la pata del sueño", sostuvo.

La investigadora remarcó que las dificultades para dormir lo suficiente no deben abordarse exclusivamente como una cuestión de hábitos individuales o de decisiones familiares. También es necesario analizar las condiciones sociales e institucionales que organizan la vida cotidiana, incluidos los horarios de estudio.

Trabajo nocturno y turnos rotativos: los riesgos de una organización inadecuada del tiempo

El segundo documento, titulado "Organización temporal del trabajo saludable: aportes de la salud circadiana para las políticas laborales", analiza cómo los horarios nocturnos, las jornadas prolongadas, los turnos rotativos y la irregularidad de los períodos de descanso pueden afectar la salud y la seguridad de las personas trabajadoras.

El informe advierte que cuando los horarios laborales no coinciden con los ritmos biológicos del organismo pueden aumentar la falta de sueño, la fatiga y la somnolencia, además del riesgo de errores y accidentes laborales. También señala posibles consecuencias a largo plazo, vinculadas con enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y otros problemas de salud.

La evidencia citada en el documento indica que trabajar 55 horas o más por semana se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica en comparación con jornadas de entre 35 y 40 horas semanales.

Frente a este escenario, el NICT propone incorporar la salud circadiana a las políticas de seguridad y salud laboral, mejorar la previsibilidad de los horarios y garantizar períodos suficientes de descanso y recuperación. También plantea capacitar a empleadores, trabajadores y profesionales de la prevención para identificar y reducir los riesgos asociados a la organización temporal del trabajo.

Integrar el reloj biológico a la práctica clínica

El tercer documento, "Incorporación de la valoración circadiana en la práctica clínica en Uruguay: una estrategia escalonada para integrar la dimensión temporal a la atención sanitaria", propone avanzar en la evaluación de los ritmos biológicos dentro de los servicios de salud.

El trabajo sostiene que las alteraciones del sistema circadiano constituyen un factor de riesgo para distintas enfermedades y que existen herramientas validadas para evaluar esta dimensión de la salud con diferentes niveles de complejidad.

Entre las propuestas se encuentra incorporar preguntas sobre cronotipo y hábitos de sueño en instrumentos sanitarios ya existentes, como el Carné de Salud Infantil y el Carné Obstétrico-Perinatal. La iniciativa busca facilitar la detección de posibles desajustes entre los horarios cotidianos y las necesidades biológicas, así como orientar medidas preventivas y una atención más personalizada.

El documento plantea una implementación progresiva, con herramientas de evaluación adaptadas a los recursos disponibles y a las necesidades de cada población. De esta manera, la valoración circadiana podría integrarse gradualmente a la prevención, el seguimiento clínico y la promoción de la salud.

El desafío de trasladar la evidencia a las decisiones

Más allá de las particularidades de cada documento, Tassino subrayó que uno de los principales desafíos consiste en lograr que el conocimiento científico llegue a las autoridades responsables de diseñar e implementar políticas públicas. "La información existe. El asunto es cómo llega a esos tomadores de decisión", afirmó.

La investigadora señaló que los tiempos de la investigación científica no siempre coinciden con los de la gestión pública. Mientras los equipos científicos diseñan experimentos, recogen y procesan datos, pueden transcurrir períodos extensos que no necesariamente se corresponden con los tiempos en los que las autoridades tienen la oportunidad de impulsar medidas concretas.

En ese sentido, destacó la importancia de generar instrumentos que permitan comunicar los resultados de las investigaciones de una manera útil para la gestión. Los documentos presentados buscan cumplir ese papel: convertir la evidencia disponible en recomendaciones que puedan orientar decisiones en materia de salud, educación y trabajo.

Tassino valoró especialmente que la actividad convocara a representantes de esos ámbitos y permitiera poner en común los resultados. A su entender, el paso de producir conocimiento a formular recomendaciones constituye un avance para que la cronobiología tenga una mayor presencia en las políticas públicas.

La serie elaborada por la Udelar busca, en definitiva, que el tiempo biológico sea reconocido como una dimensión relevante de la salud pública. La duración y regularidad del sueño, los horarios de trabajo y estudio, la exposición a la luz y las rutinas cotidianas interactúan con el funcionamiento del organismo. Incorporar esa perspectiva a las decisiones sanitarias, educativas y laborales podría contribuir a generar condiciones de vida más compatibles con los ritmos biológicos y mejorar el bienestar y la calidad de vida de la población.

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