Promisoria potencialidad turística
Un esfuerzo público y privado está abriendo enormes oportunidades para Chile.
Cuando se analizan las potencialidades del país de cara al siglo XXI, el énfasis tiende a ponerse en la vastedad y variedad de sus recursos mineros y energéticos. Estos son importantes, atraen grandes inversiones y son indispensables para desplegar las tecnologías digitales y la sustitución de combustibles fósiles requeridas por el planeta.
Sin embargo, el turismo es una actividad que está tomando creciente importancia, pues gradualmente son más las personas que se desplazan por el mundo en busca de parajes especiales, culturas diferentes o experiencias extremas. Nuestro país se ha ido instalando en el imaginario colectivo del planeta como un lugar singular, por su extraordinaria oferta geográfica, por la incomparable belleza de algunos de sus paisajes y por la cada vez más sofisticada infraestructura hotelera que se ha ido desarrollando.
Ello se ha visto corroborado por las numerosas notas que al respecto han aparecido en medios de prensa de países desarrollados, pero también por los premios obtenidos en este ámbito, que le van dando profundidad y consistencia al relato turístico que Chile está construyendo. En los World Travel Awards 2026, considerados los "Oscar del Turismo", nuestro país fue elegido, por duodécimo año consecutivo, el mejor destino de turismo aventura, además del mejor destino de cruceros y mejor destino verde de Sudamérica, y Sernatur fue elegida la mejor oficina de turismo de la región.
Estos reconocimientos han ido a la par con un esfuerzo público y privado para aprovechar la enorme oportunidad que se abre hacia el futuro. En esa línea, el sector público acaba de inaugurar el renovado aeropuerto de Balmaceda, que con una inversión de US$ 50 millones vía concesiones puede ahora recibir vuelos internacionales, y que servirá a toda la zona de Cerro Castillo y sus alrededores, al tiempo que se está desarrollando un intenso programa de pavimentación de la Carretera Austral. El sector privado, por su parte, ha ido desplegando un turismo hotelero de clase mundial, incluidos los cruceros australes y los aerocruceros a la Antártica, servidos por barcos armados en los astilleros de Asenav, en Valdivia, además de numerosas competencias deportivas en las regiones extremas, que atraen la mirada a la zona y pueden transformar al turismo en un sector de insospechados retornos.
Esto requiere, eso sí, que el Estado establezca términos de referencia que guíen y mantengan la inversión privada hacia estándares de clase mundial en materia de sustentabilidad y calidad, de modo de seguir atrayendo turistas y proyectando esta industria.