La serie invita a discutir cuánto debe respetar una adaptación a su fuente original. El resultado combina investigación policial, actuaciones destacadas y algunas debilidades narrativas.
Hace poquito terminó Lanterns, envuelta en polémicas por lo de siempre: si es fiel o no al material original, y si está bien realizada o no. Respecto de lo primero se podría decir que es lo menos relevante. La fidelidad a la fuente desde la cual brotó el relato es, la mayoría de las veces, algo que restringe y asfixia al impulso artístico y creativo.
Dicho de otra manera: a diferencia de las relaciones humanas, y de la historia, cuanto menos fidelidad haya, mejor. Cuando Stanley Kubrick y Diane Johnson adaptaron la novela de Stephen King El resplandor para convertirla en una película, hicieron básicamente lo que quisieron.
Rompieron todo lo que King había construido con esfuerzo y dedicación, y con esos escombros construyeron algo que se asemejaba solo en algunos rasgos a la arquitectura original. King se enfureció y con él millones de lectores de sus páginas. El tiempo puso las cosas en su lugar, como siempre: la película es probablemente la que mejor se haya hecho a partir de una novela de King.
En el caso de Lanterns, además, la discusión sobre la fidelidad es aún más absurda, porque en el mundo de las historietas de superhéroes, los relatos nunca estuvieron sujetos a los mismos parámetros que rigen para una novela o un cuento. Los comics en ese sentido son más parecidos a las series de televisión: se desarrollan en un continuo presente, y si hay que alterar radicalmente algún aspecto del o los personajes, se procede sin miramientos ni respeto por canon o verosimilitud alguna. Como en la Hulk con Lou Ferrigno, que ni siquiera respetó el nombre del protagonista. A alguien se le ocurrió que el científico Banner se llamaría David y no Bruce, y listo.
Claro, en aquel momento no existía Twitter. Ahora todos tenemos un celular para descargar nuestra frustración porque tal o cual showrunner no hizo exactamente lo que queríamos que hiciera respecto de ese personaje que tanto nos gusta.
Esto, claro, no quiere decir que haya que eximir a los responsables de críticas legítimas. (también ahí hay chamboneadas). En el caso de Lanterns, los descargos se centran principalmente en que no hay espectacularidad. Y es cierto: a esta serie le faltan algunas de las características más sobresalientes de lo que entendemos por un relato con superhéroes una paleta de colores vivaz, casi chillona, el despliegue de poderes sobrehumanos o fantásticos y eso es compensado con un acercamiento que se centra en cuestiones bastante prosaicas.
En este caso se trata de una investigación policial los Linternas Verdes son policías intergalácticos que intentará dilucidar quién y por qué mataron a uno de ellos. Y en el transcurso de esa investigación que se hace a un ritmo sosegado, a veces hasta un poco lánguido de más que aparecen las mayores virtudes de la serie. La principal de estas es la actuación de Kyle Chandler, que interpreta a Hal Jordan, el primer Linterna Verde. Chandler brilla dando vida a un pesonaje que es, a la vez, simpático, ingenioso, irritante, sagaz, mezquino y generoso. Al lado de él, Aaron Pierre, que interpreta a quien continuará como Linterna Verde a Jordan, John Stewart, sale muy bien parado ante semejante despliegue actoral, gracias a una interpretación que no busca competir con su partenaire, sino contrastarla con un estilo sobrio y sutil.
Varios comentarios han señalado similitudes con la primera temporada de True Detective (la única realmente buena), pero también hay trazos de Fargo (la película), en particular por la presencia del personaje de la sheriff, otra notable actuación en la serie (Kelly Mcdonald). Pero si las actuaciones brillan, los guiones a veces flaquean. Por momentos, las distintas subtramas confunden y distraen, porque parecen querer abarcar demasiado.
Se anunció que ya empezaron a escribir para una nueva temporada. Si logran darle a los nuevos guiones el mismo nivel que exhibieron los actores y actrices en esta primera vuelta, la segunda temporada será magnífica.