Por qué Milei cree que todos los argentinos llegan a fin de mes
Hace unas seis semanas, en una entrevista con Luis Majul, el Presidente desautorizó a analistas y periodistas económicos que criticaban sus medidas diciendo que "se ahogan en un vaso de agua"
Hace unas seis semanas, en una entrevista con Luis Majul, el Presidente desautorizó a analistas y periodistas económicos que criticaban sus medidas diciendo que "se ahogan en un vaso de agua". Tal vez Majul debió haber interrumpido al Presidente para señalarle que estaba hablando de algo imposible.
Si los analistas y los periodistas estuvieran ahogándose en un vaso de agua, le podría haber dicho, habrían necesitado respiración cardiopulmonar o asistencia médica por asfixia por sumersión. Como están vivos y sentados en un estudio de televisión donde exponen sus opiniones sobre economía, sería físicamente imposible que se estuvieran ahogando en unos pocos centímetros cúbicos de agua. Además, es notorio que ninguno de ellos cabe en un vaso, mucho menos todos juntos.
Milei consideró el lunes en Neuquén "una pelotudez" decir que mucha gente "no llega a fin de mes" dado que si así fuera esas personas no podrían vivir sin comer ni beber durante diez días. No hizo otra cosa que una lectura literal, llana, de una frase muy repetida en esta época. Frase a todas luces simbólica, cuasi metafórica, tan figurativamente dramática como las que hablan de ahogarse en un vaso de agua, estar muerto de hambre, tener el corazón partido o comprar algo que cuesta un ojo de la cara.
Cuando alguien se siente amedrentado y dice "estoy entre la espada y la pared", a uno no se le ocurre advertirle que como no hay ninguna espada a la vista, ni siquiera una pared, cabe inferir que de amedrentado el interlocutor nada tiene y que es un impostor.
La interpretación literal mileísta de "la gente no llega a fin de mes" no es nueva, Milei ya había tratado antes de "imbéciles" a quienes repiten esa frase. Lo novedoso fue el uso barrial de la palabra "pelotudez" por parte del Presidente para desmerecer una expresión popular puntiaguda que evidentemente lo fastidia. Y con razón. Porque el tema en sí no es para nada "una pelotudez".
Con independencia de que sea asertiva o no, la frase se refiere a un asunto esencial, el de cómo impacta la política económica en los sectores vulnerables de la población según la propia percepción de esos sectores. Es decir, no según las estadísticas oficiales, los grandes números, el vaivén del PBI, la jerga de "la macro", de "la micro", los RIGI, las inversiones, el riesgo país, "los comportamientos de los mercados", sino de acuerdo con la economía real, la de los hogares, evaluada por los usuarios, diríase por los interesados, no por los entendidos. Esto, a poco más de dos meses del comienzo del año electoral.
Un segundo motivo es que, tal como se lo puede advertir en cualquier esquina, en cualquier cola, en los cafés o en el colectivo, este es hoy un tema central (¿o directamente el tema más fatigado?) en las conversaciones de la gente de a pie. Habría que aclarar por las dudas que muchas de las personas de a pie tienen auto (algunas tienen moto). Sólo es una forma metafórica de referirse al pueblo. Pero sucede que en la Argentina a la palabra pueblo se la apropió hace varias décadas el peronismo al decidir que el pueblo es peronista y viceversa, inexactitud que este siglo quedó al descubierto en varias elecciones presidenciales, en especial la última, en la que Milei quedó segundo como presidente más votado después de Perón. Quizás mejor que hablar de pueblo sea referirse a la base de la pirámide social o al ciudadano común desprovisto de privilegios corporativos o políticos.
Un tercer motivo: la frase en cuestión fue dicha en el marco de un discurso de 8452 palabras particularmente interesante. Optimista al extremo pero cargado de argumentos, sustancioso, en el que sólo dijo imbécil cuatro veces, estúpido tres e ignorantes, también tres, y apenas aborreció a un periodista sin nombrarlo. Discurso sobre economía apto para todo público, al revés de esas clases ininteligibles que ofrece cada tanto con el aparente fin de validar su autoridad como economista (nunca hubo antes un presidente con esa profesión), más o menos como hacían los teólogos escolásticos en la Edad Media para revalidarse como custodios de la verdad cuando debatían cuestiones de fe en latín técnico a sabiendas de que casi nadie entendía lo que decían.
Para sentirse glorioso y sacar pecho Milei se hallaba el lunes en el mejor escenario posible y en un gran día. El escenario era la feria petrolera inspirada en Vaca Muerta, locomotora de la parte de la economía que anda bien. Fue el día en que se anunció que por primera vez en la historia las exportaciones superaron los diez mil millones de dólares en un mes.
De entrada desarrolló la idea de que con el "modelo kuka" (para comunicar, se sabe, Milei tiene más eficacia que finura) hoy habría hiperinflación, tendríamos caídas del PBI en torno del 10 o 15 por ciento y el país habría volado por los aires. "¿Ustedes se imaginan si en este momento Argentina tendría (sic, así aparece en el sitio oficial de Casa Rosada) que ir a buscar al mundo 60.000 millones de dólares para financiar al fisco y además arrancar con la balanza energética entre 20.000 millones y 25.000 millones de dólares abajo?".
Luego se vanaglorió del cambio de reglas, llave maestra, según él, para el boom de Vaca Muerta. Y subrayó que este fue -es- un muy mal año a nivel internacional, pese al cual, gracias al reordenamiento de la economía el país entrará al período electoral en paz. Léase sin corridas.
La frase "no llego a fin de mes" es bastante anterior al kirchnerismo: tiene 300 años
Pasada la mitad del discurso vino lo de la frase sobre los ingresos. He aquí el párrafo completo: "Voy a usar una pelotudez emblemática que impulsó el kirchnerismo. Ya operaron con eso y este fin de semana volvieron a tirar esa operación y ahora la estaban moviendo desde los corruptos de los medios de comunicación. La gente no llega a fin de mes, dos tercios de los argentinos no llegan a fin de mes, no llegan al día 20. ¿Podemos pensar un poquito lo que significa? Yo les hago una pregunta: si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber? ¿Nadie se hizo la pregunta? Ustedes se dan cuenta que contestarse esa pregunta, se dan cuenta que la frase suena linda pero es una pelotudez del tamaño de una casa. Reflexionemos, no nos dejemos psicopatear por los hijos de puta que hicieron mierda al país. Nos llevaban a Cuba con escala en Venezuela. Íbamos a ir a niveles de pobreza del 90%, a hiperinflación profunda, no salíamos más de ahí. Y nosotros pusimos las cuentas del sector público en caja en un mes, cuando decían que era imposible hacerlo en cuatro o cinco".
Es verosímil que la circulación de la frase se haya acelerado debido a que el kirchnerismo la convirtió en una bandera discursiva, se subió a la corriente, la agitó. Pero eso no significa que haya sembrado un virus en un cuerpo sano y que todo sea un invento malvado. La frase "no llego a fin de mes" es bastante anterior al kirchnerismo: tiene 300 años. Nació en Inglaterra como "make both ends meet" (hacer que ambos extremos se unan). Los extremos no eran días sino los ingresos y los gastos en un libro contable. Con el tiempo la metáfora mutó al calendario. Las familias debían hacer que los extremos del año se unan estirando el dinero de las cosechas para sobrevivir al invierno. Con la Revolución Industrial nació el empleo asalariado, la vida obrera pasó a medirse cada treinta días y se estandarizó el desafío de estirar la plata desde el día 1 hasta el 31.
"No llego a fin de mes" es algo que se dice cuando uno gana poco o bien cuando el poder adquisitivo colectivo cae. Ahora se trata de lo segundo, sobre todo en sectores determinados de la economía como el de los empleados públicos estatales.
El ingreso familiar promedio subió 11,5%. La canasta básica total, 19,6%
El Indec dice que en el primer semestre los ingresos de los hogares aumentaron considerablemente menos que el costo de vida. El ingreso familiar promedio subió 11,5%. La canasta básica total, 19,6%. La Canasta Básica Alimentaria, 21,4%. Milei gobierna un país con una economía informal del orden del 45 por ciento (un trabajador en negro gana en promedio un 38% menos que un trabajador formal).
Cinco veces a lo largo del discurso Milei descalificó a sus colegas, incluso llamándolos así, colegas ("no sé si son malos, deshonestos o las dos cosas"), si bien en un momento también los llamó pelotudos. Ese enfoque del debate público parece llamado a inhibir las citas críticas, porque el Presidente demuele de antemano a los eventuales autores de análisis que contradicen la visión del Gobierno. Sin embargo, no puede dejar de consignarse que hay consultoras que estudiaron el fenómeno de los que no llegan a fin de mes y explicaron, en resumen, que no dejan de beber ni de comer: se endeudan. El endeudamiento familiar no es hoy para comprar bienes durables sino para cubrir gastos corrientes.
Hay un estudio de la consultora Zentrix, por ejemplo, que dice que el 65,3% de los argentinos se queda sin ingresos a más tardar el 20 de cada mes. ¿Cómo sobreviven? El 56,2% tomó alguna deuda en el ultimo semestre. De ellos, la mitad se endeudó para comprar alimentos y medicamentos. Desde luego, este mecanismo compromete el sueldo del mes siguiente y así se forma una bola de nieve, nada que no se hubiera dicho públicamente en los últimos meses. Es el famoso circulo vicioso del pluriendeudamiento.
Al respecto, Milei dijo oportunamente: "Quienes se endeudan tienen responsabilidad". Luis Caputo sentenció: "no está mal endeudarse". Martín Menem, en cambio, adoptó una posición de avanzada para la sensibilidad libertaria: "se va a ir resolviendo".
Milei parece administrar la empatía con más vocación de ahorro del que aplica para el gasto público. ¿Eso responde a su rasgo personal de líder determinado -el que lo llevó al poder- o es una estrategia pensada para inaugurar el año electoral? Gran cuestión, sin duda relacionada con la polarización de máxima intensidad que una vez más se plantea con el kirchnerismo. Pero así como Woody Allen decía que "el hecho de que seas paranoico no significa que no te estén siguiendo", a Milei tal vez se le podría advertir que el hecho de que la oposición sea impresentable no significa que la causa a la que se subió no esté basada en un problema social y económico real inocultable.