Gloria Simonetti: "Soy una artista transversal"
En la antesala de cumplir 60 años de trayectoria, la cantante lanza hoy "Herencia viva", el vigésimo quinto álbum de estudio de su carrera, donde interpreta canciones de autores chilenos clásicos como Francisco Flores del Campo y Osmán Pérez Freire, y de otros contemporáneos como Alberto Plaza y Elizabeth Morris. Dice que es "un sueño cumplido" haber grabado el tema final de la sinfonía "Los tres tiempos de América", de Luis Advis, junto a Inti-Illimani. Mario Valle
NCOMBUSTIBLE . Así ha sido definida la destacada intérprete nacional Gloria Simonetti (78), quien hoy lanza su nuevo álbum, "Herencia viva", un disco con canciones solo de autores chilenos. Ello ocurre en la antesala de cumplir el próximo año sus seis décadas de ininterrumpida trayectoria musical.
En 1967 comenzó su carrera, que se inició al firmar por primera vez con un sello discográfico, luego de participar y ganar varios festivales universitarios de la mano de su amigo, el compositor Julio Zegers, fallecido el año pasado. De inmediato saltó a la competencia del Festival de Viña del Mar de 1968 con "Para cuando vuelvas", de Zegers. No fue un esperanzador debut, ya que fue cuestionada no por sus condiciones artísticas, sino por sus orígenes. Recibió una gran pifiadera y fue tildada por un sector de la prensa como "la niñita bien que canta", al compararla con otra competidora, Luz Eliana. Pero Simonetti no se quedó tranquila y regresó por su "revancha" al certamen viñamarino al año siguiente, esa vez con la canción "Mira, mira", de Scottie Scott, con la que se ganó el cariño del público y se llevó todos los premios.
De ahí no paró más. En 1971 fue la primera cantante de música popular en dar un concierto en el Teatro Municipal de Santiago. Y vinieron giras, actuaciones, programas de televisión, premios y un legado de canciones que son parte de su reconocible repertorio como "Ojalá", de Silvio Rodríguez; "Nuestro tiempo terminó", de Luis Advis; "Entre paréntesis", de Nino García; "Razón de vivir", de Víctor Heredia; "Prohibido", de John Elliot y Nano Prado, y "Gracias a la vida", de Violeta Parra, entre muchas otras. Esta última es considerada una de las mejores versiones de ese icónico tema.
A mediados de los años 70 tuvo el ofrecimiento para internacionalizar su carrera, para lo cual debía irse a México. No aceptó, ya que siempre priorizó a su hijo Cristián y la cercanía de este con su padre, de quien se había separado, pero con quien mantuvo una buena relación. "Me habría ido bien, pero no me parecía justo. Mi prioridad fue siempre mi hijo y creo haber sido profeta en mi tierra", dice a Wikén.
"Herencia viva" es su vigésimo quinto álbum de estudio y sucede a "Con los años contados" (2025), que fue nominado a los premios Pulsar. Este se suma a los varios sencillos que ha grabado, colaboraciones con otros músicos y participaciones en discos como "Concierto de Oraciones", de Radio Horizonte, que tuvo siete volúmenes y en que la intérprete cantó en casi todos ellos.
En este nuevo trabajo, que desde hoy estará en las plataformas musicales, hay canciones de autores clásicos como Francisco Flores del Campo, Osmán Pérez Freire, Luis Advis y Vicente Bianchi, y otros más contemporáneos como Alberto Plaza, Marco Aurelio y Elizabeth Morris. Colaboran con la intérprete en esta producción Milena Antonia, una de las nuevas voces del bolero en Chile; el dúo Constanzo-Molina, que cultiva el folclor tradicional, y la emblemática banda nacional Inti-Illimani.
Sobre las razones que la llevaron a hacer este disco señala que "fundamentalmente es un tema de abrazar lo que es la razón de mi vida, que es la música, la música en su génesis, y el respeto por los autores, el compartir con generaciones nuevas y el hecho de homenajear a todos estos compositores que, para mí, son lo que dice el título de esta producción: son herencia viva de nuestra música".
Según destaca, "no hay nada rimbombante. Es cautivante el hecho de que sea muy natural, con un sonido real, no artificial. Eso hace que sea una interpretación que sale de lo habitual, lo que además me permitió compartir y trabajar con músicos de otras generaciones con los que nunca había trabajado".
Consultada sobre qué debe tener una canción para que considere grabarla, no duda un instante y responde: "Emoción" y agrega: "Principalmente que me erice la piel. No me interesa un sonido monocorde. Hay de repente melodías que escucho al ver televisión y que me llaman la atención por su armonía, por ejemplo, de la serie 'Succession', que a mí lo que más me atrajo fue su música, así como la de la película 'La misión'. Te transportan y te sumergen en algo especial".
Igualmente, es categórica en manifestar que le da lo mismo de qué color político sea el autor. "He trabajado con toda la gente del ambiente artístico nacional. Y ahora canto con los Inti-Illimani y hago un tema de Alberto Plaza. Soy multifacética y transversal; me importa un comino de qué posición política sean los autores. Si la canción me motiva y puedo hacerle mi aporte, sin duda, hago mi versión".
En esta producción cumplió uno de sus grandes sueños y que venía persiguiendo desde 1971. Recuerda que fue la primera en conocer de parte de Luis Advis, a quien considera su maestro, su sinfonía "Los tres tiempos de América". "Antes del Golpe él pensaba hacerla con Inti-Illimani, Isabel Parra y conmigo. Después él siguió escribiendo esta obra. Fui la primera en cantar dos trozos de ella, antes de que estuviera terminada y después de mucho deambular esta sinfonía se estrenó en 1988 en Mérida, España, con Paloma San Basilio y Quilapayún. Nosotros tratamos en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos de hacerla en Chile, pero no se generó la instancia y hoy, después de 55 años, grabé la canción final de esa sinfonía y ni más ni menos que con los Inti-Illimani. Un sueño más que cumplido", expresa con alegría.
Agradece en especial por el apoyo en esta producción a quienes llama "mis tres mosqueteros". Se refiere a Raúl Aliaga, integrante de Congreso, que fue el productor; Tito Francia, su músico de toda la vida, y Gerónimo Labrada, quien estuvo a cargo del sonido.
LABOR GREMIAL
Desde hace seis años, forma parte de la directiva de la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD), primero como vicepresidenta y ahora como secretaria general, labor que culmina en 2027.
Reconoce, entre risas, que ha sido una tarea agotadora. "La prioridad de cualquier gobierno, del que está hoy, del que estuvo ayer y de cualquiera de los que han estado antes, no es la cultura. Al no serlo, nos toca estar luchando constantemente contra la corriente. Estamos en el último peldaño y cada vez más restringidos. El problema de la SCD, una entidad sin fines de lucro, que protege los derechos autorales y de los intérpretes, es algo sumamente complejo". Resalta como logros recientes las leyes del 20% en las radios y la de los teloneros. "Hoy estamos luchado por la ley 'Tommy Rey', que busca proteger los derechos conexos de intérpretes y ejecutantes en las plataformas digitales", dice y plantea que observa con preocupación los recortes anunciados para el sector.
Respecto de por qué incursionó en esta faceta, plantea que por el cariño y respeto que siente por los músicos. "Se necesitan voces que sean un poco más peleadoras y no sé si, desgraciada o afortunadamente, tengo un carácter que me da fuerzas como para ir a hablar, juntarme con autoridades y explicar lo que pasa y lo que se necesita. La misma trayectoria hace que tenga una buena llegada con todo el mundo. Sé que puedo aportar".
SEIS DÉCADAS
DE CANTO
En cuanto a las celebraciones de sus 60 años de carrera, Simonetti precisa estar viviendo 24/7 y que no hace muchos planes a largo plazo. "Claro que hay un agradecimiento a la gente que han sido mis compañeros de ruta en toda mi vida musical, que me han seguido y respetado. No quisiera hacer un gran concierto. Me gustaría hacer varios, más pequeños, en comunas, donde pudiera acercarme a públicos que son tan distintos y que han seguido mi carrera. Soy una afortunada de ser una artista transversal, una que les gusta a personas de distintos estratos. Entonces, eso me hace querer hacer algo más sencillo, conciertos pequeños en los que pudieran ver que la Gloria Simonetti no es una persona intocable. No soy esa diva inalcanzable ni pretendo cosas grandiosas. Lo que busco es, simplemente, agradecer".
La cantante cree que ha sido tenaz y perseverante en su carrera por el amor que le tiene a lo que no solo ha sido su pasión. "Es una vocación. Empecé a cantar en el colegio, luego en los festivales universitarios y de ahí podría haber seguido estudiando Publicidad, pero sentí que a mí me habían regalado algo que tenía que entregarlo a más gente, no solo cantar en la ducha. Me pareció que era un compromiso y siento que la música es una manera de comunicar tan valiosa, ya que por su intermedio se pueden transmitir emociones, alegría, todo lo que hay en la vida. Creo que lo que más le gusta al público de mí es la entrega, donde no solo canto, sino que lo hago porque me gusta comunicar emociones".
Entre los logros de su carrera menciona la reivindicación de 1969 en el Festival de Viña del Mar y el haber sido la primera cantante popular en actuar en el Teatro Municipal de Santiago, además de los éxitos discográficos logrados. Sin embargo, no niega que la afectó el no haber obtenido auspicios para el concierto que hizo por sus 50 años de trayectoria y que demoró seis meses en pagarlo. Sin negar que hay en parte responsabilidad suya, admite que "esas cosas me dejan de repente un poco desestabilizada, pero me dura poco", señala y vuelve a reír llena de energía.