En Cúcuta ventas caen hasta en un 73% por la inseguridad
Las calles de Cúcuta, capital de Norte de Santander, están distantes del título que en otrora consiguió: una de las fronteras con más dinamismo comercial de la región
Las calles de Cúcuta, capital de Norte de Santander, están distantes del título que en otrora consiguió: una de las fronteras con más dinamismo comercial de la región. El miedo, la violencia y los constantes problemas de orden público obligaron a los comerciantes de la frontera a cerrar temporalmente sus santamarías. La crisis de seguridad ha impactado severamente en la actividad comercial de la región. Así lo confirmó a Portafolio el presidente de Fenalco Norte de Santander, Sergio Palacios, quien informó las cifras que revelan el panorama económico de la zona. De acuerdo con Palacios, la industria del calzado (que es la principal actividad económica de la capital nortesantandereana) ha sufrido una caída en las ventas que alcanzan los 47,9%. Por otro lado, el sector de la tecnología ha visto una reducción del 73% en las ventas. Los textiles y confecciones alcanzan unas cifras negativas de 58%, mientras que los productos relacionados con la canasta básica llegan a unos números mostraron unos números rojos de 27%. Todos estos datos corresponden a los últimos tres meses, de acuerdo con Fenalco. "La gente tiene una percepción muy alta de la inseguridad y eso hace que las personas no salgan en las noches a hacer uso de los restaurantes a manteles o de comida rápida. No salen a hacer uso de la diversión, a los sitios propios de este tema, como son los bares, gastrobares o discotecas", expresó el representante gremial. Sobre estos sectores, los comerciantes también presentaron números negativos. Los restaurantes a manteles tuvieron una reducción en sus ventas de 28%. La ocupación hotelera bajó de 58% a 41%. Los restaurantes de comida rápida reportaron cifras negativas de 27%. La crisis de orden público en la capital fronteriza está lejos de desaparecer. El lunes 26 de octubre asesinaron al exsecretario de Gobierno del municipio de Cúcuta, Miguel Castellanos, quien además había anunciado sus intenciones de aspirar a la alcaldía de esa ciudad. Un día después, un artefacto explosivo detonó muy cerca del Puente Internacional Francisco de Paula Santander, que comunica a Cúcuta con la ciudad venezolana de Ureña. La presidente de Fitac Norte de Santander, Sandra Guzmán, dijo a Portafolio que las operaciones logísticas que por allí se desarrollaban se trasladaron al Puente Internacional Atanasio Girardot (conocido como tienditas). En ese sentido, las operaciones de comercio exterior continúan operando con regularidad. Pero el gremio logístico enfatizó en la necesidad de que el Gobierno pusiera los ojos sobre la capital nortesantandereana para desarrollar una estrategia de seguridad más sólida. Según los datos entregados por Fenalco, la población pendular (los venezolanos que todos los días entran y salen de la ciudad) ha mostrado una importante caída. Y, teniendo en cuenta que el comercio de esa zona depende en gran medida de las compras que hacen los venezolanos, el comercio ha mostrado un impacto importante. "Tenemos una migración pendular, es decir los venezolanos que todos los días entran y salen del país, en promedio está población flotante tiene un movimiento de 128.000 personas diarias y en los últimos 2 meses se redujo a 118.000 es decir, tenemos 10.000 personas flotantes menos que entra a Cúcuta y su área Metropolitana", expresó. Estos datos se compaginan con el más reciente estudio del comercio fronterizo que Fenalco hizo en septiembre de este año. "Los resultados del Pulso del Comercio de Fenalco Norte de Santander, obtenidos a partir de una muestra del comercio cucuteño, evidencian una desaceleración en la dinámica comercial: el 87,5 % reporta menores ventas, el 85 % menor flujo de compradores y el 85 % una reducción de compradores venezolanos. El 82,5 % registra simultáneamente menores ventas y menor afluencia de clientes, reflejando un escenario de preocupación para el comercio local", dijo a Portafolio los representantes de los comerciantes. En ese sentido, el sector empresarial hizo un llamado al Gobierno de Abelardo De La Espriella y a su ministro de Defensa, Jorge Mora (quien además es cucuteño), para establecer una estrategia de seguridad más efectiva en la región. El presidente De La Espriella llegó a la casa de Nariño con una orden clara: someter a los grupos delincuenciales que operan en el país y, sobre todo, no establecer ningún tipo de diálogo con estos actores criminales que no sea el del sometimiento a la justicia.